Yo, con Mónica

No estoy afiliado ni a PSOE, ni a Más Madrid ni a Unidas Podemos (UP). Considero que lo que puede hacer un gobierno en favor de las clases populares tiene claros límites y que esos límites dependen en gran medida, aunque no sólo, del grado de organización, cooperación mutua y movilización de las propias clases populares. Y que en esta fase los procesos de construcción popular están muy retrasados y que, desgastado el impulso 15M, las clases dominantes han ganado importantes batallas, no sólo en lo institucional y lo económico-social sino también en el ámbito de las mentalidades. Sin embargo, eso no debe desincentivar, sino azuzar la actividad social para reconducir la situación, incluso aunque sus efectos no sean inmediatos.

En el ámbito de lo institucional, que no es el decisivo pero que en ocasiones se hace muy importante, de cara a las elecciones autonómicas del 4 de mayo de 2021 en Madrid recomiendo, a quien quiere oírlo, votar a Más Madrid, PSOE o UP, para impedir un gobierno Ayuso-Monasterio en Madrid, aunque es muy difícil que lo logremos salvo que haya una fuerte respuesta social de último hora y mucho acierto en lo que hasta esa fecha hagan esos partidos, lo que es poco probable. Lo importante no es la demagogia del “vamos a ganar” sino el esfuerzo a realizar aunque las circunstancias no parezcan nada favorables. Nada está escrito.

Ese esfuerzo es importante como era en Estados Unidos derrotar a Trump, por razones sociales que poco tenían que ver con méritos de Biden. En este caso Ayuso sólo podrá ser derrotada por una convergencia mayoritaria en la Asamblea de Madrid entre PSOE, Más Madrid y UP. Así que voy a hacer un esfuerzo durante toda la campaña para no hacer crítica virulenta a quienes han escogido para encabezar sus listas, Mónica García, Ángel Gabilondo y Pablo Iglesias. No son candidat@s intercambiables, convencer a alguien de que no vote a un@ de l@s tres puede significar que no vote. Sí trataré de sugerir un cambio de intención de voto a quienes se planteen no votar o votar a PP, Vox o Cs.

Lo que sí voy a hacer, a diferencia de otras ocasiones, es decir a quien pienso votar: a Mónica García, candidata de Más Madrid. Para ser más preciso: voy a votar a Más Madrid porque ella es la candidata; si no lo fuese, quizá también votase Más Madrid, pero no estoy seguro de ello y de hacerlo lo haría con un ánimo diferente, con indiferencia, sin “campaña”.

Soy un votante infiel. Que recuerde, a lo largo de mi vida he votado PSOE o PSC, PST, IU, Podemos, Ahora Madrid, Más Madrid y, en las últimas elecciones generales, Más País y Ara Repúbliques. Lo habitual es que vote a la opción que menos me disgusta. Pero esta vez lo haré con más gusto, sin incondicionalidad, pero con simpatía.

Cuando digo que votaré a Mónica García no debe entenderse como un cheque en blanco, ni como apuesta sobre el futuro, ignoro si estaré de acuerdo con ella en lo que haga dentro de un año o tres años, y de hecho sé que hay cosas en las que no coincido con ella. Pero para mí es la mejor opción y voy argumentarlo en positivo, sin criticar a Gabilondo o Iglesias, entre quienes elegiría qué votar si no existiese la candidatura de Más Madrid. No voy a negar que algunas de las críticas hechas a Mónica por las redes, como la de estar pagada por el IBEX 35, me incitaron a responder, pero al fin y al cabo esas cosas son calumnias en la peor tradición estalinista y actos individuales miserables de los que no puede hacerse responsable a ningún partido; posiblemente, Ángel y Pablo también sufran acusaciones injustas durante la campaña de “francotiradores”. No tiene sentido tensar las relaciones entre quienes que entenderse.

Así que voy a explicar mis razones para votar a Mónica García y para haber decidido, en la medida de que lo permita mi situación semiconfinada dada mi edad, intentar hacer “campaña” a su favor. Insisto, en positivo, sin negar que Ángel y Pablo tengan también sus propias virtudes, así como sus defectos, igual que Mónica, porque nadie es perfecto. Pero, en mi escala de valores, predominan las  razones para votar a Mónica.

  1. Mónica es una médica anestesista que desde hace bastantes años está implicada en la defensa del sistema público de salud y ha hecho frente desde hace años, antes de “meterse en política”, a la destrucción del sistema público de salud por los gobiernos del PP y de PP-Cs en Madrid. En las actuales condiciones, en las que la crisis sanitaria marca nuestras vidas y la evolución de otros factores sociales, es algo bastante importante. Más que la retórica o los discursos “de campaña” me motiva su condición social y su trayectoria activista en el ámbito de lo social.
  2. Mónica, diputada en la Asamblea de Madrid, ha seguido trabajando en su hospital, el 12 de Octubre, en Usera. También lo ha hecho durante la pandemia. Su compatibilidad entre actividad laboral y ejercicio de cargo de representación institucional es un hecho a su favor, que nada tiene que ver con las “compatibilidades” para seguir en asesorias, despachos ligados al Capital y al tráfico de influencias y otras mamandurrias. Me parece un indicador muy favorable a ella y muy poco habitual. Mientras que el PP en Madrid y Vox en toda España incitan descaradamente a saltarse las precauciones necesarias para proteger las vidas, Mónica las ha defendido en los quirófanos sin utilizar su cargo de diputada como excusa para eludirlo.
  3. Mónica ha sido la diputada de la Asamblea de Madrid que de forma más acertada, continuada y clara ha hecho oposición a Ayuso. Es algo ampliamente reconocido, sin pretender menoscabar con ello a nadie ni despreciar lo hecho por personas como Isa Serra (UP) o Purificación Causapié (PSOE). Su oposición ha tenido tanta relevancia porque Mónica siempre la ha basado en aquello que interesa a la población, aquello que afecta más directamente a nuestras vidas, y lo ha hecho en un lenguaje que procede de la vida común, no de la teoría política, del mundo académico o de nostalgias por viejas batallas. Ese apego a lo cotidiano puede jugar un papel muy importante en un contexto en el que durante la campaña podría llegarse a hablar más de socialismo, comunismo, fascismo, Maduro o Franco que de sanidad o de pobreza, en el que podría haber más insultos que argumentos, de lo que sólo sacarán ventaja Ayuso y Monasterio, a quienes interesa un choque entre “dos Españas” ideológicas en el que quede relegada la problemática social que une los intereses de personas “políticamente” diferentes. Siento que la candidatura de Mónica García podría ser -si Más Madrid lo hace bien- la candidatura de la prioridad social.
  4. En Madrid -y en el mundo-, con la derecha muy movilizada y muy radicalizada, no es posible batir a Ayuso/Monasterio y al trumpismo sobre la base del discurso “izquierda/derecha” que presupone una población dividida en dos bandos pre-existentes y definitivamente configurados. Ese enfoque sólo dejaría margen para una disputa “intra-izquierda” por los votos y, como mucho, para intentar disminuir la abstención entre quienes en el pasado votaron “izquierda”.

En Madrid todo proyecto dirigido simplemente a atraer una franja lo mayor posible de quienes se consideran de izquierda o a hacerse atractivo a la derecha moderada a base de eludir hacer frente a los privilegios de los privilegiados, quedará al margen de varias tareas decisivas, la transformación de las mentalidades, el hacer barrera ante los flujos que están haciendo derivar hacia posiciones de derecha extrema a personas que no estaban en esa posición, el introducir gérmenes de duda respecto al duo Ayuso/Monasterio en quienes no se consideran de izquierda, el llevar el debate social del terreno de la ideología y el partidismo al terreno de los intereses sociales y de los valores esenciales, el poner sobre la mesa un concepto de país que ni se aferre a un régimen ya muy caduco y en clara mutación regresiva una vez que las élites han roto ellas mismas los pactos sociales, demoliberales y territoriales de 1978, ni provoque de entrada la repulsa de millones de personas ni sea asimilable  a experiencias históricas -o actuales- lamentables sin renunciar por ello a reinvindicar una gran tradición humana de luchas sociales por la igualdad y la libertad. No dudo que otras candidaturas tengan también sus tareas y puedan jugar papeles positivos en cuanto a su capacidad de aglutinar votos contra Ayuso, pero creo que las que acabo de citar sólo las puede jugar hoy en Madrid, en el limitado e inmediato ámbito de lo electoral, Mónica García.

  1. En los barrios populares, donde todavía no son muy influyentes los flujos que llevan a parte de la población hacia la derecha extrema (intereses económicos, machismo, negacionismo de las medidas de protección contra el Covid), y en particular en su población más empobrecida, se está extendiendo una fuerte indignación hacia el gobierno de España -en estos momentos el menos malo posible, pero siendo su acción política muy mejorable- a partir del desastre que ha supuesto el Ingreso Mínimo Vital, excluyente de gran parte de quienes más lo necesitan, o a partir de la falta de soluciones reales a la vulnerabilidad habitacional que arrasa esas zonas. En este contexto, si Más Madrid es consciente de la importancia de este hecho, denunciado desde espacios tan diferentes como Caritas o como colectivos vecinales procedentes del 15M, considero que puede jugar un gran papel una opción electoral y un grupo parlamentario que sea capaz de enfrentarse sin vacilaciones, con el tono y lenguaje habitual en Mónica, a las políticas antisociales y antiliberales de PP y Vox, y a la vez tener manos libres para criticar abiertamente la gestión del gobierno PSOE-UP y apoyar las reivindicaciones sociales sin lanzarse a una irresponsable desestabilización. No aseguro que Más Madrid vaya a hacerlo o darle la prioridad que tiene, pero sí que es el único de los tres grupos en condiciones de hacer esa tarea por estar Más País fuera del Gobierno de España y por poder distanciarse de éste sin abrir una crisis política favorable a la derecha. No es pensable que ni PSOE ni UP puedan dar expresión a la indignación contra la regulación excluyente del Ingreso Mínimo Vital. Una alternativa plural, como inevitablemente debe serlo, a Ayuso-Monasterio en la Comunidad de Madrid estaría muy limitada si es una réplica de la composición del Gobierno de España.
  2. Ante una derecha extrema y trumpiana formada por una formación belicosamente machista y por otra que cede a Vox en este terreno con frecuencia y que también incluye entre sus miembros sectores cercanos a las tesis de Vox en este aspecto, pero que paradójicamente estará liderada por dos mujeres, considero que el que al menos una de las tres candidaturas que pueden cerrar paso a Ayuso/Monasterio esté encabezada por una mujer feminista es una aportación relevante que no debe pasarse por alto. Esto no tiene nada que ver con cuotas (con las que estoy de acuerdo en el ámbito electoral), como no tendría que ver con cuotas el preferir una candidatura encabezada por una persona trabajadora comprometida en las luchas sociales a una encabezada por un millonario progresista, es una preferencia social basada en la convicción de que, al igual de que la emancipación de la clase trabajadora sólo puede ser obra la clase obrera misma, no de líderes o tribunos, la consecución de la igualdad entre mujeres y hombres sólo puede ser obra de las mujeres mismas. Sí, hay otros factores a considerar, no digo que todas las candidaturas deba encabezarlas una mujer, pero en la batalla electoral contra Ayuso y Monasterio que se viene encima, si no la entendemos como ocasión para fortalecer a tal o cual partido, sino desde el punto de vista del bien común, el que Mónica García sea una mujer es un factor relevante. Como por ejemplo fue relevante en su momento que Obama sea negro, sin pretender igualar la importancia de ambas elecciones ni decir que en las últimas primarias del partido demócrata de Estados Unidos no había que apoyar a Sanders por ser blanco. A veces hay que matizar para anticiparse a quienes intentan ridiculizar los argumentos que no les gustan. Pero sí, en esta sociedad capitalista y patriarcal, y desde un punto de vista de avance social colectivo, son relevantes la clase y el sexo.
  3. Yo votaré a Mónica y he explicado mis razones. Pero lo que quiero transmitir no es una petición de voto para ella, esa es su tarea, sino la idea de que un gobierno Ayuso/Monasterio empeoraría mucho más las cosas, de que votar es muy conveniente esta vez (y perfectamente compatible con horizontes libertarios) y de que lo útil, aunque sea sin confianza y sin apasionamiento alguno, es votar libremente por Ángel, Mónica o Pablo según lo que más guste o menos disguste. Y sería muy útil para facilitar ese camino que PSOE, Más Madrid y UP anuncien ya que, como mínimo, asumen el compromiso de apoyar la investidura de quien encabece la candidatura más votada entre las tres citadas y que, de entrada, se comprometan a llevar a cabo en común todas las propuestas en las que ya han estado de acuerdo en la Asamblea de Madrid durante la legislatura que termina, respecto a sanidad, lucha contra el hambre, renta mínima de inserción, derechos de las mujeres, lucha contra la violencia machista, etc.