Piden 130 años de cárcel para un hombre que ofertaba trabajo «ficticio» a mujeres a cambio de sexo

10 Nov 2023 por Redacción Irispress

La Fiscalía de Madrid solicita 130 años de prisión para un acusado de fingir conseguir trabajo a mujeres a través de varias páginas webs a las cuales citaba en hoteles o saunas para una vez allí proponerles sexo a cambio de un empleo, han informado fuentes fiscales.

El juicio se celebrará el próximo martes en la Audiencia Provincial de Madrid. El fiscal le acusa de un delito de agresión sexual, otro de agresión sexual en grado de tentativa, cuatro delitos de abuso sexual en grado de tentativa y catorce delitos de abuso sexual, entre otros.

Según el escrito de la Fiscalía, un total de 29 mujeres coaccionadas accedieron a citarse con el acusado por la situación económica o personal en la que se encontraban y, en el caso de las extranjeras, para lograr un trabajo que les permitiese regularizar su situación en España».

Según la Fiscalía, durante los años 2016 y 2017 el acusado ofreció de forma «ficticia» propuestas laborales a través de diversas páginas web de internet como Job Today, Mil Anuncios o Job and Talent que consistían en desempeñar funciones de recepcionista, secretariado o masajista a cambio de un sueldo superior al sueldo medio español.

Todo ello con la finalidad de que mujeres españolas o extranjeras, «en su mayoría muy jóvenes o en situaciones económicas o personales precarias», accedieran a realizar una entrevista personal con el acusado para obtener el trabajo.

Para que las mujeres creyesen que la oferta de trabajo era real y ganarse así su confianza, el acusado creó perfiles falsos en la aplicación Whatsapp y utilizaba los nombres de: Susana, Raquel, Óscar o Sonia del Amo.

Además, les pedía que le remitieran a los teléfonos que utilizaba para contactar con ellas su DNI, su número de cuenta bancaria para pagarles el sueldo y fotografías de cuerpo entero vestidas o desnudas para comprobar su físico.

Una vez que las mujeres acudían a la entrevista, en su mayoría celebradas en habitaciones de hoteles, spas o saunas, el procesado «valiéndose de esa situación de superioridad creada», les proponía mantener relaciones sexuales con él o les realizaba tocamientos en sus partes íntimas, «accediendo las chicas coaccionadas por la situación económica o personal en la que se encontraban y, en el caso de extranjeras, para lograr un trabajo que les permitiese regularizar su situación en España».

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