Las ProxyWar y porqué las guerras actuales nunca acaban

Las ProxyWar o ‘Guerras por Delegación’ son los conflictos más habituales actualmente. En ellos, las potencias externas aportan ciertos recursos a los actores internos del conflicto para que luchen en lugar de ellos pero a favor de sus intereses. Por ello estas guerras se extienden especialmente en el tiempo a causa del flujo constante de dinero, armamento y efectivos. Por lo que se alargan más que si solo interviniesen los actores locales.

 

Si te gusta la historia probablemente sabrás que las guerras actuales son muy diferentes a las del pasado. Pero quizás te inquiete más pensar porqué las guerras actuales parece que nunca acaban. La razón está en el auge de un nuevo tipo de conflicto: las ‘ProxyWar‘.

Éste concepto ya existía con las guerras de la Rusia Zarista, incluso la Guerra civil Española ya podría entrar en esta clasificación. Pero hay varias causas que hacen que hoy estén más a la orden del día que nunca.

 

  1. Guerra Fría. Desde 1945, Estados Unidos y la Unión Soviética comenzaron a desarrollar una carrera armamentística que les condujo a poseer arsenales militares con los que una guerra podía tener consecuencias devastadoras para todo el planeta. Para evitar destruir el mundo, ambas potencias apostaron por estas guerras subsidiarias para debilitar al enemigo. Estados Unidos, por ejemplo, apoyó a Pinochet para derrocar el gobierno chileno de Allende, más partidario del bloque soviético. Asimismo la URSS apoyaba la insurrección comunista en Angola durante la Guerra civil Angoleña.
  2. La opinión pública. Con el desarrollo de los medios de comunicación durante el siglo XX, va tomando poder la opinión pública. Algo que se vuelve decisivo con la Guerra de Vietnam, momento en el cual la opinión pública se mostró muy reticente a la implicación directa del ejército estadounidense. Washington aprendió la lección y aplicó la ProxyWar ayudando a los talibanes en Afganistán contra los soviéticos.
  3. La aparición de China como superpotencia. Durante la historia, las potencias hegemónicas siempre han aparecido tras largos períodos de conflicto. Como Estados Unidos tras las dos guerras mundiales o el Imperio Británico tras un violento proceso de colonización mundial. Sin embargo el gigante asiático ha subido como la espuma de manera especialmente silenciosa y rompiendo con el molde de superpotencia establecido, ya que ha evitado la confrontación militar con cualquier estado. Sin embargo también practicado este tipo de ‘guerra por encargo’ desde la época de la Guerra Fría (ayudando al Vietcong contra EE.UU) hasta hoy (apoyando económicamente a Al Assad en Siria).
  4. Evitar el Derecho Internacional. Desde principios del siglo XX, las leyes internacionales de la ONU y los acuerdos como el de Ginebra han salpicado a muchas potencias mundiales. Sin embargo, no se ha legislado para las guerras subsidiarias, por lo que los países interesados tienen un gran margen dentro de ese vacío legal.

 

Normalmente la relación entre la potencia y el actor local se debe a una alianza previa. Pero a diferencia de las alianzas tradicionales, los ‘proxies’ tienen relaciones más estratégicas y de conveniencia temporal y, en muchos casos, las condiciones de la alianza o incluso la propia alianza es secreta. Por ejemplo, a pesar de la opacidad de Erdogan, se terminó demostrando que Turquía había estado dando apoyo (incluso sanitario) a los rebeldes islamistas de Al-Nusra (filial de Al-Qaeda) durante la Guerra de Siria. Ya que eran enemigos de las guerrillas kurdas y del Gobierno de Al-Assad (facciones del conflicto muy contrarias a los intereses de Ankara).

 

DESVENTAJAS DE LAS PROXYWAR

Aunque parezca que de esta manera las potencias subsidiarias manejan los hilos, no es así totalmente. Los actores locales no suelen ser 100% obedientes. En ocasiones toman sus propias estrategias y no las que les imponen, ya que persiguen su propios intereses. Por lo que esta estrategia no siempre funciona e incluso a veces es peor a largo plazo. De hecho, durante la Guerra de Siria los estadounidenses enviaban a veces recursos o armamento a ciertos grupos que luego terminaba en manos de otros por culpa de no estar en el terreno.

Los subsidiados saben de sobra que las potencias les necesitan, por lo que también ejercen presión sobre ellos e incluso se pueden volver en su contra años después. Uno de los mayores ejemplos de esto son Bin Laden y los Muyahidines. Al convertirse en la mayor resistencia contra los soviéticos durante los años 80, la CIA les blindó apoyo económico, armamentístico e incluso les entrenó. Los estadounidenses llegaron a llamar a la ‘yihad de los musulmanes contra los soviéticos’. Pero al vencer al gobierno socialista afgano, los insurrectos se repartieron el poder creando el ‘Estado Islámico de Afganistán’ y declarando la guerra a occidente. A día de hoy, Afganistán es uno de los mayores quebraderos de cabeza y despilfarro de dinero de Washington cada año.

 

EJEMPLOS DE PROXYWAR

Si hay un lugar donde destacan este tipo de conflictos es en Oriente Medio. En Yemen podemos ver claramente un enfrentamiento indirecto entre Irán y Arabia Saudí donde el interés está en controlar un lugar estratégico de la ruta del petróleo. Ya que los ‘hutíes‘, financiados por Teherán consiguieron derrocar al gobierno títere de los sauditas, provocando una guerra devastadora. Libia hoy está dividido entre un gobierno fallido formado por islamistas y un bando secular golpista dirigido por Haftar. El gobierno es apoyado por Turquía y Catar (con aspiraciones religiosas expansionistas) pero también por Italia (para mantener su poder en una excolonia y la inmigración a raya). Por su parte, Haftar recibe apoyo de Rusia, EAU, Egipto, Arabia Saudí e incluso Francia, para estabilizar el país y sacar tajada de un petróleo de gran calidad.

Pero también en Europa. La revolución del Maidán expulsó a Yanukovich (títere de Rusia) del Gobierno Ucraniano. La creación de grupos paramilitares tan eficaces respondía a un apoyo externo, incluso de fuerzas yihadistas de Oriente Medio. Provocó que el partido ultraderechista y anti-ruso ‘Svodova‘ llegase al gobierno imponiendo medidas discriminatorias contra el lenguaje y la cultura rusa. A causa de ello las zonas del este del país se rebelaron contra el nuevo orden provocando la Guerra del Donbás. En ella era bastante claro el apoyo del gobierno de Putin a los milicianos del Donbás, consiguiendo evitar que el nuevo gobierno llegara a dominar el este del país.

 

CIBERWAR

Internet ha dado más alas aún para la guerra por delegación por la cantidad de vacíos legales y el anonimato en relación a los ciberataques. Hoy no es extraño que los subsidiarios contraten grupos de hackers u otros estados con alto capital tecnológico para ‘ciberatacar’ al enemigo. Las tácticas de conflicto han variado mucho el último siglo. Las proxywar se han convertido en la norma, y los expertos señalan que la tendencia seguirá así durante mucho tiempo.