VOX solo es el PP desfajado

Abascal es más bruto que Feijóo, sí. Olona es más descarada que Gamarra, también.

Vox es el PP más desinhibido y más desmelenado. Pero apenas eso.

Quitémosle épica. Ni la vanguardia rupturista, ni la alternativa inconformista, ni tan siquiera algo mínimamente novedoso…

Vox fue fundado por un puñado de dirigentes del PP, insatisfechos porque entonces no pillaban suficiente “pá la saca”: Abascal, Vidal-Quadras, Camuñas…

Vieron hueco a la derecha de Rajoy, el tancredista. Mal copiaron cuatro argumentarios en una suerte de trumpismo cutre a la ibérica.

Medio kilo de anti socialismo rancio, cuarto y mitad de machismo irredento, cien gramos de desprecio al moro, cantidad de populismo barato, mucha bandera, himno a granel… Todo ello con buen aderezo de odio antisanchista… Y ahí tienes la ensalada obscena para nutrir a desesperados por necesidad y a cabreados por vocación…

Abascal viene del PP. Buxadé viene del PP. Gil Lázaro viene del PP. Garriga viene del PP…

Hasta hace apenas ocho años, los dirigentes de Vox estaban cómodamente instalados en el PP. Ahora entienden que ganan más por separado.

Pero que nadie se llame a engaño. PP y Vox, Vox y PP, son lo mismo porque vienen de lo mismo, coinciden en los mismos valores y comparten el mismo objetivo de desalojar a la izquierda para detentar un poder que entienden suyo por derecho natural.

Quien vote Vox estará votando PP, y quien vote PP estará votando Vox, porque reparten papeles en la ofensiva contra el PSOE, pero comparten principios y metas, y aspiran a compartir gobiernos.

Vox es la derecha de siempre, sí, pero ahora es más peligrosa, porque se muestra desinhibida y desacomplejada, sin algunas de las ataduras que mantenían dentro del PP: la ruptura con el franquismo -que ahora reivindican sin disimulo-; la lealtad constitucional -que ahora traicionan en lo relativo a autonomías y sindicatos-, y el compromiso europeísta -que ahora subordinan a las alianzas con Le Pen, Órban y demás euroescépticos-.

Vox es la versión desinhibida y obscena del PP, hasta el punto de poner en riesgo tres cuestiones, al menos, que forman parte de los cimientos mismos de nuestra convivencia democrática.

Vox no cree en la sanidad y en la educación como servicios públicos a garantizar por el Estado a todos los españoles, en igualdad de oportunidades, e independientemente de la capacidad económica y el origen social de cada cual. Su proyecto de país pasa por reducir la carga fiscal y promover una suerte de “libertad” para que cada español acceda a la sanidad y la educación que pueda ganarse por sus propios medios.

Vox no cree en el sistema público de pensiones vigente en nuestro país. En multitud de ocasiones se ha manifestado partidario de transformar el sistema actual de reparto por un sistema alternativo y privado de capitalización. Esto supondría acabar con la garantía pública de pensiones dignas para todos los españoles, y arrojaría a nuestros pensionistas a la incertidumbre de los fondos privados y sus dinámicas de casino financiero.

Y Vox no cree básicamente en la igualdad, por eso pelea por derogar las leyes que protegen a las mujeres contra la violencia de género y que amparan a las personas LGTBI de las discriminaciones que aún sufren a diario. Y por eso señalan falsamente a los inmigrantes pobres de todos los males, y por eso fomentan el odio hacia las ideologías progresistas y sus defensores…

Votarles no es un ejercicio de inconformismo o rupturismo más o menos actualizado o moderno… Votarles es votar a la derecha de siempre, ahora algo más desfajada.