China incrementa su superávit comercial por la creciente competitividad de su economía

El crecimiento de la demanda china, revelado a través del auge excepcional de sus importaciones, es la base del nuevo súper ciclo de las materias primas en el mercado mundial, que favorece a todos los países exportadores de las commodities, especialmente a los de América del Sur, entre ellos, y en primer lugar, a Brasil y la Argentina.

En septiembre del año pasado, las importaciones de la República Popular llegaron a su mayor valor histórico en dólares, y alcanzaron los 203.000 millones de dólares, que implica un alza de 13,2% anual, el mayor nivel de 2020; y más de 60% de esas compras externas fueron commodities agrícolas, soja y maíz en primer lugar, junto con mineral de hierro proveniente sobre todo de Brasil y Australia.

Al mismo tiempo, las exportaciones de la República Popular crecieron el año a su mayor ritmo histórico, con un auge de doble dígito en los tres meses finales del año, que la llevaron a una subida de 18,5% anual en ese periodo.

Los productos chinos más vendidos en el exterior el año pasado han sido los equipos médicos y las vacunas anti-Covid-19, que aumentaron el 9,9% anual en septiembre.

China ya exporta vacunas a 69 países en el mundo, incluyendo algunos de los principales de América del Sur como Brasil, Chile y Argentina.

La economía china ha crecido 34,2% anual en los primeros dos meses del año, tras haberse expandido 6,5% en el último trimestre de 2020. Lo previsible es que en estas condiciones la República Popular crezca 9% anual o más este año; y lo haría con un consumo doméstico, revelado por el total de las ventas minoristas, que ya es superior al de EE.UU. (5,97 billones vs. 5,46 billones de dólares).

Lo que arrastra este boom de consumo es el gasto de la nueva clase media de 440 millones de integrantes con ingresos comparables a los norteamericanos (35.000/45.000 dólares EEUU anuales); y esa clase media alcanzaría a 780 millones en 2027, y a más de 1.000 millones en 2030.

La pandemia ha provocado una disminución de más de 30% del comercio internacional medido en términos de volumen en el segundo y tercer trimestres de 2020. Al mismo tiempo ha incrementado notablemente el papel de la República Popular en las cadenas globales de producción, debido fundamentalmente a la extraordinaria competitividad de sus exportaciones.

Esta modificación del protagonismo internacional de China tiene consecuencias directas para la relación de fuerzas del sistema global, ante todo respecto a EE.UU.

Lo que está ocurriendo es que la demanda global se orienta cada vez más en el mundo pos-pandemia hacia un sistema de producción basado en el trabajo a distancia (o teletrabajo); y este giro estratégico beneficia ante todo a la República Popular y a los países del Sudeste Asiático, que comparten una similar competitividad.

Las exportaciones de Taiwán de productos electrónicos y tecnología de la información (semiconductores) se dirigen a la República Popular en casi un 60% del total, y alcanzaron su mayor nivel histórico en el último trimestre del año pasado; y las ventas externas de similares equipos de Corea del Sur crecieron sistemáticamente en términos anualizados en el mismo periodo; y al igual que las de Taiwán se dirigen mayoritariamente a China.

Es notable lo que ha sucedido con las ventas de equipos médicos de la República Popular, que han llegado a los 10.700 millones de dólares en 2020, prácticamente duplicando los valores del año anterior; y el principal mercado para las exportaciones chinas de estos equipos ha sido EE.UU., donde el superávit comercial favorable a China alcanzó en agosto un récord de 34.200 millones, el nivel más alto desde noviembre de 2018.

Prácticamente la totalidad de las empresas exportadoras de la República Popular son privadas, lo que ratifica el carácter innovador y extremadamente competitivo de su sistema productivo. El hecho es que China ha encabezado la recuperación mundial a través de un aumento significativo de sus exportaciones; y esto ha dependido más del auge de su comercio internacional que de las medidas de estímulo doméstico.

Lo que está ocurriendo con las exportaciones chinas es un vuelco de la competitividad mundial hacia China y los países asiáticos. Es un cambio histórico, convertido en el signo de la época. En términos económicos, lo que está sucediendo en el mundo es un vuelco del superávit global surgido del comercio internacional hacia China y los países asiáticos.

Este giro estratégico profundiza la relación privilegiada de la República Popular respecto a EE.UU.; y marca el signo de la relación entre las dos superpotencias en el gobierno del presidente demócrata Joe Biden. La relación entre EE.UU. y China, que es el núcleo de la estructura del poder mundial, se caracteriza en la etapa pos-pandemia por el traslado del eje del equilibrio entre las 2 superpotencias hacia el lado chino/asiático; y este es el signo y el sustrato de la relación entre EE.UU. y la República Popular en los próximos 10/15 años.

El mundo de la pos-pandemia, encabezado por un auge fenomenal de la recuperación económica global en 2021, se presenta también con cambios estructurales, de largo plazo, de carácter irreversible, que afectan y deciden el equilibrio del poder en el mundo en el siglo XXI.