Biden y Trump: claves para entender las elecciones de Estados Unidos

Este martes, se dio el primer debate entre los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos: Joe Biden y Donald Trump.

Ataques personales a hijos, interrupciones constantes, posiciones políticas dudosas y faltas de respeto durante 90 minutos. Esto es lo que tuvo que soportar el moderador, Chris Wallace, y todos los espectadores que esperaban obtener alguna respuesta a sus dudas.

A pesar de este circo político, lo que están viviendo Biden y Trump, los estadounidenses y el mundo en general es un hecho inédito.

¿Qué tienen de especial los próximos comicios de Estados Unidos?

 

BIDEN Y TRUMP 

El próximo 3 de noviembre se decidirá, finalmente, quién será el ocupante de la Casablanca, la residencia del presidente de la primera potencia mundial. Además, este año, los votantes tendrán que ir a las urnas en medio de una pandemia y de las crecientes protestas contra el racismo, después de que se hayan hecho virales varios casos de abuso policial hacia la comunidad negra.

En este caso, los candidatos, el demócrata Joe Biden y el republicano Donald Trump, tienen una trayectoria profesional y vital completamente opuestas.

Trump, el actual presidente de los Estados Unidos, fue elegido en 2016 y su experiencia política era, más bien, inexistente. La fama del republicano vino dada por ser un magnate multimillonario, que tiene una torre en la Quinta Avenida con su nombre. Biden, por su parte, llegó como senador a Washington hace casi 50 años.

Antes de llegar a la pandemia, hay que recordar que a principios de año, Donald Trump tuvo que enfrentarse a un proceso de impeachment, un juicio político que es propuesto por la propia Cámara de Representantes y al que solo se han sometido dos presidentes estadounidenses a lo largo de toda la historia. Finalmente, el senado decidió no destituir a Trump del cargo.

 

APOYOS 

El candidato republicano tiene seguidores fieles. Aproximadamente el 30% de la población lo apoya casi a ciegas, a pesar de sus discursos incendiarios.

El del partido demócrata no ha levantado la simpatía que sí pudo generar Obama, todavía, pero también cuenta con apoyos fuertes por toda su trayectoria profesional.

Además, todos los ciudadanos que directamente no quieran a Trump de nuevo en la Casa Blanca, dirigirán su voto a Biden, independientemente de que se sientan identificados con sus políticas o no.

 

MARCO HISTÓRICO ACTUAL 

Estos comicios se van a llevar a cabo envueltos en tres grandes crisis: sanitaria, económica y social.

Estados Unidos es el país que está a la cabeza en número de fallecidos por la pandemia del coronavirus, así como de casos registrados. Esta situación ha causado un impacto en su economía y, como consecuencia, el país está pasando por su peor crisis desde la Gran Depresión.

En este punto, muchos estadounidenses no dejan de hacerse preguntas: ¿se podían haber evitado muchas muertes? ¿Trump ha estado a la altura?

Metidos de lleno en la pandemia, cuando parecía que nada podía ir a peor, se produjo el asesinato de George Floyd el pasado 25 de mayo a manos de un policía.

Ese acontecimiento dio pie a una oleada de manifestaciones contra el abuso policial hacia la comunidad negra, que continúan desde entonces.

Trump ha tachado de violentos y salvajes a los manifestantes, por lo que sus discursos tampoco han ayudado a calmar la creciente tensión que se vive en el país.

Antes de la pandemia, el republicano podía estar favorecido por la situación económica, sin embargo, ahora, que miles de estadounidenses se han quedado en paro y carecen de seguro médico, ese voto que parecía certero, ahora, pende de un hilo.

 

CÓMO SE VA A IR A LAS URNAS 

La actual pandemia del coronavirus ha puesto de relieve el papel del voto por correo en los comicios del 3 de noviembre. Si bien los avances y la tecnología permiten que nadie se quede sin votar, este método conlleva un recuento más complicado de los votos y, como consecuencia, el resultado definitivo no estará listo para la noche de las elecciones.

Una vez más, Trump ha aprovechado para hacer campaña. Durante meses, sus discursos han ido restando credibilidad al voto por correo y ha afirmado en numerosas ocasiones que todo este proceso va a desencadenar en un “fraude electoral”.

¿Acaso el republicano genera estas dudas porque ve peligrar su puesto?