No todos en EE. UU. pueden votar con facilidad (aunque tienen el derecho)

En Estados Unidos no todo el abstencionismo al voto es deseado. El concepto de “supresión del voto” es el nombre que se le da a la estrategia de impedir que vayan a las urnas a ciertos grupos de personas, generalmente las comunidades más pobres y las minorías raciales.

Aunque parezca increíble, algunos de estos impedimentos están avalados por una ley y otros se disfrazan de técnicas sutiles.

En las primeras elecciones estadounidenses solo pudieron votar los hombres blancos mayores de 21 años que poseyeran tierras.

Poco a poco, el derecho a voto se fue ampliando, pero también las imposiciones para hacerlo, como el pago de tasas o superar un examen.

Con el tiempo, se permitió que los diferentes estados pusieran sus propias normas restrictivas sin tener que pasar por Washington D. C. y, según decían, su objetivo era -y es- frenar el fraude electoral.

 

ESPERAS ETERNAS 

Para algunos ciudadanos estadounidenses, uno de los impedimentos es la odisea para llegar a los centros de votación. No solo eso, una vez allí, puede ser fácil o no meter el voto en la urna, todo se puede complicar.

Una encuesta realizada por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) indicó que los votantes negros esperaron de media unos 16 minutos en la fila durante las elecciones de 2016, mientras que los votantes blancos esperaron 10 minutos.

Por otra parte, estas largas esperas afectan directamente a todos aquellos trabajadores a los que no se les paga durante el tiempo que invierten en votar. Las elecciones de Estados Unidos son siempre el primer martes después del primer lunes de noviembre, por lo que siempre cae en día laboral y muchas personas no acuden a ejercer su derecho por no perder dinero.

Con motivo de la pandemia, según dicen, muchas mesas electorales se han quedado sin trabajadores, por lo que muchos centros han tenido que echar el cierre.

El estado de Kentucky fue criticado en las primarias por reducir el número de centros de votación de los habituales 3.700 a unos 170 por la pandemia. A los condados que más afectó esta medida fueron los que están mayoritariamente por la comunidad negra.

 

PRESENTACIÓN DE DOCUMENTOS 

En al menos 35 estados, los votantes tienen que presentar algún tipo de identificación para poder votar. En caso de que el ciudadano no cuente con un documento de identidad, se acepta una declaración jurada, sin embargo, en los estados de Wisconsin, Texas, Kansas, Indiana, Tennessee, Misuri y Georgia, esto no es suficiente.

En estos estados, miles de personas son privadas del derecho al voto.

 

VOTO POR CORREO 

Actualmente, y a casi una semana de las elecciones presidenciales, existen más de 300 demandas legales en 44 estados relacionadas con la elección y el coronavirus, según el Proyecto Elecciones Saludables.

El voto por correo ha aumentado exponencialmente en las elecciones de este año, sin embargo, también constituye una de las grande preocupaciones tanto de los republicanos como de los demócratas.

Los primeros temen un posible fraude y los segundos, que no se cuenten muchos de los votos.

Las demandas de los ciudadanos, por su parte, se centran en otras cuestiones: cómo se deben contar los votos en ausencia, a quién se le permite votar anticipadamente y cómo se recogen los boletos enviados por correo.

 

PURGAS 

Algunos estados también purgan los nombres de algunos votantes de la lista de electores registrados, por lo que se tienen que volver a registrar.

En algunos lugares, como Ohio, se elimina del censo electoral a personas que no hayan votado en los últimos cinco años.

 

PRESOS 

La mayor parte de los estados también limitan el derecho al voto a los criminales que han sido condenados a estar en prisión.

Mientras que algunas zonas restauran automáticamente el derecho al voto una vez que el preso cumple la sentencia, otros estados esperan a que pase el período de libertad condicional y de prueba y a que todas las multas hayan sido abonadas.