Año nuevo: necesidad de cambio en sanidad

“Mis ganas ganan”

Elena Huelva (2022)

 

Año nuevo que se supone de tensiones crecientes y, parece, de razón menguante. El pensador español Daniel Innerarity ha publicado un libro magnífico que suena a una descripción a nivel social y una provocación intelectual de forma simultánea: “La sociedad del desconocimiento”, analiza la sociedad actual y sus fundamentos, sus líderes y sus principios, la conclusión es devastadora: el desconocimiento se abre camino y la sociedad lo entroniza, el Prof. Innerarity nos avisa de la situación en su conjunto, por este camino la sociedad no avanzará o lo hará a trompicones.

Se inicia un año con tensiones crecientes y razón menguante, un año dominado por legítimas perspectivas electorales que harán que crezcan las emociones que sustentan las tensiones y que, en no pocas mentes, obnubilan la razón y la reflexión. Lo dicho, un año de tensiones crecientes y razonamiento menguante.

La sanidad vuelve a ser la piedra angular y, desde sus primeros días, se ha iniciado el contrataque de determinados sectores de intereses para sentar las condiciones de su planteamiento que pretenden sea el predominante. Sectores que han visto la debilidad de la sanidad oficial y lanzan sus misiles ideológicos con descaro y sin recato alguno en la prensa generalista, no existe tribuna para la opción oficial, claro que para tener voz se debe tener ese conocimiento tan devastado, al que se refiere Innerarity en su última obra.

La gestión sanitaria lleva unos años demostrando carencias básicas, puestas de manifiesto de forma dramática con la pandemia. Se ha pretendido gestionar el conjunto de la sanidad desde la gestión de la covid, lo que ha originado una distorsión muy relevante y traduce un lastre gestor en la toma de las decisiones, ese lastre no es otro que introducir el filtro de gestionar desde una situación extraordinaria y peculiar. Este error es del tenor del olvido de estas situaciones extraordinarias. Lo cierto es que no es posible gestionar la sanidad desde la gestión de una pandemia, sino que hay que gestionar las pandemias desde un concepto de gestión sanitaria clara y que contemple los extremos de excepcionalidad posible. Claro que Innerarity ya lo avisa, no puede hacerse desde la sociedad del desconocimiento.

En la modesta opinión de este articulista, la sanidad, la gestión sanitaria va a ocupar un primer titular y una opción prioritaria en este año de campaña electoral continuada. Ante esta situación es necesario, se podría decir que urgente, que el relevo en el Ministerio de Sanidad se cumpliera de forma inmediata y de forma decidida, dicho con el mayor respeto hacia el Presidente del Gobierno, de quien depende la decisión definitiva.

Se ha iniciado un año, se abre un panorama con esperanza y perspectivas de futuro para el año que se inicia, es un año cargado de elecciones, primero las locales y autonómicas y finalizando el año serán las elecciones generales. Este marco de contexto definirá muchas líneas de debate público, pero también este debate se va a ver condicionado por el propio hecho de las elecciones. Un marco que precisa experiencia y saber hacer, pero también necesita capacidad de adaptación y flexibilidad, es decir hay que alejarse de posturas rígidas y razones de argumentario automáticas.

La sanidad se encuentra en un momento muy delicado y que ha sufrido embates de muy diversa índole y con una intensidad creciente a lo largo del tiempo y desde organizaciones sociales y políticas de diversa orientación, pero con perspectivas muy claras. Se busca lo conflictivo general para difuminar, desacreditar y relativizar la grave situación de la sanidad en las Comunidades de Madrid y Andalucía.

Una vez más se buscan argumentos que consoliden el “pasa en todos los sitios” porque “todos son iguales”. Pues va a ser que no, no todos son iguales ni pasa igual en todos los sitios, hay que matizar, contextualizar y reubicar los contenidos argumentales, no vale todo, no sirve todo.

En unos lugares la atención primaria está en crisis, pero las comunidades de Madrid y Andalucía la Atención Primaria está siendo destrozada de forma activa, partiendo de una dotación presupuestaria por habitante situada las dos comunidades referidas a la cola de todas las comunidades autónomas. La atención de Salud mental está siendo insuficiente a nivel general, pero en las Comunidades de Andalucía y de Madrid la dimensión comunitaria está siendo laminada con planes formulados sobre papel mojado, que lo hacen inexistente. La atención hospitalaria merece una revisión en su conjunto, pero en las Comunidades de Andalucía y de Madrid, con los hospitales bien dotados y de prestigio estatal, se inundan los servicios de urgencia con dotaciones de recursos humanos y materiales totalmente caducados.

Con esta situación de la Comunidad de Madrid aparece un incremento de los presupuestos para conciertos con la asistencia privada o se aborda la posibilidad de compartir la historia clínica entre la sanidad pública y la sanidad privada, saliendo favorecida la gestión privada que pasa a ser dominante. Se potencia, desde la administración sanitaria madrileña, que la sanidad se reduzca a la atención individualizada y de tipo médico, con lo que se ponen en crisis la sanidad pública, en su amplio concepto, tanto conceptual como asistencial.

Se generaliza el (des)conocimiento general y se alude a que se debe abrir a una cultura comunitaria, claro que para ello debe existir conocimiento real, puesto que si no existiere ese conocimiento, entonces lo que se generaliza a nivel popular es la ignorancia. Desde luego que existen sectores interesados en esta deriva que incrementa el riesgo y la sostenibilidad del sistema sanitario público.

Por ello es imprescindible que se reaccione en este año electoral tan dado a tensiones crecientes con pensamiento menguante. La sanidad va a estar en la diana del debate político: entre el 40-50% de los presupuestos de las diferentes Comunidades Autónomas se dedican al campo de la sanidad. Este peso presupuestario debe ser reconocido con el peso político adecuado y de una forma pertinente y oportuna. No puede demorarse la actividad de política sanitaria desde el Gobierno de España por tener demoras electorales que no permitan una dedicación exclusiva a la gestión sanitaria.

Hay sectores de la gestión sanitaria que no pueden permanecer en la almoneda de una espera inespecífica. Debe tenderse a una unificación del campo político y de la perspectiva gestora en sanidad. No se debiera poner objetivos muy elevados, sino abrir líneas de recomposición de la gestión sanitaria para que consiga una adecuación a los momentos actuales.

Platón avisó de alguna de las razones de ese desconocimiento reinante, que aborda el Prof. Innenarity: cuando la gente preparada no se implica en la gestión pública o no se les permite acceder, entonces la acción política queda en manos de los mediocres. La acción entonces es devastadora y emerge un liderazgo de desconocimiento, se incrementa la crisis social y aparece el pesimismo, la desconfianza y la desmovilización social.

Frente a esta situación no hay pesimismo, pues como decía Elena Huelva “mis ganas ganan” y pido manos para empujar en esa dirección y pujanza para defender la sanidad pública con decisión y determinación con conocimiento, evitando la sociedad del desconocimiento.