Un futuro lleno de oportunidades, el verdadero impacto del apoyo educativo en entornos vulnerables
Un acompañamiento que transforma oportunidades
La fundación “la Caixa”, a través de Fundación La Caixa, impulsa el programa CaixaProinfancia, que apoya a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad mediante acompañamiento educativo, social y emocional. Un ejemplo es Facundo Alexander García, joven de 19 años que vive en el barrio del Raval, en Barcelona, cuyo recorrido académico cambió tras entrar en contacto con la Fundación de la Esperanza.
En este espacio socioeducativo, Facundo encontró un entorno seguro para estudiar, apoyo de educadores y un lugar donde relacionarse con otros jóvenes. Para muchos participantes, disponer de un lugar adecuado para el aprendizaje es fundamental, ya que en sus hogares no siempre cuentan con condiciones para concentrarse o recibir ayuda académica.
Las entidades de la red CaixaProinfancia ofrecen refuerzo escolar, orientación y apoyo social a familias que, en muchos casos, enfrentan dificultades económicas, idiomáticas o de integración en el sistema educativo. Así, se convierten en espacios de referencia y protección para el desarrollo personal de los menores.
Un sostén educativo para mejorar el acceso a más oportunidades
Un estudio del Observatorio Social de la Fundación La Caixa indica que en España el 25% de los estudiantes entre 6 y 18 años recibe clases particulares fuera del sistema educativo. Este fenómeno, conocido como educación en la sombra, puede ampliar las desigualdades educativas, ya que muchas familias con menos recursos no pueden asumir estos costes.
Programas como CaixaProinfancia ayudan a reducir esta brecha. En 2025, la iniciativa atendió a más de 67.000 menores en toda España, ofreciendo refuerzo educativo, apoyo emocional y orientación profesional. Gracias a ello, el 84,7% de los participantes completó la ESO y el abandono escolar se situó en torno al 3,54%, cifras muy inferiores a las de contextos vulnerables.
Las entidades trabajan además en coordinación con escuelas, institutos y servicios sociales, lo que permite movilizar recursos adicionales cuando los jóvenes necesitan apoyo extra.
En el caso de Facundo, este acompañamiento fue clave para mejorar sus competencias académicas y definir su futuro profesional. Actualmente estudia un ciclo formativo de grado medio en Hostelería, con el objetivo de trabajar en el sector y desarrollar su carrera profesional.
Compartir el compromiso social: de usuario a voluntario
El proyecto también se sostiene gracias a personas voluntarias, que colaboran en clases de refuerzo y actividades de ocio. Entre ellas se encuentra Raquel Lalueza, quien destaca el compromiso, respeto y participación de los jóvenes del programa.
El impacto social de la iniciativa también inspira a los propios participantes. Facundo, por ejemplo, ha decidido formarse como monitor de ocio para colaborar en futuras actividades con la entidad.
Además, participa como voluntario en la Comunidad de Sant’Egidio en Barcelona, ayudando a personas sin hogar mediante la distribución de comida y abrigo.
El acompañamiento recibido ha permitido a Facundo superar barreras educativas y personales, construir nuevas expectativas y avanzar hacia un proyecto de vida con más oportunidades.

