Requena y Utiel revitalizan su territorio para frenar los incendios y la despoblación

28 Ago 2026 por Sergio Martínez

Un territorio abandonado es un foco potencial de incendios

España está viviendo un verano marcado por incendios forestales de gran intensidad, lo que demuestra la importancia de reforzar la prevención. En este contexto, la Fundación ”la Caixa”, a través de su convocatoria de Acción Social en el Ámbito Rural, apoya un proyecto de la Asociación de Municipios Forestales de la Comunitat Valenciana (AMUFOR) en Requena y Utiel.

La iniciativa busca mejorar la gestión del territorio rural, prevenir incendios, crear empleo y combatir la despoblación. El abandono de cultivos y montes provoca una acumulación de vegetación que aumenta el riesgo de que los incendios se extiendan rápidamente.

Bancales y aljibes: recuperar soluciones del pasado

El proyecto recupera antiguas infraestructuras que pueden contribuir a la prevención de incendios. En Requena se han identificado y recuperado cuatro hectáreas de bancales agrícolas abandonados, que permiten crear zonas de discontinuidad vegetal. También se prevé mantenerlas mediante el pastoreo.

En Utiel se han restaurado tres aljibes históricos dañados por la dana de 2024. Estas estructuras vuelven a estar operativas y pueden servir tanto para el riego como para facilitar la disponibilidad de agua en caso de incendio.

Dinamización social por medio de la gestión forestal

La siguiente fase pretende localizar y organizar a los propietarios forestales, facilitarles herramientas para gestionar sus terrenos y promover una mayor colaboración entre administraciones y entidades locales.

Además, el proyecto apuesta por la creación de empleo verde, especialmente para jóvenes y mujeres, y pretende extender las experiencias de Requena y Utiel a otros municipios.

Un modelo con vocación de futuro

AMUFOR busca consolidar una gestión forestal eficaz y sostenible, entendiendo que la prevención debe mantenerse durante todo el año. La iniciativa también pretende recuperar el valor de profesiones como la agricultura, la ganadería y la silvicultura para favorecer el arraigo rural.

En definitiva, cuidar y gestionar el territorio no solo ayuda a reducir el riesgo de incendios, sino que también contribuye a mantener vivos los pueblos rurales, generar empleo y mejorar su capacidad de adaptación frente al cambio climático.

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