Trump reconfigura el orden mundial con aranceles e intervenciones militares en su primer año de regreso a la Casa Blanca
El presidente estadounidense Donald Trump ha marcado su primer año de regreso a la Casa Blanca con una estrategia exterior caracterizada por la imposición de nuevos aranceles, una política comercial más agresiva y operaciones militares que han elevado la tensión con múltiples actores internacionales. Su enfoque ha reabierto frentes geopolíticos que habían permanecido relativamente estabilizados y ha intensificado la incertidumbre en los grandes bloques económicos.
Ofensiva comercial y presión militar
En materia económica, Trump ha reactivado la guerra arancelaria, particularmente con China y con socios latinoamericanos, defendiendo que estas medidas protegen el empleo estadounidense frente a lo que considera “prácticas desleales”. La nueva oleada de gravámenes ha impactado en cadenas de suministro y ha generado respuestas recíprocas que amenazan con fragmentar aún más el comercio global.
En paralelo, la Administración norteamericana ha llevado a cabo intervenciones militares selectivas, como la operación en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro o los refuerzos en Oriente Medio y el Pacífico. Estas acciones han desatado críticas en la comunidad internacional, que advierte de un aumento del riesgo de conflictos regionales y de un deterioro del multilateralismo.
Con este balance, el primer año del nuevo mandato de Trump deja un escenario global más polarizado, con implicaciones profundas para la política internacional, las alianzas estratégicas y los mercados. El rumbo de Washington seguirá siendo determinante para el equilibrio global en un contexto marcado por la volatilidad y la competencia entre potencias.

