La vaquita marina, cada vez más cerca de la extinción

La vaquita marina (Phocoena sinus) está cada vez más cerca de convertirse en la próxima especie extinta. Las campañas de vigilancia y protección aplicadas en los últimos años, por desgracia, parece que solo están alargando la agonía de este pequeño cetáceo que durante miles de años ha tenido como único hábitat las aguas del golfo de California (México).

En 2015 la población total era de noventa y siete individuos, pero a partir de ese año el desplome ha sido total. Hace cuatro años se perdió el 67% de su población, que se redujo a menos de cuarenta individuos. A finales de 2018 y 2019 se estimaban que quedaban entre diez y quince. Pero actualmente, el balance llevado a cabo durante el año 2021 en la denominada Área de Tolerancia Cero (ATC, aguas en las que vive este animal y ha sido prohibida la pesca) deja poco lugar a la esperanza. Se calcula que solo sobreviven 8 ejemplares de vaquitas marinas, incluidas dos crías.

Pese a la protección y vigilancia exhaustiva, en esta ATC sigue existiendo la pesca ilegal y se encuentran redes a la deriva, uno de los principales riesgos para la vida de las vaquitas. De hecho, la principal causa de muerte de vaquitas (que no son el objetivo de los pescadores) en los últimos años es la presencia de redes para la captura de totoaba o corvina blanca, un pez muy apreciado comercialmente.

Los técnicos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) afirma que la única esperanza que se tiene para que la vaquita marina no desaparezca son las dos crías que se han encontrado. Pues se considera un indicador de que todavía sobreviven adultos en edad fértil que pueden mantener la población.