De revoluciones y minas antipersonales

3 May 2024 por Javier Polo

Con motivo de la conmemoración de los 50 años de la Revolución de los Claveles de Portugal, el Consulado General de Portugal en Sevilla organizó un programa de cine el pasado 30 de abril donde se presentaron cinco películas en formato cortometraje. Todos los trabajos estaban unidos por el mismo hilo conductor, la Portugal anterior a 1974 y algunas claves que explican el porqué se produjo aquel golpe de estado que mutó en revolución ciudadana.

Tras ver las cinco obras he descubierto nuevas claves que me ayudan a interpretar mejor el contexto que propició que aquello ocurriera y que tan sabiamente explicó el capitán Salgueiro Maia a sus hombres antes de marchar sobre Lisboa: “Señores, como todos saben, hay varias formas de Estado: los Estados socialistas, los Estados capitalistas y el Estado al que hemos llegado”.

El papel que jugó la policía política de la dictadura (la Pide) en la represión fue el argumento de la mayoría de las películas. Pero personalmente el trabajo que más me ha impactado fue el de José Miguel Ribeiro: “Estilhaços”. Un corto de animación sobre la rabia y la impotencia que dejaron marcada a toda una generación de jóvenes que fueron a luchar, se supone que por su patria, a unas insostenibles colonias que finalmente tuvieron que abandonar.

El relato que hace Ribeiro me ha hecho revivir situaciones que conocí en Angola, veintiún años después del momento que refleja el film, especialmente por el impacto que en esas guerras coloniales tuvieron las minas antipersonas que mataron o mutilaron a buena parte de la población. Muchas de las víctimas fueron niños y niñas, los más vulnerables. Buena parte de esas minas se fabricaron en la ciudad que me vio nacer, minas que vendimos como rosquillas hasta enero de 1999 en el que nuestro país ratificó la convención sobre la prohibición de este tipo de armas.

Angola, como el resto de las colonias portuguesas, cumplirá el año próximo 50 años como país independiente, consecuencia también de la revolución de los claveles. Ese mismo año hará treinta de mi paso por aquel país que aún tenía cientos de miles de minas antipersonales sembradas por todo su territorio, impidiendo el desarrollo de este. Las cosas han cambiado muchísimo, pero aún hoy siguen luchando por la eliminación de todas las minas que siguen quedando allí, porque se necesitan días para crear un campo de minas, pero para desminar hacen falta generaciones enteras.

Todo ello se removió en mis entrañas viendo el modesto trabajo de Ribeiro y me mantuvo desvelado parte de la noche posterior. Ese es el poder del cine, lo que lo hace grande. Pero, sobre todo, ese es el poder de las revoluciones que surgen desde abajo. Grande Portugal y grandes Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Cabo Verde, Sao Tomé y Príncipe…

 

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