Elecciones EE. UU.: el turno de los candidatos a la vicepresidencia

Este miércoles se celebró el cara a cara entre Kamala Harris, candidata a la vicepresidencia por el Partido Demócrata, y Mike Pence, que lucha por lo mismo desde el Partido Republicano.

Ambos dieron la cara por sus respectivos compañeros y candidatos a la presidencia de Estados Unidos en los próximos comicios del 3 de noviembre, pero también intentaron dejar clara su identidad individual durante el debate.

Eso sí, como en cualquier debate político que se precie, los ataques volaron de un bando a otro.

 

SOBRE LA COVID-19

Como era de esperar, la pandemia del coronavirus fue encargada de dar comienzo al debate y, en esto, Harris sabía que su mayor defensa era el ataque a la gestión del gobierno de Donald Trump durante estos meses.

La candidata demócrata hizo referencia a la alarmante cifra de fallecidos y de contagiados por coronavirus en el país y acusó a la Casa Blanca de “ineptitud” e “incompetencia”.

Frente a eso, a Pence no le quedaba otra que basar su discurso en la defensa y aseguró que el plan Biden-Harris no era más que una mera copia de la actuación de Trump.

Mucho se habló del actual presidente de los Estados Unidos, pero sorprendió que ambos dedicaron muy pocas palabras al reciente contagio del polémico dirigente.

 

SOSTENIBILIDAD 

Que el equipo de Biden haya abordado y ampliado las medidas frente al cambio climático desde las primarias fue la excusa perfecta para que Pence hiciese alusión a aquellas personas de algunos estados, como Pensilvania y Ohio, que ven en estas nuevas regulaciones gubernamentales un peligro para su economía.

A pesar de que reconoció que el clima estaba cambiando, señaló que la propuesta climática Green New Deal (Nuevo Acuerdo Verde), patrocinada por Harris, va a acabar con la energía estadounidense y acusó a los demócratas de querer acabar con los combustibles fósiles y con el fracking.

La demócrata se defendió alegando que las acusaciones de Pence eran falsas y advirtió que el cambio climático es una “amenaza existencial” a nivel mundial.

 

PROTESTAS RACIALES

Como hizo el representante de su partido hace una semana, Pence intentó pasar de puntillas en la discusión sobre las protestas raciales de los últimos meses en el país, desencadenadas por la fuerza policial excesiva y el asesinato de George Floyd a manos de un agente.

El colega de Trump se limitó a defender el sistema judicial estadounidense, mientras que Harris, exfiscal de San Francisco y fiscal general de California, indicó que “no estoy aquí para ser sermoneada por el vicepresidente sobre lo que significa hacer cumplir las leyes de este país”.

Además, la demócrata criticó la postura de Trump, que sigue sin condenar los ataques de los supremacistas blancos.

Durante este bloque de debate, muchos telespectadores se pudieron ver algo distraídos por la mosca que volaba en torno a la cabeza de Pence durante todo el rato.

 

UN TONO MÁS TRANQUILO QUE EL DE LOS PRESIDENTES

Tanto Harris y Pence fueron conscientes de que tenían que evitar a toda costa un espectáculo como el que dieron sus representantes en el debate de la semana pasada.

De la misma manera, ambos sabían que esto era una herramienta en la discusión. A pesar de que Pence se mantuvo tranquilo y metódico, interrumpió en algunas ocasiones a Harris y ella sabía lo que responder: “Si no le importa dejarme terminar, entonces podemos tener una conversación”.

Pence también interrumpió en varias ocasiones a la moderadora, Susan Page. En ocasiones, se vio acorralado por dos mujeres con las que tenía que medir sus palabras y su actitud, ya que, en los últimos meses, una gran parte de las mujeres estadounidenses se han vuelto en contra del equipo Trump-Pence.