De los lamentos por los resultados electorales en Italia: Cuando las barbas de tu vecino…

Ya se veía avisando, más que por los resultados de las encuestas, por la realidad de los hechos, en Italia podían ganar los pactos de la derecha con la extrema derecha neofascista. Se avisaba en Italia… ¿solo en Italia?

Los resultados en Italia nos alarman y nos debieran poner en alerta, ha ganado la derecha neofascista de Fratelli d’Italia liderados por Giorgia Meloni, con aproximadamente el 26% de los votos. En conjunto con los neofascistas nacionalistas de la Liga Norte de Matteo Selvini y la derecha rocosa de Forza Italia de Silvio Berlusconi, conseguirían en torno al 43-45% de los votos, consiguiendo la mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado de Italia, con una mayoría cercana a los dos tercios de los escaños del conjunto parlamentario y podrían emprender la reforma constitucional. Mientras… un tercio de los italianos e italianas optaron por abstenerse en estas elecciones.

El resultado es, cuanto menos, preocupante, muy preocupante.

Que la extrema derecha antieuropeísta, insolidaria, belicista, racista, sectaria, sexista, antifeminista, anti-LGBTI y regresiva estaba teniendo un auge en toda Europa era algo que se constataba, elección tras elección y país tras país. En Hungría y Polonia obtienen el poder, disfrazados de derecha convencional, pero sus postulados son inequívocos y superponibles al conjunto de la extrema derecha neofascista europea. En Austria, Países Bajos y Alemania su ascenso era imparable elección tras elección. En Francia Marine Le Pen disputa la presidencia de la República y casi la gana. En Suecia, hace menos de un mes, se colocan como segundo partido más votado y llegarán al gobierno con la derecha. En España surgieron en un sorprendente tercer puesto estatal y asumen una pintoresca vicepresidencia en Castilla y León, con estridencias fascistoides y acciones antiparlamentarias. A este panorama hoy se añade, como líder de todo este conglomerado, la italiana Giorgia Meloni.

Europa no ha sido capaz de contrarrestar a estos fascistas y de nuevo su negra sombra cubre gran parte de su territorio. La lentitud de las tomas de decisión en la Unión Europea, la burocratización de sus instituciones, la insensibilidad ante las particularidades de cada estado miembro y los mensajes contradictorios emitidos, donde se primaba una fuerte ideología conservadora subyacente y la tibieza en la respuesta frente a actitudes antidemocráticas, han sido un caldo de cultivo perfecto para el incremento de estas opciones de crecimiento del voto del neofascismo europeo.

Esta victoria del neofascismo italiano es muy dolorosa porque nos sitúa ante un panorama nada halagüeño: el creciente abstencionismo que denota el divorcio entre las instituciones democráticas y la ciudadanía; el  nuevas situaciones sociales y políticas, usando aún un discurso muy anquilosado en otras épocas; unos medios de comunicación donde las fake-news, creadas por la derecha y la extrema derecha, obtienen su amplificación y difusión; una ciudadanía cansada y perturbada por tanto ruido que se pierde y desorienta…

No es pesimismo, es mirar con otros ojos la realidad social que nos circunda. No nos ha valido de nada propagar un optimismo blandengue de mercadillo y buenas palabras. No se hacían determinadas cosas ni se tomaban determinadas decisiones para que la “bestia” no se despertara, las cosas y las decisiones no se hicieron, pero la “bestia” despertó. No era una cuestión de hacer o no desarrollar, no eran las cosas o las decisiones, sino que subyacía un interés de clase y, por ello, la “bestia” persistía y fue capaz de regenerarse y despertar. Ahora ha lanzado un zarpazo tremendo a la convivencia social de Europa.

No vale que nos quedemos en los meros lamentos, se precisa claridad para actuar contra la derecha y la extrema derecha neofascista. Los próximos en sufrir sus garras podemos ser los españoles. No podemos seguir inertes e inermes ante esta situación, “como si” a nosotros no nos atañera.

La nueva socialdemocracia, como escribe Manuel Escudero, no puede seguir aislada, nos corresponde a la ciudadanía española reconocer, a pesar de matices y diferencias o acciones mejorables, que Pedro Sánchez impulsa ese modelo de nueva socialdemocracia, aún titubeante, como un niño dando sus primeros pasos. En España está muy claro: o los postulados de la socialdemocracia emergente o la opción de la extrema derecha; la derecha y la extrema derecha alcanzan acuerdos con rapidez, representan a la misma clase dominante y de poder; algunos sectores de la izquierda continúan con sus “tiquis miquis” de matices con cierta carga dogmática y hacen ruido contra los posicionamientos socialdemócratas.

Una clara prueba de la estrategia de la derecha y la extrema derecha consiste en hacer ruido y elegir un blanco fijo y claro: Pedro Sánchez. No se habla del gobierno, se personifica todo, se le denigra, se habla de “sanchismo”, se difunden todo tipo de insultos y de fake-news, lo hacen de forma efectiva apoyados en la mayoría de los medios de comunicación social que las difunden, sin ningún tipo de pudor. La derecha y la extrema derecha ha conseguido situar a Pedro Sánchez como alguien que personifica su sentimiento de su odio y su rabia.

Iniciaron deslegitimizando sus decisiones para formar gobierno y, por lo tanto, decidieron que el gobierno no era legítimo; una posición inconstitucional y muy peligrosa, pero optaron por esta deriva que han consolidado a lo largo del tiempo. El bloqueo por casi 4 años de la renovación del Consejo General del Poder Judicial y de otros órganos constitucionales, como el propio Tribunal Constitucional, contribuye, más allá del hecho concreto, al desprestigio de las instituciones democráticas y de su funcionamiento cuando la izquierda está en el poder. Así trasmiten que es un poder usurpado y que les corresponde por legitimidad histórica y de clase.

Estos planteamientos de la derecha del pp, refuerzan sobremanera a la extrema derecha filofascistoide española y contribuye a su crecimiento electoral. No nos engañemos, la victoria de la derecha en España será por el crecimiento de la extrema derecha neofascista de voxiferantes y la desidia de la abstención creciente por el desánimo de la ciudadanía ante tanto ruido.

Por estas razones interesa tanto a la derecha el ruido, para incrementar el descrédito hacia la democracia. El sentido de la democracia es el debate y el acuerdo por la negociación política. Si solo existe ruido sin razones, insultos y descalificaciones entonces la democracia se encuentra herida de muerte. Ese es el terreno que necesita la derecha dura y la extrema derecha neofascista para crecer y para demoler la voluntad de participar de las personas que tengan alguna duda. Ellos tienen la certeza, no tienen la verdad, pero consiguen que el equívoco se asiente y así se confunde su verdad con su certeza.

La Unión Europea debe ponerse las pilas de inmediato. Las sanciones contra Hungría y Polonia deben ser claras y contundentes, ahora van a contar con Italia y ese apoyo serán palabras mayores. La UE no puede seguir siendo una gran maquinaria burocrática al ritmo de un pesado diplodocus. Imprimir nuevas acciones con flexibilidad en los contenidos y firmeza en la aplicación y exigencia de cumplimiento, es la vía a seguir. Europa es algo más que unos límites geográficos o un mercado, Europa es un sentimiento de pertenencia histórico y cultural que hemos de integrar y defender, para ello las políticas que se desarrollan debemos sentirlas los ciudadanos y las ciudadanas de forma clara y definida.

En España es preciso que se seleccione a los mejores para liderar esta nueva situación, que sean líderes de opinión en su campo de acción profesional. Que el rigor y el saber trascienda a la acción política vacía de contenidos y basada en las adscripciones por mera fidelidad personal. La persona política debe saber del campo que gestiona, al menos en este momento. El debate para parar el avance de la extrema derecha neofascista se centra también en el dominio técnico de campos como la sanidad, la educación, la economía, la justicia y otros sectores estratégicos en el debate y la acción política.

Si dudamos o buscamos excusas, solo nos quedará el lamento ante el triunfo de Giorgia Meloni y sus secuaces en Italia, pero es que España va detrás y ya lo dice el viejo refrán castellano: cuando las barbas de tu vecino…