Las llamadas por crisis emocional han aumentado un 52% durante la pandemia

La Fundación Ajuda i Esperança, en colaboración con la Fundación ”la Caixa”, ha analizado los datos de las 55.498 llamadas atendidas durante el 2020 del Teléfono de la Esperanza y el Teléfono de Prevención del Suicidio.

El estudio del Observatorio de la ESPERANZA pone de manifiesto el profundo malestar de unos colectivos sociales que recorren a una voz amiga para ser escuchados y apuesta por convertirse en un punto de encuentro, de reflexión y proposición para hacer frente a las problemáticas personales y sociales.

Las problemáticas personales y sociales que se expresan a través de los dos teléfonos giran entorno a seis temáticas principales: la ideación suicida, las enfermedades mentales, los problemas relacionales, la soledad no deseada, la salud física y la pobreza económica.

La experiencia de los servicios del Teléfono de la Esperanza y el de la Prevención del Suicidio aportan cinco elementos de reflexión:

  1. Ponen en valor el poder transformador de la conversación, aunque solo sea para ayudar a visualizar las tensiones y angustias de la persona que se expresa bajo la presión del malestar y, mucho más cuando contribuye a su elaboración racional, tal y como expresan con gran lucidez los voluntarios y voluntarias que participan.
  2. El carácter voluntario de la relación de los individuos con el servicio, tanto de sus usuarios/as como de los prestadores/as que aporta un clima de libertad altamente constructivo y enriquecedor por las conversaciones a establecer.
  3. En el caso del Teléfono de la Esperanza, la iniciativa de la sociedad civil a través de la Fundación Ayuda y Esperanza contribuye a generar patrones y a difundir comportamientos alternativos de implicación comunitaria de las personas. Y en el caso del Teléfono de Prevención del Suicidio, la iniciativa pública de establecer una colaboración pública privada entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Fundación
    materializa una de las líneas más prometedoras para afrontar los retos de las sociedades avanzadas, hoy ampliamente reconocidas, pero de materialización todavía incipiente.
  4. La exigencia de una elevada profesionalización de los voluntarios de la escucha basada en un riguroso control metodológico de los procesos de las conversaciones que facilite la incorporación de toda la cumulación del saber y la inteligencia colectiva desarrollada por las ciencias humanas y sociales.
  5. El anonimato entre el usuario/a y el/la escucha o el orientador/a contribuye a generar un clima de confianza en un espacio de tiempo muy corto totalmente necesario para facilitar la rápida manifestación del malestar interno.

La Fundación ofrece orientación y acompañamiento emocional a través del Teléfono de la Esperanza (operativo desde 1969) y del Teléfono de Prevención del Suicidio activo desde el 6 de octubre de 2020 en convenio con el Ayuntamiento de Barcelona (900 92 55 55).