Delcy Rodríguez asume el liderazgo en Venezuela y abre la vía al diálogo con EE.UU. tras la salida de Maduro
Un mes después de la captura del expresidente Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos, Delcy Rodríguez —quien fue nombrada presidenta encargada de Venezuela por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano— se ha convertido en la cara visible del nuevo escenario político y en interlocutora clave con la administración del expresidente Donald Trump en Washington. Las conversaciones entre Caracas y la Casa Blanca —centradas en estabilización, recuperación económica y un posible proceso de transición democrática— han marcado una nueva etapa tras dos décadas de dominio chavista.
Rodríguez ha mantenido encuentros con enviados estadounidenses, como la encargada de negocios Laura Dogu, y ha respaldado reformas económicas y energéticas para atraer inversión extranjera, especialmente en el sector petrolero, fuertemente castigado por años de sanciones y crisis. Además, Caracas ha anunciado una ley de amnistía para cientos de presos políticos, respuesta que desde varios sectores opositores —incluida María Corina Machado— se considera insuficiente si no se acompaña de un plan claro de transición democrática.
Reclamos internos y desafíos políticos
Mientras estos gestos son vistos por algunos analistas como una aproximación pragmática a las demandas estadounidenses —incluyendo la liberación de presos y la apertura de relaciones diplomáticas—, sectores de la sociedad venezolana mantienen reservas y protestas. Estudiantes y opositores han acusado a Rodríguez de mantener estructuras del antiguo régimen y han exigido más acciones concretas para garantizar libertades y justicia. La situación económica sigue siendo un desafío crítico, con altas tasas de inflación y un clima de incertidumbre que persiste entre la población.

