Un lugar de Norteamérica que no conoce al coronavirus

Canadá ya registra más de 206.000 casos de coronavirus, sin embargo, su región más amplia -y la más despoblada- ha tenido los mismos casos desde que comenzó la pandemia: cero.

Desde el pasado marzo, la mayoría de los países cerraron sus fronteras para evitar una mayor expansión de la pandemia. Las autoridades de Nunavut, una región de Canadá de 2 millones de kilómetros cuadrados en los que viven unas 39.000 personas, se propusieron no conocer al bichito. Ocho meses después, se puede decir que no lo han conseguido.

 

CENTROS DE AISLAMIENTO 

A medida que crecía la pandemia, la gente huía despavorida a sus casas antes de que se cerraran fronteras. Los residentes que llegan a Canadá tienen que ingresar de inmediato en centros de aislamiento: hoteles en las ciudades de Winnipeg, Yellowknife, Ottawa o Edmonton.

Todas estas instalaciones estaban provistas de guardias de seguridad y de enfermeras que controlan la salud de los que se aíslan.

Hasta la fecha, más de 7.000 residentes de Nunavut (los nunavummiut) han tenido que hacer escala en estos centros para volver a sus casas.

Los que querían saltarse esta cuarentena, por su parte, eran obligados a quedarse por más tiempo, por poner en riesgo la salud de los demás.

 

LARGAS DISTANCIAS 

Nunavut cuenta, además, con una gran ventaja: largas distancias entre los núcleos poblacionales, lo que dificulta, en gran parte, una posible expansión del virus.

A muchas de esas comunidades solo se puede llegar en avión, por lo que se ha creado un confinamiento casi natural.

 

VULNERABILIDAD 

Sin embargo, tantos kilómetros de por medio también tiene sus inconvenientes. La mayor parte de estas comunidades no tienen los medios para realizar pruebas de COVID-19, por lo que también tienen que depender de aviones para realizar este proceso. Esto, también, conlleva que los resultados de los test no se obtienen hasta al menos una semana después, lo que limita el tiempo de actuación en caso de positivos.

Además de los escasos recursos médicos en esta región del norte, las comunidades de Nunavut corren un riesgo mayor en caso de que entrase el coronavirus. Las condiciones de las viviendas son inadecuadas e inseguras y hay altas tasas de hacinamiento en los núcleos.

El 80% de su población está conformada por los inuit, que son, en general, una población de alto riesgo frente a las enfermedades respiratorias, incluida la tuberculosis. Según los estudios, los inuit tienen 300 veces más de probabilidades de sufrir tuberculosis que el resto de la población canadiense.

 

UN MÁXIMO DE 20 PACIENTES

Lo cierto es que hubo un caso de contagio, no obstante, se trataba de trabajadores locales de una mina de oro a 160 kilómetros del círculo polar ártico, por lo que el brote se registró en una jurisdicción diferente.

Las autoridades han hecho todo lo posible por proteger a la región de la pandemia, ya que también son conscientes de sus posibilidades y de las consecuencias que podría acarrear. El Hospital General Qikiqtani, situado en la capital Iqakuit, solo cuenta con 35 camas de UCI, y solo podría atender a 20 pacientes con COVID-19.