Ya han pasado cuatro años: ilusiones y desilusiones, la realidad de la vida

Estamos en fechas de celebración, recordamos que han transcurrido cuatro años, no sé si decir cuatro años ya o cuatro años solo, desde que triunfara la moción de censura del PSOE y que se consiguiera que Pedro Sánchez asumiera la presidencia del gobierno de España.

Desde entonces han surgido muchos comentarios muy dirigidos y personalizados en la figura del presidente del gobierno (PG), se le ha acusado de ambicioso, de personalismo, de querer mantener “el sillón” por encima de todo… fuera lo que fuera que hiciera o programara era adecuado para recibir ataques. Los partidos de la derecha no le han otorgado ninguna concesión, en ningún ámbito, ni han cejado en sus ataques indiscriminados sin obviar los ataques personales muy poco éticos y llenos de insultos con lenguaje caliente y de alto voltaje.

Los medios de comunicación, de forma mayoritaria, se han alineado en esta posición de trinchera contra el gobierno y, en particular, contra el PG. Estos medios se hacen impenetrables para aportar otros contenidos más favorables al gobierno. Puede que algo positivo incluyan, pero lo hacen con una técnica de comunicación muy estudiada para diluir el posible impacto de la noticia buena, introducen el comentario peyorativo o la contraopinión a continuación de la buena, lo hacen de forma seguida a la noticia favorable al gobierno, lo cubren con el manto de la contextualización, aparente que no real. Eso quiere decir: formalmente informan de la noticia favorable al gobierno, pero rápidamente predomina la información contraria, incluso la descalificación. Esta es una técnica que, en comunicación sistémica, se denomina: paradoja, promocionando un doble vínculo y, por lo tanto, desactivando el contenido positivo.

En los últimos dos años los condicionantes externos a las acciones propias del Gobierno han tenido una sucesión de acontecimientos de un impacto muy importante por cada uno de ellos de forma aislada, cuanto más si se dan de forma sucesiva y simultánea, en efecto primero una pandemia de una virulencia y gravedad inusitada en los últimos cien años. Cuando amainaba la pandemia, aparece Filomena, un accidente meteorológico de nieve y frío que aísla a buena parte del norte de España con pérdidas de gran importancia. Unos meses después la tierra brama y acontece una erupción de un volcán en la isla de La Palma, durante 95 días la lava arrasa con esperanzas e ilusiones de una población. Por si todo lo anterior fuera poco se inicia una guerra en Ucrania, provocada por Rusia.

Las consecuencias económicas sobre la energía, con el incremento del precio del gas y del petróleo en los mercados internacionales, hace que se incremente la totalidad de los precios al consumo, apareciendo una catarata de precios al alza y una sensación de malestar y alarmismo, cuando no cierto desánimo catastrofista en la sociedad, percepciones sociales que no son siempre bien captados por nuestros políticos.

Todos los acontecimientos anteriores tienen efectos de gran impacto, de forma individual y aisladamente, en la convivencia ciudadana, en la economía y en las relaciones sociales en general. Pero si en un sector se ha mostrado de una forma especial y específica, este sector es, sin duda, la actividad política.

La actitud general de la oposición de derechas ha sido, cuanto menos, francamente mejorable o sencillamente deplorable. Han hecho énfasis en los aspectos más complicados, han llevado al Tribunal Constitucional (TC) la declaración de los episodios de confinamiento, han denunciado ante el Tribunal Supremo (TS) al Presidente del Gobierno (PG) por las resoluciones basadas en las evidencias científicas existentes sobre la pandemia, han insultado al PG de forma poco razonable, con evidente mala educación y falta al respeto y decoro institucional.

La oposición judicializó determinadas opciones de gobierno tomadas con criterios científico-técnico de base epidemiológica y que eran acuerdos que se desarrollaron, en mayor o menor medida, en todos los países de la Unión Europea, para mayor confusión alguna de estas decisiones gubernamentales habían sido solicitadas/exigidas por un grupo que luego lo llevó al TC. Lo sorprendente es que, en estas dificilísimas condiciones, el TC declare inconstitucionales los criterios científico-técnicos, utilizando una argucia leguleya con una gran carga ideológica subyacente.

Otro arma que utiliza la derecha consiste en crear noticias falsas que difunde con total iniquidad, lo hacen sin mover un músculo, simplemente lo formulan generando desconfianza e inseguridad. El día 27.06.22 el pp del nuevo líder, al parecer de liderazgo moderado, se descuelga con la siguiente declaración: “El CIS hace las encuestas electorales, el INE el censo e IDRA cuenta los votos; confiamos en los profesionales de estas instituciones, pero no en la voluntad de Sánchez”, insinuaciones absolutamente irresponsables que atentan contra la misma democracia y se sitúan en actitudes pseudo-Trump. Intolerable estas actitudes tan manipuladoras de la derecha política amplificada por la derecha mediática.

Enunciadas han quedado algunas de las circunstancias sociales y políticas que han condicionado estos cuatro años y lo que se trasmite de la acción de gobierno a la ciudadanía basada en la pujanza de la oposición con unos medios de comunicación mayoritariamente sesgados hacia la postura opositora y una justicia tendenciosa y parcial. El resultado final se orienta a defender los ataques indiscriminados al Gobierno y a sus decisiones, por más que hubieran favorecido al conjunto de la población.

Lo primero que se traduce a la población es la descripción que la oposición de derechas, de forma irresponsable y secundada por determinados medios de comunicación, consiste en la definición de dos características definitorias del gobierno: primero le tachan de ser un gobierno ilegítimo y segundo, le califican como gobierno social-comunista con terroristas pro-etarras e independentistas. Todo un lujo de definición que se ha ido creando a base de repetir, como una gota malaya, completándose con un sustrato de insultos básicos que han calado como el orballu asturiano. Resulta triste, pero no se ha contrarrestado este mensaje desde el partido socialista ni desde el gobierno de forma rotunda y clara, con lo que los efectos perniciosos que ha originado han sido muy importantes, me refiero a consistencia y contundencia que le hubieran hecho eficaz.

La dirección del ataque ha sido personificada en la persona del PG de forma directa y contundente. La acusación fundamental se ha dirigido a la ambición personal para mantenerse en la presidencia por encima de todo. En este aspecto tampoco se ha tenido el éxito comunicacional deseado. Un sustrato fundamental se obviaba: ¿qué PG no lucha por mantenerse en la presidencia y conseguir finalizar la legislatura, salvo motivos de causa mayor? Es una ambición legítima y basada en el compromiso con el denominado contrato electoral.

El segundo argumento que se utiliza, centrado en el PG, consiste en que “siempre cambia de opinión y no es fiable”, estas críticas indiferencian lo que es una opinión sobre algo a la toma de decisiones sobre ese tema. Desde la emisión de una opinión a la toma de decisiones operan una serie de variables importantes como el debate, la contrastación de opiniones con la realidad, aquello que en el marxismo clásico se denominaba: el análisis concreto de la realidad concreta. Este tema tampoco ha sido abordado de forma adecuada por parte del partido socialista, el silencio o la evasiva no representa que se olvide y la oposición lo explota sin límite.

En esto… llegó la pandemia y alteró toda la programación ideal. Había que abordar una urgencia sanitaria que se fue desarrollando con dimensiones sociales y económicas. Lo más sorprendente es que la dimensión política eclipsaba el resto de los contenidos. En efecto la oposición atacaba sin descanso y con gran agresividad, todo era malo, a todo se oponía, pero no daba alternativa. La extrema-derecha-extrema denunció al PG y al gobierno por todas las decisiones, incluyendo el atentado a la vida de la población por sus decisiones de gobierno, denunció en el Tribunal Constitucional la declaración de los estados de emergencia, se judicializaba cualquier decisión política, de tal suerte que se cumplía lo que decía Baltasar Garzón: “hay determinados jueces y magistrados que favorecen el juego político a pp y vox. Es evidente que se está utilizando la justicia en España para provocar la caída de un Presidente del Gobierno”. La pandemia y las duras y necesarias decisiones que hubo que tomar, dieron las razones para que la oposición de derechas se lanzara contra el PG.

Hemos de reconocer que no todas las decisiones tomadas en la pandemia fueron acertadas. El principal error, de libro, consistió en querer gestionar la sanidad desde la pandemia, en vez de gestionar la pandemia desde un concepto de gestión sanitaria, esa opción representa una “perversión gestora” y tuvo, tiene aún, consecuencias catastróficas. De ahí han seguido acciones puntuales, pero la acción global no ha sido trasmitida ni comprendida. El Sistema Nacional de Salud ha entrado en una crisis sin que se vea una salida, al menos por ahora, en la revista Sistema, en los números 258 y 263, aparecieron sendos artículos donde se dibujaban salidas, no se ha visto ningún movimiento en este sentido. Simplemente señalar: la sanidad no hace ganar elecciones, pero las hace perder de forma estrepitosa. Esta sensación de inacción y bajo perfil en sanidad es un tema que no se ha sabido superar y va haciendo mella en la población y en los profesionales sanitarios.

La judicialización de la política ha abarcado toda la acción de gobierno, incluyendo las decisiones sanitarias, lo que ha aportado una gran paradoja: se opina de sanidad sin conocimiento de sanidad, aportando un resultado legal de obligado cumplimiento que va en contra de la evidencia científica en sanidad ¿Qué se ha hecho para abordar esta paradoja? La impresión general es que en el Partido Socialista y en el Gobierno se hubiera perdido la prioridad de la gestión sanitaria, con todo lo que comporta, entre ello sustituir la política sanitaria por acciones puntuales, más o menos acertadas, pero que quedan descontextualizadas. Nadie explica nada, salvo comentarios que señalan a lo que se hace (medio)-bien pero que resulta, a todas luces, insuficiente.

José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo, asevera con rotundidad: “en España se ha producido una intervención judicial en asuntos netamente políticos”. Esa intrusión se ha visto incrementada con el hecho de no renovar ni el Consejo General del Poder Judicial ni los puestos del Tribunal Constitucional, la actitud nítidamente de oposición real al cumplimiento constitucional por parte del pp, está dando alas a la actitud más conservadora en estas instituciones judiciales. Tampoco se han explicado estas cuestiones a la ciudadanía de forma convincente, el conjunto ciudadano no comprende mayoritariamente la importancia de esta ausencia de renovación de los estamentos judiciales y banaliza y minimiza el hecho de no renovarlos.

Han existido muchas acciones de gobierno de un gran interés para la población (Subida del SMI, Ley de vivienda, Ley de educación, Reforma laboral, Fondos europeos, Record de becas de estudio, Record de empleo (más de 20 millones), líderes en vacunación contra la covid-19, subida de las pensiones, Ley de protección a la infancia, Ley de cambio climático, Ley de eutanasia), se han tomado decisiones contra la crisis provocada por la guerra de Ucrania (Reducción de abonos del precio de abonos mensuales en transportes:  50% en empresas estatales y 30% en autonómicas, baja el IVA de la luz al 5%, reducción 20 céntimos/litro en carburantes, futuro nuevo impuesto a las empresas energéticas, subir 15% pensiones no contributivas, ayudas de 200 euros para autónomos y desempleados, límite subida de alquileres, límite a bombonas de butano, subida del IMV, prohibir despidos por alza energética). Durante meses los medios de comunicación han abierto sus noticiarios en prime time con el precio ascendente del precio del gas y de la electricidad, luego era que el tope del precio de gas conseguido por España y Portugal no iba a conseguir rebajar el precio, pero el precio para mañana de España será de 143 Euros, mientras que para Alemania, Francia e Italia supera los 250 Euros, pero ante esta noticia: los medios de comunicación callan de forma vergonzosa y vergonzante. Unas y otras medidas son de interés e importancia para el conjunto de la población, pero no se trasmiten de forma adecuada y persiste la queja por el incremento de los precios de la energía, de los carburantes y de los precios del consumo diario ¿Por qué no alcanza a la población todos estos cambios producidos por el gobierno? La razón hay que buscarla en que el ruido interno del gobierno se hace, a veces, insufrible, creando un ambiente de opinión de duda y de desconfianza, cuando no de incredulidad. Ese ruido interno es absolutamente intolerable, porque en muchas ocasiones, más de las deseadas, puede ser visto como deslealtad, no es de recibo tener la apariencia de dos gobiernos y que el minoritario se viva como la “oposición interior”. Por mor que en la mayoría de los casos la acción de gobierno funcione bien, basta un solo desacuerdo para que se magnifique y generalice. Tampoco se explica con claridad estas situaciones y, al final, minan la gran acción desarrollada y se vive como una pelea de gallos más preocupados por sus propios intereses, no se siente como debate, sino que se siente el ruido y solamente ruido.

Es necesario acercar a la población la acción positiva de gobierno y conseguir que el ruido interno y el ruido externo, expuesto con anterioridad, disminuya y se minimice para que se pueda valorar en su justa medida la acción de gobierno. Cambiar la comunicación implica integrar la acción directa contra la manipulación mediática, tal como la formulaba Noam Chomsky. Conocer estas estrategias de manipulación mediática nos ayudará a poder atajarlas de forma eficaz y eficiente: Distraer (consiste en evitar que la gente se fije en los temas importantes de vedad. Si a una noticia se le sigue la contraria, se distrae y permanece la segunda que es la tóxica). Crear problemas (después se ofrecen soluciones, es muy típico de la oposición del pp, por ejemplo, en la política de impuestos). Gradualidad (imponer normas inaceptables poco a poco para evitar revoluciones, fue lo que hicieron en la reforma laboral). Diferir (es más fácil asumir un sacrificio futuro que uno inmediato, caso de no renovar al CGPJ). Infantilizar (tratar a la gente como si fueran niños y no asumir la verdadera acepción, caso de la versión del pp acerca de las sentencias por corrupción del pp). Idiotizar (hacer creer que ser estúpido, vulgar y mediocre es la moda; ahí tenemos ensalzar a IDA en la presidencia de la Comunidad de Madrid). Emocionalidad (fomentar que la gente sea más emocional que crítica, dos ejemplos son muy relevantes: el caso Catalunya y los casos de mortalidad de las residencias de mayores durante la primera ola de la pandemia). Autoculpabilidad (hacer que los individuos se depriman, inhibiendo así sus acciones, es muy típico cuando se aportan solo noticias malas y críticas sin salida a toda acción de gobierno). El PSOE debe contrarrestar de forma decidida y contundente estas estrategias de manipulación mediática y no dejar en el empeño, es cierto que los medios y las cadenas de información pertenecen a grupos poderosos, pero debe buscar la forma y manera de difundir sus opciones y la verdadera dimensión de la acción de gobierno. Ese es el camino, sin duda y, además, la postura de ética política.

Queda un año y medio, más o menos, para poder rectificar para que personas con claridad de criterio puedan dirigir el camino, para ello deben tener habilidad política, pero también amplios conocimientos sobre sus áreas de trabajo y prestigio profesional, lo que hace que se les respete y, por lo tanto, se puedan apoyar sus propuestas y decisiones políticas.

Pedro Sánchez ha dicho recientemente: “este es un gobierno incómodo para algunos sectores económicos. Pero no nos quebrarán”. Buena descripción con claridad y rotundidad, pero para ello debe ser coherente con una acción de gobierno consecuente con esa formulación y en todos los campos, no solo en la línea económica, sino en sus desarrollos de políticas públicas como la sanidad, la educación, la dependencia y las políticas de igualdad.

Sería importante no debatir con la extrema-derecha-extrema, solo rebatir su postura y no darle más aire. No tener miedo a posturas arriesgadas políticamente, no hacer cosas incoherentes o desestructuradas, pero no temer a las acciones “armadas” política y consecuentemente.

Queda tiempo en un año y medio, falta la voluntad para el cambio. Ánimo al PG para que no se amilane ante tanto ruido y abra la participación en ese espacio de legitimidad que tiene su pensamiento.