Propuesta de Ocio: Un Mesías accesible: música clásica al servicio de la inclusión
El proyecto nace a partir de los conciertos participativos impulsados por la Fundación ”la Caixa”, en los que cantantes aficionados interpretan grandes obras del repertorio clásico junto a orquestas, solistas y directores de prestigio internacional. En esta ocasión, la iniciativa propone un formato de concierto relajado, inclusivo y participativo, con adaptaciones en la duración y en la accesibilidad física y cognitiva, pensadas para responder a las necesidades de distintos colectivos.
La música clásica como experiencia accesible
“El objetivo es acercar la música clásica a colectivos con necesidades de accesibilidad, sin renunciar en ningún caso a la excelencia artística”, explica Susana Serrano, directora del Departamento de Actividades Culturales y Música de la entidad. La propuesta mantiene los mismos estándares artísticos que cualquier concierto convencional, adaptando el formato para garantizar la participación de todos los públicos.
Cultura como herramienta de cohesión social
El proyecto se alinea con el propósito de la Fundación ”la Caixa” de promover la cultura como motor de cohesión social, participación ciudadana y transformación comunitaria. Según Serrano, el compromiso de la entidad con la accesibilidad se refuerza en el marco de su Plan Estratégico 2025-2030, donde las iniciativas dirigidas a públicos prioritarios cobran un sentido renovado.
Un proceso de creación colaborativo
El diseño del concierto fue el resultado de un trabajo conjunto entre profesionales del ámbito artístico, educativo y técnico, junto con entidades sociales, el Ayuntamiento y equipos territoriales. Durante el proceso se priorizó la escucha activa y el valor de la mediación cultural, entendida como parte esencial del proyecto, más allá del resultado final sobre el escenario.
Accesibilidad real, más allá de lo simbólico
Desde las entidades sociales participantes se subraya que las adaptaciones realizadas suponen un salto cualitativo entre la accesibilidad simbólica y una accesibilidad real, en la que cada detalle está cuidadosamente pensado para garantizar la experiencia del público.
Para el Ayuntamiento de Granada, el proyecto representa un punto de inflexión hacia una cultura verdaderamente accesible, demostrando que la música puede convertirse en un espacio abierto, inclusivo y participativo, donde todas las personas se sientan protagonistas.
Accesibilidad integral: diseño, mediación y acompañamiento
La iniciativa incorporó medidas de accesibilidad física, sensorial y cognitiva, dirigidas a personas con trastorno del espectro autista, discapacidad intelectual, auditiva o funcional, entre otros perfiles.
En los meses previos al concierto se desarrolló un amplio proceso de mediación cultural, con más de 40 talleres liderados por pedagogos, musicoterapeutas y especialistas en accesibilidad, orientados a contextualizar la obra, anticipar la experiencia y favorecer el bienestar emocional de los asistentes.
Adaptar la experiencia a cada colectivo
Las sesiones se ajustaron a las características de cada grupo. En el caso de personas con trastorno del espectro autista, se trabajó la anticipación, el control de sonidos intensos, la exploración táctil de los instrumentos y el uso de pictogramas.
Con personas con discapacidad intelectual, se priorizaron dinámicas de movimiento, percusión corporal y expresión emocional, favoreciendo una vivencia activa de la música.
Un concierto pensado para todos
El día del concierto se incorporaron intérpretes de lengua de signos, subtitulación en pantallas, materiales pedagógicos adaptados, señalización en lectura fácil, pictogramas, libertad de movimiento en la sala y un espacio de regulación emocional. Además, se reforzó la formación del personal de sala, se adaptaron accesos y se habilitaron servicios específicos de apoyo.
El resultado fue una experiencia inclusiva, en la que cada persona pudo disfrutar de la música a su propio ritmo y según sus necesidades.
El reto de adaptar una obra clásica
La dirección musical corrió a cargo de Aarón Zapico, quien destaca que adaptar grandes obras forma parte de la tradición histórica. Para esta sesión, la duración de la obra se redujo de casi dos horas y media a 50 minutos, seleccionando los fragmentos más representativos e interpretados por cuatro solistas y un coro de alrededor de 300 cantantes amateurs.
Según el director, la adaptación mantiene intacta la riqueza musical de la obra, sin afectar al disfrute del público, demostrando que inclusión y excelencia artística pueden ir de la mano.
Cuando la lengua de signos se integra en el coro
Una de las aportaciones más innovadoras fue la participación de un pequeño coro de personas sordas, junto con la interpretación en lengua de signos, el subtitulado y la amplificación sonora para personas con implantes cocleares o prótesis auditivas.
El proceso creativo incluyó el análisis de los contenidos, la adaptación lingüística, el trabajo sobre las líneas melódicas principales y la experimentación con vibraciones de los instrumentos, permitiendo una aproximación sensorial a la obra.
El acceso a la cultura como derecho fundamental
Desde las entidades participantes se subraya que la cultura es un derecho básico y una herramienta poderosa de inclusión social. Las personas con necesidades de accesibilidad deben poder acceder a la cultura no solo como público, sino también como protagonistas, integrando la accesibilidad desde el diseño inicial de actividades y espacios.
Como concluyen varios asistentes, experiencias como esta no solo emocionan, sino que refuerzan la inclusión, el reconocimiento de derechos y la participación plena en la vida cultural.

