Erdogan aviva el imperialismo turco

El imperialismo turco vuelve un siglo después de la desintegración otomana. Tayyip Erdogan busca sacar tajada de la situación estratégica de Turquía entre Europa, Asia y África. A sus intervenciones en Siria, Iraq y Libia se le suman ahora los conflictos en el Mediterráneo Oriental y en Nagorno-Karabaj.

 

Durante siglos, el Imperio Otomano extendió su poder por Oriente Medio, el este de Europa y el norte de África. Su dominio llegaba desde el desierto de Arabia hasta la actual Hungría y desde la costa de Marruecos hasta Iraq. Sin embargo, al pertenecer al bando perdedor en la Primera Guerra Mundial, el imperio se desintegró en favor de los intereses de los colonizadores británicos y franceses. Aquí nace la Turquía que conocemos hoy.

Pero en 2014 llega al poder Tayyip Erdogan, un líder de armas tomar cuya doctrina se basa en el islamismo y el neo-otomanismo. El neo-otomanismo defiende que Turquía debe volver a tener más presencia en las antiguas regiones que pertenecían al imperio otomano, como Siria, Libia o Iraq. Aunque parece que el expansionismo de Erdogan va aún más allá tras conocer sus últimas intervenciones en el Mediterráneo Oriental y su interés en el conflicto de Nagorno-Karabaj. Además hay que sumar la apertura de bases militares en Qatar y Somalia. Estas son las principales intervenciones turcas de los últimos tiempos:

 

 

 

 

  • Mediterráneo Oriental. Chipre ha sido históricamente un escenario de conflicto entre Grecia y Turquía. Erdogan ha vuelto a avivar ese conflicto a causa de las aguas disputadas del norte de la isla donde existen importantes reservas de gas. Una escalada de tensión que podría enfrentar a Turquía con otras potencias como Francia o EAU.

 

 

En 2010 Turquía era el primer cliente de la industria armamentística israelí. Pero desde entonces, el presupuesto de defensa turco se ha doblado llegando al 2,5% del PIB y haciendo de su ejército el segundo más potente de la OTAN. Sin embargo los israelís ya no se llevan de Turquía ni un centavo a causa del auge de la industria turca de defensa. Por lo que ahora Erdogan es uno de los principales apoyos de Hamás y Al-Fatah (los grupos armados palestinos).

Tampoco hay que olvidar la islamización como política interior de Erdogan. A principios de este año convirtió la mítica Santa Sofía en una mezquita, se trata de uno de los lugares más turísticos del mundo y un símbolo del Imperio Romano de Oriente. El islamismo radical lleva creciendo entre los turcos desde la llegada de Tayyip al poder, así como el poder de los ‘Hermanos Musulmanes