De la insoportable presión mediática que se expresa en las estrategias de manipulación mediática de Chomsky en la España actual

Desde que Pedro Sánchez ganara la moción de censura se han prodigado comentarios muy personalizados en la figura del presidente del gobierno (PG), se le ha acusado de ambicioso, de personalismo, de querer mantener “el sillón” por encima de todo… sea lo que fuera que hiciera o programara era adecuado para recibir ataques. Los partidos de la derecha no le han otorgado ninguna concesión, en ningún ámbito, ni han cejado en sus ataques indiscriminados sin obviar los ataques personales muy poco éticos y llenos de insultos con lenguaje caliente y de alto voltaje.

Los medios de comunicación, de forma mayoritaria, están alineados en esta posición de trinchera contra el gobierno y, en particular, contra el PG. Estos medios se hacen impenetrables para aportar contenidos más favorables al gobierno. Puede que algo positivo incluyan, pero lo hacen con una técnica de comunicación muy estudiada para diluir el posible impacto de la noticia buena, introducen el comentario peyorativo o la contraopinión a continuación de la buena, lo hacen de forma seguida o “rodeando” a la noticia favorable al gobierno, lo cubren con el manto de la contextualización, que finalmente aparece como algo aparente que no real. Eso quiere decir: formalmente informan de la noticia favorable al gobierno, pero rápidamente predomina la información contraria, incluso la descalificación. Esta es una técnica que, en comunicación sistémica, se denomina: paradoja, promocionando un doble vínculo y, por lo tanto, desactivando el contenido positivo.

En los últimos dos años los condicionantes externos a las acciones propias del Gobierno han tenido una sucesión de acontecimientos de un impacto muy importante de forma aislada, cuanto más si se dan de forma sucesiva y simultánea, primero la pandemia de una virulencia y gravedad inusitada en los últimos cien años. Cuando amainaba la pandemia, aparece Filomena, un accidente meteorológico de nieve y frío que aísla a buena parte del norte de España con pérdidas de gran importancia. Unos meses después la tierra brama y acontece una erupción de un volcán en la isla de La Palma, durante 95 días la lava arrasa con esperanzas e ilusiones de una población.

Por si todo lo anterior fuera poco se inicia una guerra en Ucrania, provocada por Rusia. Las consecuencias económicas sobre la energía, con el incremento del precio del gas y del petróleo en los mercados internacionales, hace que se incremente la totalidad de los precios al consumo, la temida inflación se dispara, apareciendo una catarata de precios al alza y una sensación de malestar y alarmismo, cuando no cierto desánimo catastrofista en la sociedad, percepciones sociales que no son siempre captadas por nuestros políticos.

Todos los acontecimientos anteriores tienen efectos de gran impacto, de forma individual y aisladamente, en la convivencia ciudadana, en la economía y en las relaciones sociales en general. Pero si en un sector se ha mostrado de una forma especial y específica, este sector es, sin duda, la actividad política.

La actitud general de la oposición de derechas está siendo, cuanto menos, francamente mejorable o sencillamente deplorable. Han hecho énfasis en los aspectos más complicados, han llevado al Tribunal Constitucional (TC) la declaración de los episodios de confinamiento, han denunciado ante el Tribunal Supremo (TS) al Presidente del Gobierno (PG) por las resoluciones basadas en las evidencias científicas existentes sobre la pandemia, han insultado al PG de forma poco razonable, con evidente mala educación y falta al respeto y decoro institucional.

La oposición judicializó determinadas opciones de gobierno tomadas con criterios científico-técnico de base epidemiológica y que eran acuerdos que se desarrollaron, en mayor o menor medida, en todos los países de la Unión Europea, para mayor confusión alguna de estas decisiones gubernamentales habían sido solicitadas/exigidas por un grupo que luego lo llevó al TC. Lo sorprendente e insólito es que, en estas dificilísimas condiciones, el TC declare inconstitucionales los criterios científico-técnicos, utilizando una argucia leguleya con una gran carga ideológica subyacente.

Otro arma que utiliza la derecha consiste en crear noticias falsas que difunde con total iniquidad, lo hacen sin mover un músculo, simplemente lo formulan generando desconfianza e inseguridad, ya lo avisaba Antonio Machado cuando decía: “el arma más destructiva que utiliza el fascismo es la mentira”. El día 27.06.22 el pp del nuevo líder, al parecer de liderazgo moderado, se descuelga con la siguiente declaración: “El CIS hace las encuestas electorales, el INE el censo e IDRA cuenta los votos; confiamos en los profesionales de estas instituciones, pero no en la voluntad de Sánchez”, insinuaciones absolutamente irresponsables que atentan contra la misma democracia y se sitúan en actitudes y posiciones pseudo-Trump. Intolerable estas actitudes tan manipuladoras enunciadas por la derecha política y amplificada por la derecha mediática.

Se han enunciado algunas de las circunstancias sociales y políticas que han condicionado estos cuatro años y lo que se trasmite de la acción de gobierno a la ciudadanía basada en la pujanza de la oposición con unos medios de comunicación mayoritariamente sesgados hacia la postura opositora y una justicia tendenciosa y parcial. El resultado final se orienta a defender los ataques indiscriminados al Gobierno y a sus decisiones, por más que hubieran favorecido al conjunto de la población.

Lo primero que se traduce a la población es la descripción que la oposición de derechas, de forma irresponsable y secundada por determinados medios de comunicación, consiste en la definición de dos características definitorias del gobierno: primero le tachan de ser un gobierno ilegítimo y segundo, le califican como gobierno social-comunista con terroristas pro-etarras e independentistas. Todo un lujo de definición que se ha ido creando a base de repetir, como un martillo pilón, completándose con un sustrato de insultos básicos que han calado como si fuera el orballu asturiano. Resulta triste, pero no se ha contrarrestado este mensaje desde el partido socialista ni desde el gobierno de forma rotunda y clara, con lo que los efectos perniciosos que ha originado han sido muy importantes, me refiero a consistencia y contundencia que le hubieran hecho eficaz.

La dirección del ataque se personifica en la persona del PG de forma directa y contundente. La acusación fundamental se dirige a la supuesta ambición personal para mantenerse en la presidencia por encima de todo. En este aspecto tampoco se ha tenido el éxito comunicacional deseado. Bastaba con haber formulado una pregunta rotunda: ¿qué PG no lucha por mantenerse en la presidencia y conseguir finalizar la legislatura, salvo motivos de causa mayor? Es una ambición legítima y basada en el compromiso con el denominado contrato electoral.

El segundo argumento que se utiliza, centrado en el PG, consiste en que “siempre cambia de opinión y no es fiable”, estas críticas indiferencian lo que es una opinión sobre algo a la toma de decisiones sobre ese tema. Desde la emisión de una opinión a la toma de decisiones operan una serie de variables importantes como el debate y la contrastación de opiniones con la realidad, aquello que en el marxismo clásico se denominaba: el análisis concreto de la realidad concreta. Es importante recordar a Bertrand Russell cuando nos ponía sobreaviso: “gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas”.

En esto… llegó la pandemia y alteró toda la programación ideal. Había que abordar una urgencia sanitaria que se fue desarrollando con dimensiones sanitarias, sociales y económicas. Lo más sorprendente es que la dimensión política eclipsaba el resto de los contenidos. En efecto la oposición atacaba sin descanso y con gran agresividad, todo era malo, a todo se oponía, pero no daba alternativa. La extrema-derecha-extrema denunció al PG y al gobierno por todas las decisiones, incluyendo el atentado a la vida de la población por sus decisiones de gobierno, denunció en el Tribunal Constitucional la declaración de los estados de emergencia, se judicializaba cualquier decisión política, de tal suerte que se cumplía lo que decía Baltasar Garzón: “hay determinados jueces y magistrados que favorecen el juego político a pp y vox. Es evidente que se está utilizando la justicia en España para provocar la caída de un Presidente del Gobierno”. La pandemia y las duras y necesarias decisiones que hubo que tomar, dieron razones para que la oposición de derechas se lanzara contra el PG.

La judicialización de la política ha abarcado toda la acción de gobierno, incluyendo las decisiones sanitarias, lo que ha aportado una gran paradoja: se opina de sanidad sin conocimiento de sanidad, aportando un resultado legal de obligado cumplimiento que va en contra de la evidencia científica en sanidad.

José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo, asevera con rotundidad: “en España se ha producido una intervención judicial en asuntos netamente políticos”. Esa intrusión se ha visto incrementada con el hecho de no renovar ni el Consejo General del Poder Judicial ni los puestos del Tribunal Constitucional, la actitud nítidamente de oposición real al cumplimiento constitucional por parte del pp, está dando alas a la actitud más conservadora en estas instituciones judiciales.

Es necesario acercar a la población la acción positiva de gobierno y conseguir que tanto el ruido interno (en el seno del propio gobierno) como el ruido externo (la presión mediática como expresión de los grupos reales de poder económico) disminuya y se minimice para que se pueda valorar en su justa medida la acción de gobierno. Cambiar la comunicación implica integrar la acción directa contra la manipulación mediática, tal como la formula Noam Chomsky, cuando nos recuerda que “el propósito de los medios masivos de comunicación no es tanto informar y reportar lo que sucede, sino más bien dar forma a la opinión pública de acuerdo a las agendas del poder corporativo dominante”. Por ello, conocer estas estrategias de manipulación mediática nos ayudará a poder atajarlas de forma eficaz y eficiente:

  1. Distraer: consiste en evitar que la gente se fije en los temas distrae y permanece la segunda opción que es la tóxica. Como ejemplo se muestra la entrevista realizada a J.F. Tezanos en un medio de comunicación, precedida y rodeada de comentarios totalmente descalificatorios hacia el entrevistado. La única forma de abordar esta acción consiste en centrar los temas con reiteración, denunciando, en la medida de lo posible, la distracción.
  2. Crear problemas: después se ofrecen soluciones, es muy típico de la oposición del pp, por ejemplo, en la formulación de una política de impuestos basada exclusivamente en “bajar impuestos” sin formular todos los problemas derivados de cobertura a las políticas públicas dirigidas a la población más vulnerable. El abordaje de esta estrategia consiste en señalar el problema que se crea y la ineficacia de esas actividades, que crear problemas es justo lo contrario a la actividad política que debe orientarse a solventar los problemas de la población.
  3. Gradualidad: imponer normas inaceptables poco a poco para evitar revoluciones, fue lo que hicieron desde el pp con la reforma laboral y lo que hacen en las Comunidades que gobiernan en la privatización de los servicios sanitarios. Preguntar y evidenciar con ejemplos el objetivo final es algo clave que, sobre todo, desorienta al que pretende graduar todo.
  4. Diferir: es más fácil asumir un sacrificio futuro que uno inmediato, típico en el caso de no renovar al CGPJ, alargar la elección sin cumplir ni siquiera la ley actual que fue formulada por el pp. Explicar las consecuencias de cada acción de forma precisa y solicitar las explicaciones a cada grupo involucrado en esa acción.
  5. Infantilizar: tratar a la gente como si fueran niños y no asumir la verdadera acepción, caso de la versión del pp acerca de las sentencias por corrupción del propio pp. Desmontar la infantilización se puede hacer con ironía y, sobre todo, reconociendo la madurez y evitar el engaño.
  6. Idiotizar: hacer creer que ser estúpido, vulgar y mediocre es la moda; ahí tenemos la reiteración en ensalzar a IDA en la presidencia de la Comunidad de Madrid. Lo fundamental: no reír las gracias que provoca ensalzar la idiotez ni secundar este tipo de intervenciones.
  7. Emocionalidad: fomentar que la gente sea más emocional que crítica, dos ejemplos son muy relevantes: el caso Catalunya donde se maximaliza hasta límites que dificultan el acercamiento y, en segundo lugar, los casos de mortalidad de las residencias de mayores durante la primera ola de la pandemia, sobre todo en Madrid. La intervención emocional solo se contrarresta con lo racional, pero es difícil, si se entra en esta deriva solo queda ser muy contundente.
  8. Autoculpabilidad: hacer que los individuos se depriman, inhibiendo así sus acciones, es muy típico cuando se aportan solo noticias malas y críticas sin salida a toda acción de gobierno. Esta es la más difícil de abordar, pues existen pocos medios de comunicación con disponibilidad de abordar una línea informativa, al menos, neutral, pero no se debe cejar en el empeño de contrastar con informaciones reales, sobre todo utilizando los medios de gestión pública para incidir en la nueva información.

El PSOE debe contrarrestar de forma decidida y contundente estas estrategias de manipulación mediática y no cejar en el empeño, es cierto que los medios y las cadenas de información pertenecen a grupos poderosos, pero debe buscar la forma y manera de difundir sus opciones y la verdadera dimensión de la acción de gobierno. Ese es el camino, sin duda y, además, la postura de ética política.

Queda un año y medio, más o menos, para que personas con claridad de criterio puedan dirigir el camino hacia un cambio, para ello deben tener habilidad política, pero también amplios conocimientos sobre sus áreas de trabajo y prestigio profesional, lo que hace que se les respete y, por lo tanto, se puedan apoyar sus propuestas y decisiones políticas.

Pedro Sánchez ha dicho recientemente: “este es un gobierno incómodo para algunos sectores económicos. Pero no nos quebrarán”. Buena descripción con claridad y rotundidad, se debe tender a hacer una acción de gobierno consecuente con esa formulación y en todos los campos, no solo en la línea económica, sino en sus desarrollos de políticas públicas como la sanidad, la educación, la dependencia y las políticas de igualdad y hacerlas muy visibles. George Bernard Shaw hacía una gran formulación para evaluar los estados de ánimos: “optimistas y pesimistas contribuyen a la sociedad. El optimista inventa el avión, el pesimista el paracaídas”, ahí se encuentra el nivel del agua del vaso a medio llenar, ni en el agua ni en el vacío, sino en el propio nivel.

Sería importante no debatir con la extrema-derecha-extrema, solo rebatir su postura y no darle más aire. No tener miedo a posturas arriesgadas políticamente, no hacer cosas incoherentes o desestructuradas, pero no temer a las acciones “armadas” política y consecuentemente.

Queda tiempo en un año y medio. Ánimo al PG para que, una vez más, emerja y no se amilane ante tanto ruido y abra la participación en ese espacio de legitimidad que tiene su pensamiento.