El gigante inmobiliario chino Evergrande resucita gracias a la intervención del Estado

La enorme empresa debe más de 127.500 millones de dólares a devolver en los próximos 12 meses, pero su liquidez actual asciende a un 10% de ese importe. Tanto es así que a finales de junio Evergrande contaba con una deuda de unos 309,000 millones de dólares, además de una cantidad de deuda desconocida que no está en las cuentas. Esto ha desatado el miedo en Occidente. Muchos consideraron que un posible impago de Evergrande podría traducirse en un lastre en el sector inmobiliario global, aunque muchos analistas se apresuraron a añadir que está lejos de ser el ‘momento Lehman’ de China, en referencia a Lehman Brothers, la entidad estadounidense cuya quiebra llevó a la crisis financiera de 2008.

 

Pero el enorme Evergrande subió 15% tras vender 20% de sus acciones en un banco chino a una empresa estatal de gobierno chino. Así recuperó un 15% en la bolsa de Hong Kong tras anunciar la venta de buena parte de sus acciones en un banco a una compañía estatal y después de que la agencia Fitch rebajase de nuevo la calificación de la deuda a largo plazo del grupo por la incertidumbre sobre sus bonos ‘offshore’.

 

La venta del 19,93% de las acciones del banco comercial Shengjing Bank a un conglomerado de propiedad estatal por 1.545 millones, que podría ser el primero de varios movimientos hacia firmas ligadas a Beijing. Pese a que ya finaliza el plazo para el pago de 47,5 millones de dólares en intereses de un lote de bonos ‘offshore’ sin que la compañía haya dado señales de que vaya a afrontarlo, sus acciones en la Bolsa de Hong Kong cerraron con una recuperación del 14,98%.

 

Este avance palidece en comparación con el de su filial de vehículos eléctricos, que sigue repuntando (este miércoles subió nada menos que un 44,4%) después de caer un 9,4% el lunes tras el anuncio de que no tiene liquidez suficiente para continuar todas sus operaciones y de que los planes para buscar una salida a bolsa secundaria en Shanghái quedaban cancelados.

 

No obstante, pese a la montaña rusa de los últimos días, tanto Evergrande como su subsidiaria tienen pocos motivos para celebrar subidas como las de estas jornadas: la matriz perdió un 78,3% desde principios de año y la filial de vehículos eléctricos, un 95,4%.

 

El avance de Evergrande de las últimas dos semanas se debe a que se anunció un acuerdo para vender el 19,93% de las acciones del banco comercial Shengjing Bank a un conglomerado propiedad de las autoridades de la ciudad nororiental de Shenyang, sede de la entidad, y de la provincia donde se sitúa, Liaoning.

 

La operación fue por 1.545 millones, pero estos fondos probablemente no acabarán en la tesorería de la inmobiliaria, ya que Shengjing Bank puso como condición para aprobar la operación que las ganancias netas que obtenga Evergrande vayan a pagar las deudas que tiene con el banco.

 

La razón esgrimida para realizar la transacción es que los problemas de liquidez de Evergrande han afectado de manera adversa y material a Shengjing Bank. Aunque Evergrande aseguró que todas sus operaciones con Shengjing Bank cumplían con las normativas establecidas, poco después las autoridades de Shenyang pidieron a las compañías públicas de la zona que fuesen incrementando “paulatinamente” su participación en la entidad para “acelerar su conversión en un banco bueno”.

 

Evergrande indicó que la llegada de la empresa estatal al accionariado “ayudará a estabilizar las operaciones” del banco y que también “ayudará a aumentar y a mantener el valor” de la participación de la inmobiliaria, que pasará del 34,5% al 14,57%.

 

Esa venta podría ser un preludio de la reestructuración de Evergrande que, según analistas consultados, pasaría por un despiece de la compañía, cerrando algunas subsidiarias no relacionadas con los negocios inmobiliarios, en el que se pasarían proyectos a otras promotoras para garantizar su finalización antes de que una compañía estatal actuase como “inversor estratégico” para resolver los problemas de financiación del grupo.

 

Si bien lo que ocurra en el futuro con Evergrande todavía se mantiene en el terreno de la especulación, las malas noticias se siguen acumulando para el conglomerado: la agencia de calificación de deuda Fitch rebajó la calificación del riesgo emisor a largo plazo del endeudado gigante inmobiliario chino Evergrande de ‘CC’ a ‘C’, el tercer nivel más bajo de su escalafón.

 

La decisión se tomó después de que Evergrande “probablemente” -todavía no se pronunció al respecto- sobrepasase la fecha para abonar casi 84 millones de intereses de un paquete de bonos ‘offshore’.

 

De hecho, la calificación ‘C’ de Fitch se emplea para empresas que estén cerca de entrar en una situación de impago de sus obligaciones de deuda, como es el caso de Evergrande: las cláusulas de sus bonos ‘offshore’ le conceden una prórroga de 30 días tras las fechas de vencimiento antes de que se considere oficialmente que no ha cumplido con sus obligaciones.

 

La compañía que había anunciado la semana pasada un acuerdo para cumplir con sus obligaciones para con los tenedores de un lote de bonos ‘onshore’, cotizados en yuanes a través de la Bolsa de Shenzhen.

 

En los últimos meses, Fitch ha rebajado en varias ocasiones la calificación de Evergrande: en junio, al ‘B’, pasando en julio al ‘CCC+’ y el pasado día 7 al ‘CC’, antes de entrar en el actual ‘C’.

 

A finales de junio, según los datos ofrecidos por el grupo, su pasivo total superaba los 300.000 millones de dólares, de los que tiene que devolver 37.000 millones en préstamos antes de que termine el primer semestre de 2022.