Más de la mitad de los mayores de 55 años (un 56,4%) experimentó sentimiento de soledad durante el confinamiento por covid-19, un dato que registró un incremento de nueve puntos con respecto a antes de la pandemia (47,3%), según un estudio de El Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”. Este escenario afectó más a quienes no se sentían solos antes de que se produjera esta situación.

En concreto, de febrero a abril de 2020, fue la soledad emocional (referida a la falta de relaciones de confianza) la que aumentó del 25% al 36%, mientras que la soledad social (referida a la falta de relaciones con el grupo social) descendió del 26% al 18%. Asimismo, la soledad moderada pasó del 40% al 52% mientras que la severa disminuyó del 7,4% al 4,7%.

Estas son las principales conclusiones que se desprenden del estudio «Soledad durante el confinamiento: una epidemia dentro de la pandemia de la covid19».

El trabajo, impulsado por El Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” dentro de la convocatoria de apoyo a investigaciones sobre el impacto social de la covid-19, estudió los efectos de la soledad provocados por el confinamiento con el fin que se puedan identificar medidas preventivas e intervenciones para reducir las consecuencias de esta situación.

Más soledad entre mujeres de 65 a 79 años

Si bien antes del confinamiento el sentimiento de soledad entre las personas mayores afectaba de manera similar tanto a mujeres como a hombres, la investigación señala que, durante este periodo, el impacto fue más intenso entre las mujeres. En este sentido, el 62% de la población femenina afirmó sentirse sola frente al 50% de la masculina, aunque la soledad más grave disminuyó en mayor medida entre las mujeres.

Por grupos de edad, los aumentos más palpables se produjeron entre los 65 y los 79 años y en mayor medida entre las mujeres debido, especialmente, al incremento de la soledad moderada. En el tramo de 55 a 64 años, la prevalencia de soledad en el colectivo de los hombres apenas aumentó, mientras que en el de las mujeres se incrementó en torno al 30%. Por último, entre los mayores de 80 apenas hubo variación con respecto a antes del confinamiento y la soledad severa se redujo para todas las franjas de edad.