Cuando buscando seda, se encontraron con un Continente

Tenemos sobre la mesa una polémica histórica sobre lo que se ha venido en llamar el “descubrimiento de América”. Hace unos años me hice eco del acontecimiento histórico ocurrido hace 539 años, cuyas consecuencias todavía colean. Hoy vuelvo a los acontecimientos con la polémica actual, entre quienes ven que lo que se conmemora el 12 de Octubre fue un genocidio y los que entienden que hablar de genocidio solo se puede hacer desde la indigencia cultural. Nada que celebrar.

La polémica comienza, cuando el presidente mexicano, López Obrador, lamentó que haya países que mantengan “afanes colonialistas”. En marzo de 2019, ya envió una carta al rey de Felipe VI y al papa Francisco para pedirles que ofreciesen disculpas a los pueblos originarios de México. Ahora reitera la necesidad de que España y la Iglesia católica se disculpen por los abusos cometidos durante la “conquista”, cuando se cumplen 539 años. Tras estas declaraciones, en España ha habido una refriega incluso contra el Vaticano. Desconozco la opinión de La Moncloa, pero quien calla otorga.

 

El 12 de octubre se celebra el Día de la Fiesta Nacional, declarada por ley 8 de Octubre de 1987. En su exposición de motivos dice: “La fecha elegida, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural mas allá de los límites europeos”. A mi entender, lo cierto es que el 12 de octubre representa el franquismo fraticida, un expolio y un genocidio de los pueblos indígenas, así como la imposición por la fuerza de la religión católica, por tanto nada que celebrar.

 

Quién expuso los motivos de la ley de 1987, recordó el “Descubrimiento de América”, pero se olvidó de la Constitución de 1978, que en aquellos momentos era apoyada de forma mayoritaria por el pueblo soberano, así como consensuada en las Cortes Generales. El hecho histórico significativo de entonces, era el fin de una dictadura y el descubrimiento de la democracia. Según Tzvetan Todorov, la tal fecha, “significó el encuentro de dos mundos humanos que se habían desarrollado independientemente, sin que uno conociera la existencia del otro“.

 

Los Reyes Católicos, una vez conquistado el reino de Granada, deciden apoyar a Cristóbal Colón, que les presenta un proyecto para llegar a Oriente por una nueva ruta y favorecer el mercado de la seda y las especias, que era una ruina al verse colapsado en Europa, por la conquista de Constantinopla por los turcos y la islamización de los tártaros. Como hacía algún tiempo que había quedado demostrado que la Tierra era redonda, el genovés Colón, provisto de mapas y su propio criterio, entendió, que si en lugar de tirar a la derecha, tiraba a la izquierda, llegaría al mismo punto “0”, esto es, llegaría a Asia por Occidente, sin bordear África.

 

Volviendo a la polémica de estos días, Nicolás Maduro, defiende que España tiene que hacer una gran rectificación histórica de los crímenes cometidos por el imperio español contra los pueblos de la América, y hacer un gran reconocimiento, pidiendo perdón a los pueblos de América Latina y el Caribe. Según el mandatario “al continente llegó el colonialismo europeo a masacrar, saquear, robar, arrasar y esclavizar toda la América“. Considera que el expresidente del Gobierno, José María Aznar, tiene una “visión obcecadamente colonialista y racista”, subrayando que “no quiere ver cómo el colonialismo español, masacró, asesinó, desterró y esclavizó a millones de habitantes originarios de los pueblos indígenas que luego esclavizó”.

 

Hasta el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden ha declarado su reconocimiento a la “dolorosa historia de agravios y atrocidades” cometidas por “muchos exploradores europeos” contra las naciones tribales y las comunidades indígenas norteamericanas. Para los nativos americanos, la exploración occidental marcó el comienzo de una ola de devastación: violencia perpetrada contra las comunidades nativas, desplazamiento y robo de tierras tribales, “introducción y propagación de enfermedades”.

 

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha calificado de “sorprendente” que el papa Francisco haya pedido perdón a México por los “pecados” de la Iglesia durante la evangelización en la conquista de América. Vox también ha criticado las palabras del papa: no entiende muy bien “qué hace un papa de nacionalidad argentina disculpándose en nombre de los demás”. Por su parte José María Aznar ha afirmado rotundo que él no va a engrosar las filas de los que piden perdón. “No lo voy a hacer”, ha proclamado dos días después de que el papa Francisco pidiese perdón a México por los pecados de la conquista de América.

Los católicos, en las Capitulaciones de Santa Fe, concedieron al navegante –a futuro– el título de almirante, virrey y gobernador general de todos los territorios que descubriera o ganase durante su vida, un tercio de los beneficios y un diezmo de las mercancías. Con dinero fresco y corta tripulación, en Tres Carabelas zarpo, perdiéndose en los mares océanos atlánticos. Como ya es sabido calculó mal, al no tener en cuenta el continente que había por medio; y mira que lo había dicho, siglos antes, San Isidoro de Sevilla: “Además de las tres partes del mundo, existe otro continente, más allá del océano”. Lo llamaron Indias Occidentales, por distinción de las Indias asiáticas. Colón creyó que había llegado a Asia. Después de motines, tiras y aflojas con la tripulación, que quería volver por donde habían venido, el 12 de octubre, visaron tierra. Ni India ni China ni Japón ni sedas ni especias de las que Marco Polo habló; era un Continente.

 

Los marineros de una de las Carabelas, desembarcaron en una playa de finas arenas y aguas coralinas, con cascos, lanzas, flechas, arcabuces y cruces en ristre. No sabían que estaban en la isla Guanahani, en las Bahamas. El adelantado, que hacía las veces de portavoz e intérprete, por su don de lenguas, se dirigió a un hombre que se había adelantado de entre los muchos que se encontraban en la playa:

 

–Ustedes son de aquí?.

–Pues sí señor; y ustedes de donde vienen.

 –Venimos de la España de la Monarquía unificada por los Reyes Católicos nuestros señores, que dios todopoderoso y misericordioso los tenga en vida muchos años, la virgen del Rocío nos proteja a todos y el Papa de Roma (que era de Xátiva) nos bendiga con sus plegarias.

–Sean bien venidos a nuestra tierra ancestral, nuestras casas, nuestra cultura, nuestros alimentos y todo lo que poseemos.

–Como les hemos descubierto, nos quedamos con todo, como precio de la evangelización y castellanización, que les vamos a hacer por los siglos de los siglos; nos quedamos incluso con las mujeres.

–¿Descubiertos? Pero si nosotros estamos aquí desde hace mucho tiempo; somos nosotros quienes les hemos descubierto a ustedes, que estaban perdidos por estos mares del dios agua, de isla en isla, sin saber donde atracar.

–De todos modos, lo llamaremos descubrimiento

 

El 12 de octubre constituye simbólicamente el inicio de una ocupación político militar que tuvo como resultado el exterminio de más de 80  millones de personas y la esclavitud.  La  colonización supuso para los pueblos ocupados la destrucción de su sistema político, la represión de su espiritualidad y sus sistemas culturales, que devino en pérdida de diversidad para el conjunto de la humanidad. La colonización, significó un sometimiento aún mayor de las mujeres indígenas, que sufrieron violaciones masivas como parte de la estrategia de dominación. La colonización instauro estructuras político-sociales profundamente racistas y discriminadoras que se mantienen hasta hoy y que son la base de las principales desigualdades, conflictos armados, violaciones de derechos humanos y de la situación de vulnerabilidad de las poblaciones indígenas. Más tarde llegó lo del meridiano 46 y el reparto del botín entre España y Portugal, bajo los auspicios del Papa Alejandro VI, que dijo hacerlo en representación del altísimo.

 

El 12 de octubre se celebra en España el Día de la Fiesta Nacional. En Latinoamérica, el doce de octubre es más polémico. El Día de la Raza es el nombre tradicional, que suele variar de un país a otro. Los nativos quisieron dejar de reconocer de manera intencionada la supremacía de la raza hispánica frente a la indígena. Entendieron los acontecimientos como el encuentro entre dos mundos; con el reconocimiento a los que fallecieron durante la colonización y la diversidad cultural que dejó, como consecuencia del cruce de europeos, americanos y africanos en el nuevo mundo.

 

Si España aspira a tener una relación madura y equilibrada con América Latina, debería plantearse realizar algún gesto en relación con el colonialismo; ya no tanto porque se lo pidan los americanos sino por las repercusiones que no hacerlo pueden tener para España. No es fácil para el Gobierno hacer ese gesto, para ello sería necesario recuperar el consenso entre PSOE y PP en política iberoamericana en un momento en que tanto Podemos como Vox lo que buscan es impedirlo, en opinión de Carlos Malamud (investigador del Real Instituto Elcano).

 

El 12 de octubre no se descubrió nada, sino que comenzó una conquista, que exterminó a millones de personas, que estableció una jerarquía racial y significó un enorme saqueo de recursos naturales, expolio de tierras y de la cultura de los pueblos indígenas, cuyas consecuencias todavía se dejan notar entre los países Latinoamericanos y Caribeños.

 

El mestizaje no es malo, pero provocó ruptura y desgarro entre la población indígena. El discurso de la hispanidad está demasiado contaminado por el franquismo y ha llegado el momento de tener en cuenta el parecer de los países hispanohablantes y encontrar un consenso sobre lo que comenzó como un encuentro casual.