Redes sociales: tu tiempo, su dinero

Suena el despertador y permaneces en la cama. Hace unos años mirabas al techo o a la pared en medio de la oscuridad, mientras intentabas despejarte y desperezarte. Hoy, la luz que primero entra en la habitación e interrumpe el desasosiego es la de la pantalla del móvil.

Primero Twitter, después un vistazo por Instagram y, luego, a levantarse. ¡Ah!, pero primero voy a escribirle los “Buenos días” por WhatsApp a mamá, para que sepa que ya me he levantado.

El documental de Netflix “The Social Dilemma” (“El dilema de las redes sociales“) no solo ha puesto sobre la pesa la problemática de la adicción y el impacto negativo que están teniendo estas aplicaciones sobre la sociedad, sino que también destruye cualquier creencia de que somos dueños de nuestros actos una vez entramos en ellas. 

 

“EL PRODUCTO ERES TÚ”

En la mayor parte de las aplicaciones, el usuario no paga por hacer uso de ellas, entonces, ¿qué gana la industria a cambio? ¿Cómo es posible que Mark Zuckerberg, creador y fundador de Facebook, se haya convertido en uno de las personas más ricas con un servicio que es totalmente gratuito?

Zuckerberg y todos los que están detrás de las redes sociales no solo han ganado millones con estas redes sociales, sino que también han ganado tiempo. ¿De quién?

Pues, el nuestro. El de todos los que estamos inmersos en el mundo de las redes sociales.

Los expertos que participan en el documental de Netflix establecen una regla de tres simple y clara: cuanto más tiempo pase el usuario en estas plataformas, se genera más dinero. Mucho dinero.

Millones de empresas pagan por que sus anuncios pasen por estas aplicaciones -marcas de cosméticos, gimnasios, universidades…-, sin embargo, para que las plataformas puedan saber los intereses del usuarios, deben saber antes sus gustos y conocer sobre su vida. Para ello, el sujeto en cuestión tiene que permanecer lo más posible dentro de las redes, para que estas puedan crear un algoritmo en base a sus gustos y sus preferencias y saber qué producto publicitarle.

 

ESTRATEGIAS DE MANIPULACIÓN

Tristan Harris trabajó como especialista en ética del diseño en Google y, como cuenta en el documental, fue uno de los primeros que alertó sobre los problemas de adicción que estaban creando este tipo de softwares. Sin embargo, fue ignorado.

El exingeniero describe las técnicas que se han utilizado para que los usuarios creen esa relación de dependencia. Una de ellas es la del desplazamiento automático, refrescar y refrescar la aplicación “por si tienes algo nuevo” y, de esta manera, estar conectado continuamente a la red social. Porque… nunca se sabe, ¿no?

Otras de las estrategias son las notificaciones. La propia red toca en la puerta del sujeto y le dice: “Ey, tienes algo nuevo… o podrías tenerlo. ¿A qué esperas?, ¡entra!”.

Los “me gusta” y los comentarios, aparentemente inofensivos, también son una de las alternativas más útiles para manipular a los usuarios: a cuantos más “me gusta” y más comentarios… ¿mejor se siente el usuario?

Definitivamente, sí. De esta manera, el sujeto recurre a las redes sociales en los momentos en los que su autoestima está por los suelos o tiene algún problema, por lo que nunca llega a enfrentarse o a lidiar con su dilema real.

 

EL PRECIO DEL PLACER 

Los que están detrás de estas plataformas son los mejores en en control y desarrollo de la tecnología, de eso no cabe duda, pero, también, saben los mecanismos de la psicología humana al dedillo.

Los entrevistados describen métodos para dominar y manipular la psique a través de la dopamina, que es un neurotransmisor relacionado con el placer y el bienestar.

Las técnicas del “me gusta” o los comentarios positivos no dejan de ser una recompensa inmediata que, por otra parte, genera altos niveles de placer en el usuario.

Es de todos sabido que el placer puede ser muy adictivo y, la mayoría de las veces, siempre se quiere más. En este caso, ¿qué genera ese placer? Las redes sociales. Entonces, ¿cómo voy a obtener más placer? Estando más conectado.

Sin embargo, esto crea un problema, ya no solo de adicción, sino que también genera una constante dependencia del sujeto a tales reacciones de usuarios que, probablemente, ni conozca. Además, medida que el tiempo pasa, se vuelve más incapaz de enfrentarse y resolver sus propios problemas.

 

INSEGURIDADES

El psicólogo social Jonathan Haidt cuenta en el docudrama de Netflix que esta dependencia está relacionada con el aumento de casos de depresión y de ansiedad en la sociedad, sobre todo, en niños y adolescentes.

Según los datos oficiales, el suicidio  es la segunda causa por muerte en niños en edad escolar y jóvenes (de entre 12 y 18 años) en Estados Unidos.

Los expertos que aparecen en el documental indican que este escenario alarmante no es resultado de un uso inapropiado de las redes sociales, sino de un trato irresponsable por parte de las redes sociales con sus usuarios.