Argentina y Uruguay: las dos caras de una misma moneda

No es de extrañar que entre los meses de diciembre y febrero los argentinos vayan a Uruguay a disfrutar de sus playas. Sin embargo, este año ha sido diferente, muchos argentinos han cruzado la frontera para no volver a su país.

El cierre de las fronteras entre los dos países desde el mes de marzo por la pandemia no ha impedido que alrededor de 30.000 cruzaran hacia Uruguay, según las cifras de la Dirección Nacional de Migración.

¿Por qué tantos argentinos están instalándose en uno de sus países vecinos?

 

PANDEMIA 

A pesar de su cercanía, lo cierto es que Argentina y Uruguay constituyen las dos caras de una misma moneda.

Una de las primeras diferencias que se encuentran entre ambos territorios tiene que ver con la pandemia del coronavirus. Mientras que Argentina en octubre se situaba como el sexto país con más casos a nivel mundial, Uruguay solo ha registrado alrededor de 2.300 contagiados. La cifra de fallecidos también contrasta al cruzar la frontera: en Argentina más de 24.000 frente a los 50 del país oriental.

Sin embargo, los argentinos no se han mudado con el fin de huir de la crisis sanitaria de su país, sino de la eterna cuarentena que, actualmente, sigue en pie, aunque ya sean pocos los que la cumplan.

 

GESTIÓN DE LA ECONOMÍA 

Después de apenas algunas semanas de cierre por la pandemia, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, aplicó protocolos para reactivar algunos sectores de la economía. El Gobierno argentino, presidido por Alberto Fernández, por su parte, estableció el cierre de la economía durante meses y solo permitió que los ciudadanos saliesen de sus hogares para realizar compras esenciales.

A pesar de que, actualmente, en Argentina ya se han puesto en marcha algunos sectores, como la hostelería -al aire libre-, los vuelos comerciales siguen sin operar y el transporte público está reservado exclusivamente a trabajadores con labores consideradas esenciales.

 

EDUCACIÓN

No obstante, donde más se nota la desigualdad entre estos países vecinos es en el ámbito educativo. Las escuelas y universidades uruguayas fueron las primeras en abrir sus puertas en todo el mundo, por otro lado, a las clases en Argentina volverán algunos alumnos en las próximas semanas, aunque hay ciertas dudas de que haya clases presenciales generalizadas en el próximo curso 2021.

 

MÁS DINERO, MÁS POSIBILIDADES DE HUIR

Varias caras conocidas -con posibilidades económicas- de Argentina no han dudado en cruzar la frontera para instalarse en el país vecino, donde tienen casa.

El conocido locutor de radio Oscar González Oro aseguró en Clarín que “me harté de estar encerrado en mi departamento, sin poder salir, sin poder ir a visitar a un amigo, sin poder llevar a alguien a comer a casa”. Tras mudarse, González ha afirmado que “siento que recuperé mi libertad”.

 

CHOQUE DE IDEAS 

Pero no todos los argentinos se han instalado en Uruguay con motivo de la pandemia, muchos ya lo hicieron antes de que el coronavirus llegara a Latinoamérica.

Uno de los casos más famosos es el del hombre más rico de Argentina, el empresario Marcos Galperín, fundador y CEO de Mercado Libre. Galperín y muchos otros salieron del país cuando Fernández llegó al poder, ya que esto traía consigo la vuelta al kirchnerismo que, para muchos, contribuye a la inflación, al aumento exponencial de la pobreza, a una imprevisibilidad constante y a unos impuestos imposibles.

Lacalle Pou ha aprovechado esta grieta en su país vecino y ha elaborado un plan para atraer argentinos para acabar con el estancamiento demográfico que sufre desde hace mucho Uruguay.

Para ello, el Gobierno uruguayo ha aumentado los incentivos fiscales: ha reducido el valor de la propiedad, al igual que la inversión mínima que se requiere para emprender negocios. Por otra parte, los extranjeros ya no tendrán que vivir al menos medio año en Uruguay para obtener la residencia fiscal. Ahora, con dos meses es suficiente.