El 86% de los españoles considera necesario que Europa impulse el desarrollo de tecnología propia para ganar competitividad frente a otras grandes potencias. Así lo recoge un estudio que refleja una creciente preocupación por la dependencia tecnológica exterior y por la capacidad de la Unión Europea para mantener su peso económico e industrial.
Menos dependencia exterior
El informe señala que una amplia mayoría de la población apuesta por reforzar la autonomía tecnológica europea en ámbitos estratégicos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, los semiconductores, la nube o las infraestructuras digitales. La idea principal es que Europa no dependa en exceso de soluciones desarrolladas fuera de su territorio.
Esta percepción se vincula también con la protección de los datos, la seguridad económica y la capacidad de las empresas europeas para competir en igualdad de condiciones. Para muchos ciudadanos, contar con tecnología propia no solo es una cuestión industrial, sino también de soberanía.
Competitividad y futuro económico
El estudio apunta a que la innovación será uno de los factores clave para el crecimiento de los próximos años. En este contexto, los encuestados reclaman más inversión, colaboración público-privada y una estrategia europea más ambiciosa para convertir el conocimiento científico en productos, servicios y empleo de alto valor.
La demanda llega en un momento en el que Europa trata de reforzar su posición en sectores tecnológicos avanzados. El reto será transformar ese consenso social en políticas capaces de reducir la brecha con Estados Unidos y Asia, sin renunciar a los estándares europeos en seguridad, privacidad y regulación.