Wall Street anticipa el cambio político en los Estados Unidos de América

La pregunta que muchos analistas se hacen estos días previos a la gran elección democrática de las elecciones presidenciales de los EEUU es si es posible que el mundo del dinero apunte el resultado de la noche del martes 3 de noviembre. ¿Suele predecir Wall Street el resultado de las elecciones? pues generalmente, si Wall Street va bien, el partido que está en la Casa Blanca se mantiene. Si va mal, hay cambio. De las 27 veces que el Dow Jones ha opinado, por así decirlo, ha acertado en 25. El mayor fallo que se recuerda es cuando apuntaba a una clara victoria de Al Gore y finalmente George Bush hijo ganó las elecciones.

Durante mucho tiempo, Wall Street solo tuvo dos preocupaciones en relación con las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Algunos temían un traspaso caótico del poder, si el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, perdía y cuestionaba el resultado. Otros temían una victoria para los demócratas, quienes con sus estrictas políticas económicas podrían poner en peligro la valorización de las acciones estadounidenses.

Todo este tiempo, el único escenario deseable para Wall Street parecía ser la reelección de Trump. Después de todo, su impacto en los mercados ha sido bastante impresionante. El S&P500, el índice de referencia más grande e importante de Estados Unidos, ha subido un 50 por ciento desde que asumió el cargo, a pesar de la pandemia. El Dow Jones y el Nasdaq también celebraron constantemente nuevos récords. La economía estadounidense, sin embargo, todavía sufre los efectos de la crisis. Trump no tiene el coronavirus bajo control, ni hay un segundo paquete de estímulo a la vista. Así que ahora no son solo los votantes los que parecen alejarse cada vez más, como muestran las encuestas. Los inversores estadounidenses también hace tiempo que retiraron su apoyo a Trump.

Todo este tiempo, el único escenario deseable para Wall Street parecía ser la reelección de Trump. Pero eso cambió. Los inversores cambian de opinión, los mercados actualmente no solo están apostando por Biden, sino que incluso esperan una victoria para los demócratas. Para Wall Street, esencialmente conservador, este es un cambio de opinión bastante inusual. Biden promete miles de millones en inversiones en la economía estadounidense, pero al mismo tiempo insiste en impuestos más altos y más regulación. Por lo general, una victoria demócrata significa consecuencias negativas para los mercados, pero nada es normal en estos días.

La estabilidad y la seguridad es lo que los inversores necesitan ahora. La gente está simplemente agotada de crispación política de la derecha. Las bolsas de valores pueden haber alcanzado nuevos máximos históricos, pero Wall Street está molesto con el estilo de liderazgo de Trump. Es difícil tomar decisiones a mediano y largo plazo sobre las asignaciones de capital, cuando no se sabe qué es lo próximo que decidirá La Casa Blanca. Los inversores anhelan la llamada “blue wave”, la ola azul: un escenario en el que los demócratas no solo recuperarían la Casa Blanca, sino también el Senado. Esto pondría a todo el Congreso en su manos. Las decisiones de política económica, como la aprobación de un segundo plan de estímulo por valor de miles de millones, se acelerarían.

En aras de una recuperación económica sostenible, los inversores ahora están incluso dispuestos a aceptar aumentos de impuestos y una regulación significativamente más estricta. Una política más confiable y un enfriamiento de la disputa comercial con China podrían incluso compensar las cargas. Además, el paquete de infraestructura de Biden y el mayor gasto gubernamental en general deberían garantizar que la economía y, por lo tanto, los resultados corporativos de muchas empresas se recuperen. Eso solo podría traducirse en una valorización de las acciones a largo plazo.

De hecho, expertos creen que la victoria de los demócratas es el resultado electoral más probable. Por lo tanto, las inversiones en acciones cíclicas, es decir, acciones que se benefician de una recuperación económica, están subiendo actualmente en Wall Street. Si bien las acciones y bonos tecnológicos continúan perdiendo fuerza, el interés en sectores como las energías renovables, los materiales de construcción y las acciones industriales está aumentando significativamente. Todos esos sectores deberían beneficiarse con un presidente Biden, quien promete estándares ambientales más altos e inversiones masivas en la infraestructura estadounidense.

Wall Street lleva la semana con fuertes caídas, superiores al 2% de media, entre el récord de positivos por coronavirus y unos estímulos que siguen sin llegar a la economía del país. En materia sanitaria, se han detectado 83.000 nuevos infectados entre el viernes y el sábado rebasando así el anterior récord establecido en julio (77.300 casos en dos días).

En el frente político, republicanos y demócratas se acusan los unos a los otros de cambiar constantemente las condiciones para pactar una nueva ronda de ayudas económicas. La idea era lanzar un nuevo paquete de estímulos ante de las elecciones del 3 de noviembre, fecha que parece cada vez más inalcanzable. Dichos comicios deberían ver a Joe Biden, el candidato demócrata, alzarse como nuevo presidente de EEUU, si se cumplen las encuestas que lleva semanas liderando.

Las fuertes caídas se producen a tan solo días de las elecciones. El mercado parece ver cada vez más clara la victoria de Biden, aunque las últimas encuestas muestran que la diferencia entre ambos rivales se ha reducido algo pero las medias de todas las encuestas publicadas dan un margen de al menos 7 puntos a la izquierda.

Mientras tanto, en el plano macroeconómico se han conocido este lunes los datos de venta de casas nuevas de septiembre. Cayeron a 959.000 en el noveno mes del año, desde las 994.000 operaciones registradas en agosto, tras la revisión del dato. También se han quedado por debajo de lo esperado por el mercado, que auguraba más de un millón.

Estas cifras son muy volátiles y poco fiables de un mes a otro, pero esta caída de las ventas es totalmente coherente con la modesta disminución de las solicitudes de hipotecas del mes pasado. Aunque la fuerte demanda y los bajos tipos de interés de las hipotecas apoyan la venta de viviendas, el resurgimiento de los casos de Covid-19, una recuperación que puede estar cambiando a la inversa y un mercado laboral débil plantean riesgos de retroceso.

Las grandes tecnológicas y los valores ‘blue-chip’ también se llevan parte del protagonismo esta semana. Apple, Facebook, Alphabet, Amazon, Boeing y Caterpillar publicarán sus respectivos resultados trimestrales en los próximos días. En el frente macroeconómico, todas las miradas estarán puestas en el PIB de EEUU, que se publicará este jueves.

Al otro lado del Atlántico, el Ibex y el resto de bolsas europeas han caído por las dudas que suscita el incesante aumento de contagios y pese a las buenas noticias de la vacuna. Finalmente, en Asia las bolsas han cerrado con signo mixto entre los rebrotes en Occidente y la caída de los precios del petróleo.

En definitiva, la bolsa espera que los demócratas no solo proporcionen el nuevo presidente, sino que también recuperen el Senado. Wall Street no ahorra un centavo para apoyar a Biden, las donaciones de la élite financiera a la campaña electoral rara vez han sido tan altas como este año. Por primera vez en una década, los bancos, las firmas de inversión y similares hurgaron más profundamente en sus bolsillos para los demócratas que para su competencia republicana. Esto es digno de mención simplemente porque, entre todos los sectores, el sector financiero destaca como el mayor financiador de campañas políticas.

Las compañías financieras han donado 265 millones de dólares a los demócratas desde principios de año, casi 100 millones más que a los republicanos. El sector financiero generalmente se considera una fuente confiable de dinero para el Partido Republicano, pero en este ciclo, sin embargo, la tendencia se ha revertido.

También puede depender personalmente de Joe Biden que los demócratas disfruten actualmente de tanto apoyo del sector financiero. Desde el comienzo de su carrera política hasta 2009, el ahora candidato presidencial demócrata de 77 años representó en el Senado los intereses del estado de Delaware, conocido por su política fiscal favorable a las empresas. Se hizo un nombre como cabildero de instituciones financieras y compañías de tarjetas de crédito. Delaware tiene muchas empresas grandes de Wall Street con las que Biden tiene relaciones y que confían en él. Y justo Trump le dio por eso a su rival demócrata el apodo de “Quid pro Joe”.

Todo está en manos de los ciudadanos estadounidenses que ya han decidido por voto por correo (80 millones de sufragios ya emitidos) y presencial el martes tres de noviembre, el hombre que mandará en EEUU los próximos cuatro años…y esperemos que el cambio sea claro y contribuya a tener un mundo mejor.