La inversión y los capitales del mundo desarrollado apuntan a los países emergentes

Hay muchas ganas de invertir y de ganar dinero después de este infernal periodo del coronavirus. La inversión de los países avanzados apuntan con nitidez al mundo emergente. El Instituto Internacional de Finanzas informó la semana pasada que 95.000 millones abandonaron los mercados de bonos de Wall Street y de la City de Londres en marzo de 2020, lo que significa que 243.000 millones de dólares se transformaron en flujos transnacionales en los 4 meses posteriores a abril de 2020, el momento más álgido de la crisis del coronavirus. Luego, a partir de junio, comenzaron a volver al mundo avanzado, sobre todo a EE.UU., hasta alcanzar a 145.000 millones en noviembre de este año, prácticamente en su totalidad en Wall Street.

Hay que contar y agregar que los inversores extranjeros invirtieron en noviembre 37.000 millones en bonos del mundo emergente, y 40.000 millones en acciones de sus activos empresarios, un total de 77.000 millones.

El cálculo aproximado es que el flujo de inversiones en el mundo emergente del mes de noviembre, al que hay que multiplicar por 3 en el último trimestre del año, es el más elevado desde el primer trimestre de 2013. Ese fue el periodo en que la Reserva Federal comenzó el ciclo de aumento de las tasas de interés que apreció significativamente al dólar estadounidense, y atrajo en gran escala las inversiones del mundo entero hacia EE.UU., extrayéndolas drásticamente de los países emergentes; y ahora hay que subrayar que este ciclo ha concluido y de forma significativa.

Se estima que la Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE) han inyectado 7,5 billones en el mercado financiero internacional en el transcurso de la crisis del coronavirus.…escalofriante, pero real. Esta fenomenal inyección de liquidez se ha producido con tasas de interés nulas o negativas (-0% anual), la más baja de la historia del capitalismo; y ahora, en los últimos 2 meses, esos capitales han salido a buscar tasas de interés más elevadas que las del mundo avanzado, y se han volcado a los países emergentes. La codicia se ha impuesto a la percepción de riesgo, un rasgo característico del sistema financiero internacional desde el origen mismo de su historia.

Este vuelco de la inversión global al mundo emergente se ha intensificado en diciembre de este año, al surgir la perspectiva cierta con las 3 vacunas norteamericanas; Pfizer, Moderna, y AstraZeneca, que la pandemia del coronavirus sea controlada (derrotada) en el segundo semestre de 2021, y abra paso a un boom económico mundial de extraordinaria envergadura.

El fenómeno de fondo que hay atrás de esta situación excepcional es que se ha producido un extraordinario crecimiento de la tasa de ahorro de la economía mundial en 2020, como consecuencia de la “demanda dormida” y de la falta de consumo provocada por la pandemia del coronavirus, en especial en EE.UU. y China.

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) señala que entre 20% y 25% de lo que las unidades familiares ganaron en el segundo trimestre del año en EE.UU., Canadá, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y España no ha sido gastado este año; y este “exceso de ahorro” se ha volcado al consumo a partir del tercer trimestre del año, y se espera el apogeo de este nuevo tipo de inversión una vez controlada (extinguida) la pandemia en el segundo semestre de 2021. Lo que se avecina en la economía global en esa etapa es un boom mundial de consumo, con epicentro en EE.UU. y China.

Las importaciones chinas desde Alemania subieron el 24% anual en octubre, y 21% las de Italia; y a la cabeza de las exportaciones europeas se encuentran los artículos de lujo desde vinos de alta gama (Rioja y Burdeos) a joyas de elevado valor y diseño, con un alza de sus ventas a la República Popular de 30%/40% en los últimos 3 meses.

El día 11 de noviembre se festeja en China el “Día de los Solteros”, que es el festival de compras y regalos online organizado por Alibaba, y las órdenes de compra ascendieron este año a 75.800 millones en 24 horas, un alza de 26% respecto a igual periodo de 2019; y de ese total más de 80% provino de su mercado doméstico.

El boom de consumo (6,9 billones) fue el rasgo característico de la economía de la República Popular en la etapa prepandemia; y ahora el cálculo de Goldman Sachs es que, sobre la base del “exceso de ahorro” existente en China ocasionado por la pandemia del coronavirus, el boom de consumo se elevaría en 1,5 billones en 2021, lo que implica un total de 8,4 billones en el segundo semestre del próximo año.

A este boom de consumo desatado por el “exceso de ahorro” forzado por el coronavirus, hay que sumarle el aumento del endeudamiento global, aprovechando las tasas de interés de 0% anual, o menos. Hay que advertir que la relación deuda global bruta/aumento del PIB global ha crecido de 321% en diciembre de 2019 a 362% en junio de 2020. Es la primera vez que un salto semejante ha ocurrido en una situación de paz internacional.

Todo indica que 2021 sería un año de excepción en la historia del capitalismo a contar de la Primera Revolución Industrial (1780/1840), en términos de crecimiento, inversión y consumo. Hay una relación orgánica en el proceso de acumulación capitalista entre el ahorro, la inversión y la ampliación del sistema. Prepárense para buenos tiempos en este año de transición 2021.