Manifestantes asaltan el Parlamento en Kirguistán

Los manifestantes han asaltado el Parlamento y otros edificios gubernamentales de Kirguistán. La causa son los resultados de las elecciones del domingo que, según los opositores, no han sido limpias por el fraude y la supuesta compra de votos

 

Muchos nunca habrán oído hablar de este país. Kirguistán es una pequeña nación montañosa, sin salida al mar y encajada entre China, Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán. Tiene 6,45 millones de habitantes. Siempre ha sido un cruce de civilizaciones, poblado por diferentes culturas y por ello no alcanzó su soberanía hasta la caída de la Unión Soviética.

En las elecciones del pasado domingo volvió a triunfar el partido socialdemócrata, pro-ruso, que lleva en el poder desde hace 10 años. Los opositores aseguran que los resultados son fraudulentos. Una posibilidad que no descarta la OSCE, cuyos observadores aseguran que las acusaciones de compra de votos son al menos creíbles.

Una vez conocido el sospechoso resultado, los manifestantes salieron a inundar las calles de la capital Biskek. Éstos pedían que el recién elegido, Sooronbay Jeenbékov, aprobara la revisión de los resultados electorales. La policía ha utilizado gas lacrimógeno, cañones de agua y granadas aturdidoras, resultando heridas 686 personas y una muerta. Pero no pudieron evitar que los disturbios llegaran hasta edificios gubernamentales, incluido el Parlamento de Kirguistán y el Ayuntamiento de la capital.

Sorprendentemente, a diferencia de otras protestas como las de Bielorrusia o Chile, estas han sido especialmente efectivas. En tan solo un día de disturbios los kirguis han conseguido: