Uruguay es de los pocos países que puede decir que ha sabido controlar la pandemia.

Desde el inicio de la crisis sanitaria que ha puesto en jaque al mundo entero, en el caso de Latinoamérica, uno de los continentes mas afectados, Uruguay se postuló como uno de los mejores ejemplos de contención del virus durante la pandemia.

Los datos, además, lo avala.

Actualmente, Uruguay lleva registrados 2.000 contagios y 47 fallecimientos. Unas cifras que, dentro de lo trágico, son envidiables en América Latina ya que el resto de países las cifras son tan escandalosas como tristes.

Este hecho ha sido uno de los alicientes que han hecho que el país asista en los últimos días a una de las convocatorias más esperadas a la par que necesarias en esta nación.

La llamada Marcha por la Libertad se celebró en Montevideo congregando a miles de personas que se manifestaban y alzaban su oz por los derechos del colectivo LGTBQ+ en el país.

Junto con la otra gran manifestación de este país, la Marcha del Silencio, en homenaje a las víctimas y desaparecidos durante la dictadura, la Marcha por la Libertad decidió mantenerse en pie pese a la pandemia de la COVID-19. 

La celebración de esta masiva convocatorio ha generado un gran revuelo ante la peligrosidad de la misma.

Pero, ¿por qué no se ha suspendido esta marcha? ¿Qué pedían los manifestantes en esta convocatoria? ¿Qué medidas de seguridad han implementado?

SUSPENDER ES SINÓNIMO DE RETROCEDER

Por encima de la Marcha del Silencio, la Marcha por la libertad es la manifestación que más ciudadanos congrega. 

Bajo el lema ‘Orgullo es luchar’, miles de personas se manifestaron por los derechos de la comunidad LGTBI en plena pandemia.

Al ser preguntados por el porqué decidieron continuar con la manifestación, para los organizadores suspender el encuentro es sinónimo de retroceso. Para ellos, continuar con la celebración del evento es “no retroceder en derechos ni dar un paso atrás”.

Ante la negativa de no realizar el evento de forma virtual, los organizadores se comprometieron a mantener en todo momento los protocolos sanitarios impuestos por el país y, además, accedieron a contar con la protección de las fuerzas de seguridad para evitar que se incumpliesen las medidas de seguridad impuestas.

Sin embargo, la gran molestia que existió entre la sociedad es que, a la hora de la verdad, la mayor parte de los asistentes no respetó la distancia social ni tampoco hicieron uso de mascarillas para evitar el contagio.

DEFENSA DE LA VULNERABILIDAD DE LAS PERSONAS TRANS

Desde la organización comparten que este año la manifestación era más necesaria que nunca porque “el Ministerio de Desarrollo Social ha decidido retirar el apoyo al trámite de cambio de nombre en el marco de la Ley Integral para Personas Trans”.

Con esta medida , comparten desde la Coordinadora de la Marcha por la Diversidad, “las personas trans se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema ya que, debido a la extrema pobreza de muchas, sólo pueden acceder a sus derechos cuando las instituciones que están presentes en el territorio las acompañan con recursos profesionales y materiales”.

Por ello, la organización exige el cumplimiento del derecho a la salud establecido en la Ley Integral para Personas Trans, así como la realización de pruebas para detectar el VIH en todo el territorio nacional y que se cree de inmediato el servicio nacional especializado en intervenciones quirúrgicas de alta complejidad para personas trans.

Además, otro objetivo de la marcha es que, en el ámbito educativo, se cumpla con la necesidad de dar visibilidad a “la cultura del respeto y la lucha contra la discriminación”.

En definitiva, la Marcha por la Libertad de este año tan atípico busca, en último termino, que se defienda la vida y la dignidad humana de todas las personas por igual.