Una España vaciada llena de cultura

La España vaciada se ha convertido en actor político destacado y es protagonista de debates, por lo que ha comenzado una especie de carrera para implementar proyectos de dinamización y de repoblación con desigual resultado ya que, la mayoría de las veces, son poco más que discursos políticos a los que no se les dota de recursos.

A pesar de ello, en ocasiones te sorprenden iniciativas de emprendedores que, hartos de los discursos vacíos, lo arriesgan todo para transformar esa debacle que se vive principalmente en la mitad norte de nuestro país y en toda la raya portuguesa. El mallorquín Miguel Tugores es uno de esos emprendedores que desembarcó en los campos de Soria de los que Machado tanto escribió, buscando el clima seco y frío que necesitaba para mejorar su salud. Llegó con su colección privada de arte contemporáneo a la que ha convertido en el eje del museo existente en Medinaceli, en el Palacio Ducal de esta Villa.

Creó la Fundación DEARTE/Medinaceli DEARTE, que lleva ya más de quince años allí asentada y que propone continuas iniciativas culturales. Cuando conocí el amplísimo programa de actividades que organizan, no lo pude creer. De junio a septiembre no hay ningún fin de semana sin actividad y algunas de estas cuelgan el cartel de completo a los pocos días de salir a la venta las entradas. En su agenda se  incluye festivales de Ópera, de teatro, de jazz, de música barroca, de danza, de poesía… El resto del año también mantiene multitud de actividades a un ritmo que ya quisieran muchas capitales.  Ni que decir tiene que estas actividades son el aliciente para decidir alargar tu estancia en esta población con tantísima historia, algo que favorece la existencia de alojamientos y restaurantes que generan una actividad económica antes desconocida en la comarca.

Cuando hace un año conocí a Miguel y su proyecto vital me interesó especialmente una de estas actividades, la Muestra Internacional de Cine de los Territorios Despoblados del Mundo, así que este año no me lo pensé y recorrí los setecientos kilómetros que me separan de esta localidad soriana para participar en la segunda edición de esta muestra que acabó el pasado domingo 19 de junio.

Diez producciones se proyectaron en la muestra (dos de ellas en Soria capital) con el común denominador de la despoblación. Películas recientes como “Alcarrás”, de Carla Simón, “La vida era eso” de David Martín de los Santos o “Karen” de María Pérez; compartieron cartel con un sección retrospectiva que incluía “Como un espejo” de Ingmar Bergman o “París, Texas” de Wim Wenders. La muestra también incorporaba dos cintas sorianas del realizador Pedro Estepa. Muchos de los directores de las películas asistieron y con alguno de ellos pude intercambiar impresiones sobre sus obras sin la presión del tiempo y compartiendo incluso un paseo por las calles de esta preciosa villa.

Cuántas oportunidades nos perdemos sencillamente por no conocerlas, cuánta vida real hay en unos territorios por los que pasamos sin detenernos. Cuánto manido discurso de  políticos que realmente no tienen ni idea de la realidad que hay bajo sus pies. Sí, Soria existe y Medinaceli es uno de sus faros culturales. Si no la conocen, ya están tardando en ir hasta allí. Créanme, merece la pena.