Los “talleres papaya” para que el aborto deje de ser un tema tabú en Alemania

Alemania puede presumir de ser uno de los países más liberales del mundo, sin embargo, el tema del aborto sigue siendo uno de los grandes temas tabú dentro de las fronteras de la mayor potencia económica europea.

Durante la II Guerra Mundial, mientras que la interrupción voluntaria del embarazo en una mujer blanca era considerado un delito de gravedad, las mujeres de otras razas eran, por el contrario, motivadas a hacerlo.

La prohibición legal del aborto vino de la mano de la época nazi, uno de los aspectos que utilizan los activistas en su manifestaciones para intentar tirarla abajo.

¿Cuál es la situación actual del aborto en Alemania? ¿Qué papel tiene la papaya en todo esto?

 

UN TEMA TABÚ 

Las leyes de reproducción alemanas siguen siendo bastante restrictivas en la actualidad y, como consecuencia, el aborto sigue siendo una ilegal. Sin embargo, esta práctica no se castiga si se realiza durante las 12 primeras semanas de gestación, siempre y cuando la mujer haya asistido a sesiones de información y haya esperado tres días antes para abortar.

La realidad es clara: la interrupción voluntaria del embarazo sigue siendo un tema complejo y preferiblemente evitable en la Alemania actual. Por ello, las escuelas de Medicina no instruyen a los alumnos sobre esta práctica, de modo que los médicos especializados en este procedimiento se han convertido en una rara avis en el país.

Otra de las  muchas consecuencias de este asunto es que, en 2018, más de mil mujeres tuvieron que cruzar las fronteras para poder abortar en los Países Bajos, donde la práctica es más sencilla. También varios médicos han tenido que seguir la estela de ellas para, en su caso, poder realizar este procedimiento.

En la sección 218a del código penal alemán se establece la “exención de responsabilidad para los abortos realizados en el primer trimestre, o más tarde en casos de necesidad médica”, mientras que el 219b prohíbe cualquier anuncio publicitario para servicios que tengan que ver con la interrupción del embarazo.

 

“TALLERES PAPAYA”

En este punto, los estudiantes de Medicina alemanes no les ha quedado más remedio que recurrir a la papaya.

Los Estudiantes por la Elección sí quieren aprender el procedimiento de un aborto, por lo que han creado los denominados “talleres papaya” en los que ensayan esta práctica con esta fruta tropical.

Todo tiene su explicación. Precisamente, el tamaño de la papaya se asemeja al del útero y puede recrearse en ella lo que se haría con un feto humano en este procedimiento quirúrgico.

Lo único que pretende este grupo de estudiantes es familiarizarse con el procedimiento, dado que es donde único pueden encontrar una formación alternativa del tema.

La asociación fue creada por Alicia Baier ya que, como explica en BBC Mundo, el aborto en Alemania “es un tema tabú y nadie habla de él, así que la mayoría no conoce los problemas que hay para acceder al aborto hasta que ellos mismos necesitan uno”.

 

PROGRESO PARA LA LIBRE ELECCIÓN 

La estudiante se dio cuenta, además, que los únicos profesionales en esta práctica eran médicos que sobrepasan los 60 años y que estaban a punto de jubilarse y, por otro lado, Baier se puso en contacto con estudiantes estadounidenses que le sugirieron la idea de que las prácticas podían hacerse con papayas.

Desde ese día, este grupo de estudiantes que lucha por que las mujeres puedan elegir se está haciendo cada vez más fuerte y se están viendo resultados inimaginables hace algunos años.

El pasado año, Estudiantes por la Elección llevó a cabo una campaña, el hospital universitario Charité de Berlín introdujo, por primera vez, el aborto en su currículum, al igual que la Universidad de München.

 

UN LARGO CAMINO 

Una vez que Baier ha finalizado sus estudios y ha comenzado las prácticas de medicina se ha dado cuenta de la gravedad del problema: médicos que hacen esperar a mujeres durante días para que se les acabe el plazo límite para poder abortar, mujeres que recurren a métodos peligrosos para abortar ellas mismas o víctimas de abusos que no pueden interrumpir el embarazo.

Todo este ambiente le lleva a asegurar que “llevará algunos años hasta que podamos trabajar por nuestra cuenta y antes, a medida que los médicos actuales se retiren, vamos a tener grandes problemas”, como asegura Baier.