La electricidad se dispara en la Unión Europea por la subida de un 700% del gas

En Europa muchos colectivos buscan un “chivo expiatorio” al aumento de los precios de la luz dentro de la Unión Europea pero no lo hay; la única razón potente y de peso es la enorme subida del precio del gas en los mercados de materias primas.

La causa de la subida de los precios de la electricidad tiene poco que ver con el oligopolio, las renovables y energías verdes y con todos los temas que se están comentando en los medios casi a diario. Aunque gran parte del problema es achacable al anterior gobierno de Rajoy y su corte de las energías renovables….la causa principal es el gas que, según el Banco de España, explica más del 80% de la subida de los precios de la luz que pagamos los españoles desde la pasada primavera.

El precio del gas en Europa se ha multiplicado por más de siete veces con respecto a sus niveles previos a la pandemia y cuatro veces con respecto a sus precios máximos de la última década. Los principales mercados de gas de toda Europa denotan que el problema es generalizado y tiene poco que ver con la diferencia de estructura de mercado en cada país.

El pasado invierno la pandemia y la ola de frío polar que asoló buena parte de Europa provocó una reducción significativa de los inventarios y reservas estratégicas de gas en todos los países. También en Rusia, principal productor de gas del mundo que suministra a Europa. Además de abastecer la demanda de un año normal, hay que recomponer inventarios y eso es parte principal del problema.

Al no tener gas suficiente suministrado por los gasoductos, principalmente desde Rusia, Argelia y Libia, la demanda se cubre con barcos metaneros. La operativa habitual en este mercado es cargar los barcos en países productores, para Europa principalmente Qatar en Oriente Medio. China producía el 80% de su electricidad con carbón hace diez años y para cumplir sus compromisos en la COP de París de reducción de emisiones ha reducido el peso del carbón al 60% y usa el gas como principal fuente primaria de sustitución en la transición. China es el líder mundial en instalación de energías limpias -eólica y solar- pero no producen cuando quieres y si quieres evitar apagones y parar la producción de las fábricas y del PIB tiene que quemar gas. El gas en Asía es más caro que en Europa.

Los barcos cuando salen de los puertos de Qatar se dirigen a Asia donde se paga más caro. La recuperación en China este año de la producción industrial ha crecido a dos dígitos y eso explica el impacto no sólo sobre los precios de las materias primas, sino también sobre el colapso del transporte marítimo que ha multiplicado por cinco veces el coste de los fletes en barco. La evolución de los índices PMI de precios pagados y plazos de entrega de suministros. Es la principal encuesta industrial mundial y cuando está por encima de 50 indica que está creciendo. Como se ve están en máximos ambas e indican que tanto los precios como los periodos de entrega de suministros seguirán aumentando en los próximos meses. Especialmente preocupante es atender la fuerte demanda de bienes que se produce en navidad, el momento del año de mayor gasto de las familias en el mundo occidental y de tradiciones cristianas.

Por lo tanto, tenemos un problema externo que afecta a todos los países, no sólo a España, y que es susceptible de empeorar durante el invierno. Pero en este entorno sí hay cosas que tanto el Gobierno de España como la Comisión Europea pueden y deben hacer.

En España el Gobierno por fin y muy bien, ha anunciado un periodo de consultas para modificar la tarifa regulada. La mayoría de los españoles ya estamos en tarifas libres, muchas de ellas a precios estables y aún no hemos notado la subida de los precios de la luz. Pero en la tarifa regulada siguen una parte significativa de la población, especialmente las más vulnerables con rentas más bajas. Los economistas llevamos desde Keynes diseñando medidas para reducir la volatilidad del ciclo macroeconómico y en España tenemos una regulación eléctrica que mete la volatilidad desde la micro y los precios de la electricidad en las familias más vulnerables en riesgo de pobreza.

El resto de los cambios principales en la regulación hay que hacerlos en Bruselas y consensuados con nuestros socios europeos. El riesgo en España es sobre reaccionar con regulaciones absurdas que no resuelven el problema a corto plazo y nos pueden generar muchos problemas a medio y largo plazo. España tiene una oportunidad histórica de disponer de precios más baratos de electricidad que nuestros socios gracias a la energía solar fotovoltaica y a disponer de más horas de luz solar que el resto de los países europeos. Para conseguir eso hace falta mucha inversión y la mayor parte va a ser privada, de las familias y pymes en autoconsumo y de las empresas energéticas e industriales.

El Gobierno ha tomado medidas transitorias de intervención de precios para evitar el shock este invierno, igual que están haciendo todos los países. El riesgo es que se conviertan en permanentes y hagan que no sea rentable invertir en nuevas plantas renovables que será lo único que nos baje el precio de la luz cuando entren en funcionamiento.

En el precio del gas el Gobierno ha establecido una medida transitoria poniendo un techo al precio pagado por los consumidores, especialmente las empresas, y la diferencia con el mercado. Si el problema es transitorio y se resuelve en primavera sería una medida muy eficaz. Si no es así, deberíamos ir a cambios en los sistemas de fijación de precios de la electricidad y gas que reduzcan la extrema volatilidad. En invierno cuando sople fuerte el viento hay 27 GWh de eólica instalada y los precios caerán con fuerza, incluso a negativo como sucedió el pasado mes de febrero.

Europa debe liderar la transición energética y ser líder tecnológico mundial en energías renovables y economía circular y luego viviremos de las patentes. Yo le pregunté que de qué íbamos a vivir hasta que vendiéramos las patentes y su respuesta fue el silencio. Europa emite el 10% de CO2 del mundo y si los chinos y estadounidenses no dejan de emitir el cambio climático continuará.

La clave del éxito será la velocidad de la transición y cómo proteges a los perjudicados para evitar crisis al estilo chalecos amarillos, que han provocado una grave crisis institucional en Francia y complican conseguir los objetivos fijados por la Comisión Europea. Esto será la base del debate de este miércoles. Es necesario escuchar a los sectores afectados y adaptar la regulación a la que la sociedad está dispuesta a soportar. Los humanos somos reacios al cambio y es necesario un liderazgo en la gestión del cambio.

La clave de la transición es que los precios reflejen los costes de contaminar y se ha diseñado un sistema de derechos de emisión que cotiza en el mercado. Un mayor precio hará el uso del recurso escaso más eficiente. Si la crisis del gas ya ha subido los precios más de lo deseable, es absurdo que además penalicemos el consumo con precios de derechos de emisión cuatro veces más caros que hace un año (como ves en el gráfico anterior) y el triple de los precios previos a la pandemia. Esto se resuelve fácilmente aumentando la oferta de derechos lo cual provocará inmediatamente una bajada del precio y provocará pérdidas a los especuladores que han tomado posición muy activa en ese mercado. Esta decisión se tiene que tomar en Bruselas y debería ser transitoria hasta la próxima primavera.

Otra reforma más compleja de acordar en Bruselas es adaptar el mercado de precios mayoristas a la nueva realidad tecnológica para minimizar la volatilidad sin necesidad de llegar a la intervención y la planificación de precios que pide Podemos en España y otros partidos en otros países. Europa es una realidad compleja. Por ejemplo, Polonia tiene mucho carbón, a cielo abierto y con alto contenido calorífico y les permite producir electricidad muy barata. Alemania es el país que más carbón quema de Europa, aunque van con la bandera verde en las elecciones. Francia tiene mucha potencia nuclear instalada, pero las nuevas nucleares son cuatro veces más caras que las plantas fotovoltaicas y eólicas.

El diagnóstico del problema es más sencillo, la solución es más compleja. La intención de poner algo de luz en la niebla en la que nos encontramos. Y no es culpa de Rajoy, ni menos de Pedro Sánchez .