¿Quién manda en la derecha española?

Desde luego, Feijóo no toma las decisiones importantes en el seno de su partido.

Pablo Casado intentó depurar corruptelas en la dirigencia del PP madrileño y le echaron. ¿Quiénes? Quienes mandan de verdad, más allá de votaciones y congresos, evidentemente.

Ahora, Alberto Núñez Feijóo intenta cumplir el mandato constitucional de renovar las instituciones, y le obligan a rectificar. ¿Quiénes? Aquellos mismos, hemos de deducir.

La penosa espantada del PP en el acuerdo ya ultimado para elegir los vocales del gobierno del Poder Judicial ha demostrado dos cosas, al menos.

Quienes quitan y ponen líderes, quienes adoptan las decisiones relevantes, quienes mandan en el PP, en definitiva, no son los Casado o los Feijóo de turno que van ocupando el despacho noble de Génova.

Y estos que mandan de verdad en la derecha española no contemplan límite ni escrúpulo alguno en las estrategias para hacer valer sus intereses, aunque tengan que pasar por encima de la Constitución, de la democracia y de la decencia.

El daño causado es tremendo.

Desde luego, Feijóo queda desautorizado para ejercer liderazgo alguno, ni en su partido, ni en la oposición parlamentaria, ni en la sociedad española. Ha demostrado fehacientemente que no es autónomo y sus acciones están dictadas por otros, que le tutelan y le dirigen. Precisamente aquellos mismos que decidieron enterrar a Casado y auparle a esta presidencia formal, que no efectiva, del PP.

¿Quién va a sentarse a negociar a partir de ahora con Feijóo? ¿Cómo asegurarse de que no será desautorizado en cualquier momento por quienes mandan de verdad?

El daño ocasionado en las instituciones de nuestra democracia también es enorme. La ciudadanía está comprobando cómo se secuestra el gobierno de uno de los poderes del Estado puro cálculo egoísta. Los españoles asisten atónitos al espectáculo del sabotaje en directo al funcionamiento de órganos claves de nuestro Estado de Derecho.

Y lo peor es la certeza de que el daño no se limitará a este estropicio. Ya entendemos mejor por qué Feijóo responde con evasivas a los requerimientos de que no pacte con la ultraderecha, y evite el acceso a las instituciones por parte de odiadores insolventes y peligrosos como el vicepresidente de la Junta de Castilla y León.

Feijóo no responde porque Feijóo no es el que manda.

¿Quiénes mandan? Los que mandan de verdad prefieren no exponer sus rostros. Son los que obtienen beneficio propio de los bloqueos en el Poder Judicial, de las amnistías fiscales, de las bajadas de impuestos a rentas altas, del cuestionamiento del sistema público de pensiones, de la promoción de los seguros privados, de las privatizaciones de servicios públicos, del sabotaje contra la excepción ibérica que reduce la factura de la luz, de la obstaculización a los impuestos sobre los beneficios extraordinarios…

Estos sientan a los Casado y los Feijóo de turno en los sillones de poder aparente en Génova, y lanzan a los Ayusos de turno, a los odiadores mediáticos, a los agitadores antisistema, a sus encuestadores a sueldo, para que socaven los cimientos del gobierno legítimo de turno, cuando es de izquierdas.

Al precio que sea, aunque se ponga “en riesgo la estabilidad del Estado”, como reconoció Luis María Ansón, integrante de aquella otra campaña indigna contra Felipe González.

La excusa aducida por Feijóo para su espantada no puede ser más ridícula. Intenta convencernos de que era el único español desconocedor del compromiso público del Gobierno y de su Presidente para adaptar la legislación penal de nuestro país a los estándares europeos.

No han engañado a ningún español.

Pero España no se merece esta derecha.

Este PP de hoy es un PP contra España.