El mercado de criptomonedas crece de manera exponencial en todo el mundo

El mercado de todas las criptomonedas creció exponencialmente en la última década y ahora abarca unas 7.100. Las hay de todo tipo y a medida de diferentes inversores. Algunas apuestan al anonimato total de quienes las utilizan, otras a una cotización estable (atada al dólar) o al intercambio de divisas entre bancos.

Por supuesto, no todas cotizan igual ni son valoradas de la misma manera por los inversores y los sitios que analizan este mercado, también en franco aumento. En este contexto, conviene conocer además de el bitcoin qué otras criptomonedas existen.

El bitcoin sigue en el primer lugar de todos los rankings de las “cripto”, días después de haber alcanzado una cotización récord de 63.000 dólares la unidad. Fue la primera, creada en 2008 por Satoshi Nakamoto, o quien esté detrás de este seudónimo. Pero, como dijimos, ya no está sola.

Los contratos inteligentes y las aplicaciones descentralizadas son dos de las innovaciones que aportó la plataforma Ethereum desde su lanzamiento en 2015. Creación del joven programador ruso-canadiense Vatelik Butelin, su criptomoneda recibe el nombre Ether. A diferencia del bitcoin, cuya emisión no puede superar los 21.000.000, el Ether es ilimitado. Pero también depende de Blockchain (cadena de bloques) y de los mineros para su funcionamiento y validación. Entre las aplicaciones descentralizadas, figuran varios tokens, o criptomonedas basadas en la plataforma, como el dai, una stablecoin, atada al dólar.

En 2012, el programador Ryan Fugger, ex desarrollador en Bitcoin, puso en la web a la plataforma Ripple, cuya “cripto”, el XRP, pegó fuerte entre muchos inversores, pero fue afectada por una denuncia de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) en diciembre pasado. La SEC interpretó que Ripple había negociado valores sin licencia. En enero, uno de los exchange más grandes del mundo, Coinbase, dejó de operar con XRP.

Ethereum, una de las criptomonedas más buscadas, después de Bitcoin. En cuanto a tecnología, esta plataforma es muy diferente a las anteriores porque no trabaja con Blockchain y tampoco permite el desarrollo de tokens (unidades digitales que dan lugar a otros proyectos) ni la minería (extracción de criptomonedas). Ripple Labs controla el proceso y un sistema de consenso descentralizado en la red garantiza las operaciones, según un sistema propio, conocido como RCPA. Su velocidad de procesamiento es mucho mayor a la de Bitcoin, con unas 1500 operaciones por segundo, similar a la de tarjetas de crédito como Visa. Grandes bancos, como Bank of America, Merril Lynch o Santander, utilizan Ripple para sus operaciones entre entidades. También estarían trabajando en algunos proyectos con American Express y Visa.

Dos años después del nacimiento de Bitcoin, un ex técnico de Google, Charlie Lee, lideró a seis programadores y creó Litecoin, con la idea de competir con la invención de Nakamoto. La emisión de su moneda, conocida también como LTC, está limitada pero el total es bastante superior a la del bitcoin (84.000.000).

Los creadores de Litecoin mejoraron el proceso de producción que, en este caso, no necesita de computadoras tan sofisticadas, porque alcanza con GPU o placas de video. Además, como su velocidad de procesamiento también es mayor a la de Bitcoin, queda poco margen para el hackeo.

Litecoin creada por Charlie Lee, ex técnico de Google, dos años después de Bitcoin. Conocida como la “Ethereum china”, la plataforma NEO (antes denominada Antshare) nació por iniciativa de Da Hohgfei en 2014 y está en el mercado desde 2016. Apuesta por los contratos inteligentes y las dapps, pero tiene algunas diferencias.

La primera Blockchain de China, que cuenta con el respaldo del gobierno de ese país, contiene dos criptomonedas, el neo y el gas. Mientras la primera es utilizada para las transacciones, los contratos inteligentes y la dapps necesitan del gas, porque la plataforma trabaja en dos capas. El neo es indivisible y no puede ser extraída por los mineros: su reproducción depende directamente de las transacciones.

Para algunos expertos, IOTA es una plataforma de tercera generación, porque no está emparentada ni con Bitcoin, ni con Ethereum. Nació en 2015, por iniciativa de la Fundación IOTA, dirigida por David Sonstebo y con sede en Alemania, pensada especialmente para trabajar en la llamada Internet de las Cosas (IoT). Es decir, capaz de realizar transacciones entre dispositivos conectados, con una validación automática, sin bloques ni mineros.

En 2017, una supuesta alianza entre la Fundación y compañías de informática, entre ellas Microsoft, hizo que su cotización subiera rápidamente, pero luego se supo que este acuerdo no era tal y se perdió gran parte del interés en ella.

Bitcoin, Ethereum, Ripple y Cardano están entre las criptomonedas con más respaldo.

Otra de las stablecoin atada al dólar estadounidense es Tether (USDT), emitida desde 2014 por el exchange BitFinex, con sede en Hong Kong. Esta especie de convertibilidad le da a esta “cripto” mayor seguridad y menor volatilidad que bitcoin o ether, pero mantiene sus características de escasa regulación y bastante anonimato.

Las garantías en monedas reales, sin embargo, no han sido suficientes para despejar dudas sobre el tether. En 2019, el fiscal general de Nueva York denunció que BitFinex ocultó la pérdida de 850 millones de dólares de sus clientes. También se asegura que esta firma no posee dólares suficientes para respaldar a su moneda virtual.

No podía faltar una cripto nacida durante la pandemia de Covid-19. Polkadot está en el mercado desde mediados de 2020 y es un proyecto de Web3 Foundation, con sede en Suiza, dirigida por Gavin Wood, uno de los cofundadores de Ethereum, Robert Harbermeier y Peter Czaban. La novedad es que integra varias Blockchain descentralizadas.

La principal característica de Monero (moneda, en esperanto) es que las operaciones son casi imposibles de rastrear. Creada en 2014 y relanzada en 2017, esta plataforma de código abierto ofrece una dirección pública y dos llaves, una de vista y otra de gastos.

La misma Europol admitió las dificultades para rastrear las operaciones con su “cripto”, denominada XMR. Esto la ha convertido en blanco de críticas, ya que la plataforma podría ser utilizada para actividades ilegales, como el lavado de dinero.

Diem (día en latín), es el proyecto de criptomoneda de Facebook. Muy próximo.

Claro que en estos momentos avanzan más proyectos, entre ellos el postergado lanzamiento de la cripto de Facebook, ahora denominada Diem (día en latín). Sería una stablecoin, atada a una canasta de monedas (entre ellas, el dólar y el euro) y contaría con la aprobación de bancos centrales de varios países.

La fortaleza de Diem estaría en la propia comunidad de Facebook que hoy tiene unos 2.600 millones de personas. Además de Facebook, la Unión Europea, Estados Unidos, China y Brasil están trabajando en proyectos para crear sus propias criptomonedas.