Los aprovechados

La experiencia nos dice que en toda crisis aparecen inevitablemente tres categorías de protagonistas: los gestores públicos, las víctimas y los aprovechados.

En la teoría, los primeros son los responsables de defender el interés general, protegiendo a los segundos e impidiendo abusos por parte de los terceros.

Solo que la teoría no siempre es fácil de llevar a la práctica. Y algunos gestores públicos interpretan el interés general de manera particular. Y los golpes suelen cebarse siempre con los más débiles. Y los aprovechados se las ingenian para no parar de aprovecharse.

En lo que va de siglo hemos tenido la desgracia de poder comparar dos grandes crisis y dos maneras alternativas de enfrentarse a ellas: la crisis financiero-especulativa en la segunda década, y la crisis encadenada de pandemia-guerra en esta tercera.

Los escenarios son distintos pero equiparables. Los desafíos y las diferentes maneras de enfrentarlos han sido significativos. Y los tres tipos de protagonistas han corrido, están corriendo, suerte muy dispar.

Buena parte de la dinámica política y mediática de estos días puede explicarse a partir de esta reflexión. ¿Y la controversia que afecta al poder judicial? También.

En la crisis que la derecha gobernó a partir del año 2011, víctimas y aprovechados se identifican de forma nítida. Sus gestores decidieron recuperar competitividad para la economía y equilibrio para las cuentas públicas por la vía de la precarización social y laboral.

Se facilitaron los despidos, baratos, individuales y colectivos. Se rompió el equilibrio en la negociación colectiva, para que los patronos se descolgaran de los convenios a voluntad. Se redujeron los salarios. Se recortaron las pensiones mediante aquel funesto 0,25. Se redujeron los presupuestos sociales. Se privatizaron desde las viviendas públicas hasta los hospitales. Se subieron los impuestos indirectos como el IVA…

Al mismo tiempo, se ejecutaron amnistías fiscales para los grandes defraudadores. Se rescataron con dinero público los grandes bancos con dificultades. Se beneficiaron fiscalmente las pensiones privadas. Se legisló para amparar la especulación urbanística…

El resultado para los protagonistas está a la vista. Los gestores de la derecha cumplieron las expectativas. Trabajadores, pensionistas, jóvenes y excluidos sociales perdieron y se empobrecieron. Los aprovechados, especuladores, grandes banqueros, especuladores y defraudadores ganaron.

¿Por qué el Gobierno de Pedro Sánchez está recibiendo ataques furibundos y desaforados desde el primer instante? Porque está firmemente decidido a que el balance de esta crisis sea muy distinto del anterior, porque actúa en consecuencia, y porque los aprovechados reaccionan con violencia en defensa de sus intereses injustos y espurios.

Donde antes se favorecían los ERE y los despidos libres y baratos, ahora se impulsan los ERTE y se prohiben los despidos injustificados. Donde antes se rompía la negociación colectiva a favor de la patronal, ahora se refuerza en defensa de los derechos de los trabajadores. Donde antes se generalizaban los contratos precarios ahora se obligan los contratos indefinidos. Donde antes se congelaba el salario mínimo, ahora se multiplica de setecientos a más de mil euros.

Donde antes se recortaban las pensiones, ahora se incrementan por ley al ritmo de la inflación. Donde antes se ajustaban las prestaciones sociales, ahora se amplían para cubrir a quienes más las necesitan, con el Ingreso Mínimo Vital, con la financiación extra de la atención a la dependencia, con la bonificación de los transportes públicos y de los combustibles, con la extensión de las becas…

Donde antes se perdonaban impuestos a los más pudientes y se subían impuestos indirectos a los trabajadores, ahora se rebaja el IVA de la electricidad y del gas, mientras se aprueban nuevos gravámenes a los beneficios extraordinarios de las grandes empresas energéticas y bancarias. Y se prohíben por ley las amnistías fiscales.

¿El resultado ahora para esos mismos protagonistas? Los gestores progresistas cumplen con sus valores de justicia social. Los daños se reparten. Las víctimas se protegen. Y los aprovechados tienen muchos problemas para aprovecharse.

Pero no se resignan, claro. Y reaccionan. Atacando al Gobierno con todos sus terminales y con todos sus poderes, que no son pocos.

Los aprovechados actúan en el marco puramente económico y de negociación social, para defender sus intereses. Se entiende. Se contesta, pero se entiende.

Los aprovechados actúan en lo político con sus representantes de la derecha, más radicales que nunca en defensa de lo más particular, aunque perjudique a lo general. Siempre fue así.

Los aprovechados actúan en lo mediático con las terminales de sus empresas, cada día con menos máscaras, y cada día con más virulencia. Se debería saber mejor.

Y los aprovechados actúan para condicionar un panorama judicial a su favor. Quien no aplique esta clave para interpretar lo que está ocurriendo, pecará de mala fe o de ingenuidad. Y no se puede admitir.

Este Gobierno no se va a amilanar. Esta crisis se gestionará con justicia. Y los aprovechados perderán.

A pesar de todas sus fullerías.