“A fin de cuentas, la humanidad no es nada más que un sándwich de carne entre el cielo y la tierra”

Ya sea por desprecio absoluto a la sopa, porque tu mascota también se llama “Burocracia”, por amor a los Beatles o por una visión del mundo crítica, todos nos hemos sentido alguna vez identificados con la hija de Quino, la respondona y queridísima Mafalda, quien se quedaba este miércoles huérfana, después de que la conociéramos por primera vez hace medio siglo.

Joaquín Salvador Lavado, comúnmente conocido por su apodo “Quino”, fallecía este miércoles a los 88 años. De padres españoles que emigraron a Argentina, Quino fue un gran humorista gráfico que pudo dejar su huella en la eternidad con la creación de la pequeña Mafalda y sus amigos.

 

LA ETERNIDAD DE MAFALDA 

En medio de la pandemia, ¿quién no ha pensado en algún momento “paren el mundo, que me quiero bajar”? Precisamente, esa es la magia de la pequeña Mafalda: sus reflexiones y sus frases, a pesar de haber sido creadas hace medio siglo, son escandalosamente atemporales.

Quino hizo la tira cómica de esta niña sabia y reflexiva durante 10 años (de 1964 a 1973), después de ese tiempo, se siguen hablando de sus personajes y sus frases, que siguen apareciendo en camisetas y productos de todos los rincones del globo.

Las preocupaciones de la niña por la humanidad son las mismas que nos atacan hoy en día: “Papá, ¿podrías explicarme por qué va tan mal la humanidad?”; “Como siempre, lo urgente no deja tiempo para lo importante”; “Al final, ¿cómo es el asunto? ¿uno va llevando su vida adelante, o la vida se lo lleva por delante a uno?”; “Ya que amarnos los unos a los otros no resulta, ¿por qué no probamos amarlos los otros a los unos?”. Con estas genialidades Quino, con la ayuda de Mafalda, dejó plasmadas un sinfín de cuestiones eternas que tienen respuesta, pero todos hacen caso omiso de ellas.

 

PROYECTO PUBLICITARIO

La puerta que permitió dejar salir a Mafalda, fue precisamente, aquella que criticaba profundamente: la sociedad del consumismo. En 1964, una marca de electrodomésticos le pedía a Quino que diseñara una familia de personajes para promocionar su producto. Uno de los requisitos era que todos sus nombres comenzaran con la letra “M”, como el nombre de su línea de productos: Mansfield.

De ahí nació Mafalda, pero se quedo en el escritorio del dibujante, ya que la campaña publicitaria no vio nunca la luz hasta meses después, cuando el semanario Primera Plana le pide al artista publicar una tira de sus dibujos. En ese momento, la pequeña de pelo negro con forma de seta se introdujo en el maravilloso mundo del papel para no irse nunca.

 

RESIDENCIA DE MAFALDA

El conocido como departamento E era el edificio donde vivían Mafalda, su hermano Guille, sus padres y su amigo indondicional, Felipe. Sin embargo, su hogar no era un lugar de todo imaginario, de hecho, su inspiración con la realidad de Quino es clara.

La casa de la protagonista existe y está en San Telmo (Buenos Aires) , en el número 371 de la calle Chile, cerca donde residía su creador.

Quino no solo partió de sus vivencias para crear la casa de Mafalda, sino que también lo hizo para hacer el famoso almacén de don Manolo.

Actualmente, por esta zona, Mafalda espera sentada en un banco a los visitantes que deciden curiosear su casa.

 

CRÍTICA SOCIAL

Sin embargo, como buen personaje satírico que hace un análisis de lo que ve y no se calla nada de lo que piensa, Mafalda no era del agrado de todos.

– Te explicaré: los milibares son una medida de presión. Según esté la atmósfera, se dice que hay una presión de tantos mili…

– Perdón papá, yo te pregunté por los milibares; no por los militares —responde Mafalda.

La dictadura franquista no calló la voz de la pequeña argentina en España -afortunadamente-, pero sí se obligó a los editores a poner en las portadas de los libros que se trataba de una obra “para adultos”.

Quino, sin embargo, sí tuvo que enfrentarse a la censura de otros países como Bolivia, Chile o Brasil. “Me decían: ‘Pibe, chistes contra la familia no, militares no, desnudos no. Yo nací con autocensura”, llegó a expresar el humorista gráfico.

 

LA REALIDAD EN FELIPE

Los peculiares dientes y el pelo despeinado del mejor amigo de la protagonista de la tira cómica, Felipe, también están inspirados en otro buen amigo de Quino.

“Cuando estuve en Argelia me cayó el primer cuadernito de Mafalda”, contaba Jorge Timossi, periodista y amigo del escritor. “Yo lo vi y pensé, aquí hay algo familiar. Poco después, en Chile, me cayó una dirección suya y le mandé una tarjeta de presentación mía en la que le puse: Quino, confiesa, hijo de p… Y a vuelta de correo, me llegó un afiche con Felipito, que decía: “Justo a mí me toca ser como yo'”.

Lo cierto es que en lo de representar a la sociedad, ya sean personas conocidas o que viven en la otra punta del globo, Quino fue un genio, pues ¿quién no ha sido alguna vez Mafalda?, “a fin de cuentas, la humanidad no es nada más que un sándwich de carne entre el cielo y la tierra”.