Rusia acusa a la OTAN de militarizar el Ártico y rechaza cualquier pretensión sobre Groenlandia
El Gobierno ruso ha acusado a la OTAN de impulsar una “militarización creciente” del Ártico, al tiempo que ha negado tener ambiciones territoriales sobre Groenlandia, en respuesta a las recientes advertencias de Estados Unidos y varios países europeos sobre la seguridad en la región. Moscú sostiene que son las maniobras y despliegues aliados los que están elevando la tensión en un enclave estratégico marcado por el deshielo y el interés por los recursos naturales.
Intercambio de reproches en un área clave
El Ministerio de Exteriores ruso defendió que su actividad en el Ártico se limita a tareas de vigilancia, desarrollo científico y protección de rutas marítimas, y calificó de “infundadas” las insinuaciones sobre una posible injerencia en Groenlandia. Por su parte, los aliados consideran que Rusia ha incrementado su presencia militar en la zona y que el control del Ártico se ha convertido en un eje central de la competencia geopolítica.
El cruce de acusaciones llega en un momento de especial sensibilidad estratégica, con el aumento de operaciones militares, disputas por recursos y apertura de nuevas rutas debido al cambio climático. Tanto la OTAN como Rusia aseguran que buscan preservar la estabilidad regional, aunque mantienen posiciones enfrentadas sobre cómo garantizarla.

