China acuerda con Airbus su mayor contrato comercial con la Unión Europea

China acordó comprar un paquete de casi 300 aviones a Airbus, la mayor empresa aeronáutica europea, y la segunda del mundo después de la estadounidense Boeing, por un valor de 37.000 millones de dólares, en un negocio que se ejecutará entre 2023 y 2027.

Para responder a este acuerdo, Airbus aumentará más de 50% la producción de las aeronaves, y las llevará a 75 mensuales en 2025. Esto le permitirá imponerse definitivamente a su rival Boeing como la mayor empresa de producción de aeronaves del mundo, consolidando su despliegue de los últimos 3 años.

El “Centro de Investigaciones” de Boeing en Seattle señala que la demanda de aeronaves de la República Popular tendría un valor de 1,4 billones de dólares en los próximos 20 años, lo que se lograría a través de una compra de 8.700 nuevas unidades en el periodo 2021/2040.

Más de 70% del mercado aerocomercial chino de las próximas 2 décadas se caracterizará por ser el resultado de una continua expansión, y solo 30% estará destinado a suplantar las unidades obsoletas. Todo es crecer y crecer….

Por eso, está acompañado por un enorme desarrollo de los servicios comerciales y logísticos de aviación, con un equipamiento que se estima de un valor de 1,8 billones. Hay un dato estratégico esencial en la ampliación constante de este gigantesco mercado, y es que 44% del total de las nuevas aeronaves corresponderán a los vuelos internacionales y el transporte de carga.

De ahí que la “Corporación Comercial de Aviación de China” (COMAC) prevea que la flota de aeronaves de la República Popular alcanzará a 9.084 unidades de pasajeros en 2040, lo que representaría 22% del total mundial, convirtiéndose en el principal mercado mundial de aviación comercial para entonces, con un valor de 1,4 billones de dólares.

COMAC señala también que la industria de la aviación civil mundial se recuperará plenamente de los efectos de la pandemia en 2023, con un alza de 3,9% anual en los próximos 20 años, que sería de 5,5% por año en la República Popular, lo que implica lograr 19.100 millones de pasajeros por kilómetro recorrido (volado) en 2040, con el agregado que de ese total 65% va a ocurrir en China.

En el auge del tráfico aéreo internacional de China hay que tener en cuenta que 54,3% del total ocurre en Asia-Pacífico, mientras que Europa y EE.UU. cumplen un papel relevante pero subsidiario de solo 20% y 15% respectivamente.

La Región Asia-Pacífico responde por 60% del crecimiento de la economía global; y allí, con eje en China, se encuentra la mayor fuente de inversiones del sistema capitalista del siglo XXI, por encima de EE.UU. y Europa.

El cálculo que hace IATA (International Air TransportAssociation) es el siguiente: el mercado doméstico chino de transporte aéreo superará al trafico intra-europeo en 2030, y excederá los pasajes aéreos de Norteamérica (EE.UU/Canadá/México) en 2040; y se dispone a duplicarlo en los siguientes 10 años.

Gran parte de las aeronaves que Airbus le ha vendido a China serán producidas en sus plantas de la República Popular, sobre todo en Tianjin, la principal, casi completamente automatizada. En ella se han producido más de 600 aeronaves A320, y una cantidad semejante del tipo A321, que es la mayor unidad que fabrica, y su principal producto de venta en el mundo. Ahora ha comenzado en Tianjin el ensamblaje de la aeronave A350, destinada al transporte de cargas, y cuya expansión está claramente vinculada al sistema de producción transnacional, que constituye más de 60% de las exportaciones de la República Popular, que es la mayor exportadora manufacturera del mundo, y el sector privilegiado en el que se despliega la Cuarta Revolución Industrial.

Airbus intenta ahora diversificar su producción en la República Popular, más allá de la fabricación de aeronaves, y ha establecido acuerdos con empresas chinas de alta tecnología para desarrollar fibras vegetales de altísima cohesión capaces de sustituir a la dupla acero/aluminio como materiales básicos en la construcción aeronáutica. También están en marcha acuerdos “hightech” en Inteligencia artificial e Internet de las Cosas para aumentar cualitativamente el grado de automatización/autonomización de las aeronaves de la próxima generación.

Lo curioso es que el acuerdo de venta de las aeronaves Airbus a China ocurrió en la misma semana en que la OTAN (Alianza Occidental), constituida por 30 países europeos y EE.UU., decidió considerar a la República Popular su principal “rival estratégica” en el siglo XXI, lo que sucedió en la reunión de Madrid encabezada por el presidente Joe Biden de EE.UU.

Lo que esto indica es el enorme retraso del pensamiento político/estratégico/de seguridad, todavía esencialmente militar, de Europa y EE.UU. respecto al proceso de globalización absolutamente integrado por la revolución instantánea de la técnica.

Pero en términos estratégicos una de las escasas certidumbres es que la realidad siempre se impone porque está cargada de sentido y de razón. Esto es lo que sucede con el papel histórico de la República Popular, el “Imperio del Medio” del siglo XXI, en el contexto de una revolución tecnológica y científica de una envergadura sin par en la historia del capitalismo.

La realidad siempre tiene razón, y por eso se impone inexorablemente.