Rusia reconoce 116.000 fallecidos más por la COVID-19 desde principios de año

Rusia registra casi 35.000 muertes relacionadas con la COVID-19 en noviembre y 116.000 fallecimientos desde enero. Se trata de un recuento muy superior al que hasta ahora venía haciendo el Gobierno del país, que se convierte en uno de los más afectados por la pandemia.

Y es que las muertes en noviembre son más del doble de las que el Kremlin había contabilizado antes. Mientras el centro de crisis anticoronavirus hablaba de algo más de 12.000 fallecidos, el recuento del servicio federal de estadística, Rosstat, habla de más de 35.000. Lo mismo sucede con el recuento de abril a noviembre, en el que la cifra oficial de muertes ha pasado de más de 40.000 a 116.000.

La agencia de estadísticas rusa Rosstat publicó el lunes que el número de muertes atribuidas a cualquier causa registradas entre enero y noviembre ha aumentado en casi 230.000 fallecimientos comparados con el año anterior. “Más del 81% de este aumento en la mortalidad durante este periodo ha sido [culpa] del covid-19”, ha declarado la viceprimera ministra, Tatiana Golikova, en rueda de prensa recogida por la agencia AFP. En función de las cifras ofrecidas por la viceprimera ministra, más de 186.000 rusos habrían fallecido de covid-19. Cifra más de tres veces superior a la oficial registrada hasta ahora.
Se trata de la primera vez que la oficina hace públicos los datos mensuales detallados. Confiando en la eficacia de su vacuna, Rusia no ha realizado confinamientos severos para tratar de salvaguardar su economía.

Las autoridades rusas de momento han optado por no endurecer las restricciones sanitarias, ya que confían que la campaña de vacunación, que comenzó el pasado día 15, ayudará a contener la epidemia.

A su vez, han advertido de que la vuelta a la normalidad será posible solo después de la vacunación masiva de la población, tarea que llevará varios meses.

Este sábado, el ministerio de Sanidad de Rusia autorizó la vacunación contra la covid-19 para los mayores de 60 años con el preparado ruso Sputnik V, que hasta ahora solo se inyectaba a personas de entre 16 y 60 años.