De las Elecciones en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM): Una ocasión para la dignidad profesional

José Luis Pedreira Massa

 

Organización Médico-Colegial es una organización controvertida y que, como otras organizaciones profesionales de corte corporativo, necesitan una revisión a fondo, un cambio de hondo calado. Su estructura proviene de mediados del siglo XIX y funcionalmente de las asociaciones de los gremios profesionales y de artesanos de la Edad Media. Su base de funcionamiento general data de la época de la dictadura. Como ven dos referencias de contenido con datos temporales que bien merece que le demos una vuelta … o incluso dos.

En estos tiempos la estructura y organización de los Colegios profesionales resulta paternalista y obsoleta. Apenas ha conseguido incorporar el concepto democrático a su funcionamiento, salvo las pequeñas modificaciones que algunas Juntas Directivas han podido introducir y que duraron el mandato de ese grupo.

El interés de los profesionales por sus propios colegios decrece conforme trascurre el tiempo de ejercicio de la profesión y solo persiste una cierta aceptación en los que mantienen su ejercicio de forma liberal. Quizá debiera restringirse la obligatoriedad de la colegiación al campo del ejercicio privado de las profesiones o bien reformular, en el caso de la medicina, hacia colegios profesionales por especialidades médicas. En otras palabras, hablar del tema sin dramatismo, sin exageraciones en uno u otro sentido, con pasión, pero sin apasionamiento, con emoción, pero sin sobrecarga emocional, introduciendo la razón y el pragmatismo de los tiempos actuales.

En medio de estas disquisiciones y en una semana se realizan elecciones en el ICOMEM. Hemos tenido una época de relativa bonanza tanto en la gestión como en la actitud del ICOMEM. El colegio, como institución ha estado funcionando de forma abierta a los colegiados y al compromiso social, incorporando a su funcionamiento los temas que preocupaban en la calle. También reflexionando desde el punto de vista de la profesión médica comprometida con su tiempo y con la sociedad a la que debe servir.

 

‘Si excluimos los datos de Madrid, España estaría en las posiciones de contagio de tipo medio-bajo en el conjunto internacional’, José Luis Pedreira Massa, Psiquiatra y Psicoterapeuta Infancia y Adolescencia.

 

El ICOMEM funcionaba anquilosado, rígido, de espaldas a la sociedad y dando servicio solamente a un grupo reducido de colegiados, generalmente restringido a la ideología más conservadora.

La llegada de la última Junta Directiva al ICOMEN dibujó un marco diferente de acción. Había actos de presentación de libros de contenido diverso y variado, yo destacaría el manual de medicina humanitaria promovido por la Dra. Pilar Estébanez. También el análisis del Sistema Nacional de Salud, escrito por el Dr. Carlos Barra tuvo su lugar en un acto lleno de ilusión.

El ICOMEM ha venido emitiendo opiniones sobre política sanitaria y sobre la acción sanitaria con total libertad y el rigor del que no posee más ataduras que la honestidad y la ética profesional. Dos ejemplos ilustrarán esta aseveración.

En primer lugar, la opinión sobre la eutanasia. ICOMEM realizó una encuesta entre los colegiados y el resultado fue favorable, de forma absolutamente mayoritaria. Un grupo de presión, confesional y políticamente definido, pretendió deslegitimizar esa opinión de ICOMEM basada en la encuesta y aducir criterios morales y confesionales para contraponerlos a los criterios éticos de corte láico y científico-técnico.

El segundo ejemplo es más contundente. Es de datos objetivos y, por la misma razón, se basa en evidencias.

Este segundo tema se refiere a la posición optada por el ICOMEM ante la gestión de la pandemia en la Comunidad de Madrid. Vamos a ver los datos reales de la pandemia en Madrid, luego veremos la posición de ICOMEM y, con posterioridad expondremos lo que dicen alguno de los candidatos a dirigir ICOMEM.

Primer dato de definición: la gestión de sanidad y de servicios sociales está trasferida a la Comunidad de Madrid. Luego la responsabilidad fundamental debe situarse en la Comunidad de Madrid sin excusas ni justificaciones de ningún tipo. Incluye planificación de necesidades y recursos, gestión directa y evaluación. No tiene excusa.

  1. Desde el año 2005, se planificó, por parte del PP, la “liquidación” del Servicio Regional de Salud en la estructura asistencial y en la política de personal. Durante 15 años se ha venido señalando y avisando de la carencia en recursos materiales y la gran necesidad de recursos humanos profesionales, sobre todo en Atención Primaria, Servicios de Urgencias y Salud Mental. Cuando se lleva un lastre de 10 años y acontece esta crisis sanitaria, debe asumir la responsabilidad de 15 años de desmontar la asistencia sanitaria.
  2. Desde el año 2005 se inició la liquidación de la estructura de Salud Pública. Se avisó de la nefasta decisión de desmontar dicha organización dependiente de la Consejería de Sanidad. El estado funcional de la salud pública en la Comunidad de Madrid era imperceptible, ante la crisis sanitaria fue la bomba de relojería que dinamitó el sistema. 
  3. La política de recursos humanos en la Comunidad de Madrid se regía por el hecho de situar en crisis las plantillas. No se cubrían las vacantes producidas por jubilación al cien por cien y variaba según las “presiones” recibidas. Los Centros de Salud de las zonas más desfavorecidas siempre eran los mayores deudores y los más perjudicados. La crisis sanitaria se cobró la pieza.
  4. Ante la nefasta política de recursos humanos sanitarios, la crisis sanitaria evidenció que había que actuar. La Comunidad de Madrid lo hizo: cerró los servicios de urgencia de los Centros de Salud, cerró las citaciones habituales de los Centros de Salud y, por fin, cerró física y materialmente los Centros de Salud. A día de hoy siguen cerrados, la crisis sanitaria golpeó a los profesionales médicos y de enfermería y tampoco se repusieron.
  5. El desescalamiento puso en evidencia la carencia de recursos y tras un tira y afloja, con gran sobreactuación de la Comunidad de Madrid. Con comentarios de gran calado científico-técnico del tipo “no me ajuntan” en el Ministerio, se consiguió el pase de fase, en contra del criterio de los profesionales sanitarios y de las principales organizaciones del sector salud, incluido el ICOMEM.
  6. Para conseguir el desescalamiento la Comunidad de Madrid se comprometió a cumplir unos mínimos en el contrato de profesionales médicos y de enfermería, así como contratar rastreadores en cantidad suficiente. Nada de ello cumplió la Comunidad de Madrid, la situación ha ido empeorando hasta llegar a estar en la situación actual. No por la acción del Gobierno Central, cuya responsabilidad consiste en haber dado credibilidad a la Comunidad de Madrid, sino por el desconocimiento, la inoperancia, la incompetencia y la estulticia de IDA y su gobierno autonómico. Lleno de competencias, con presupuesto aportado por el Gobierno Central y su acción más representativa consiste en reducir los impuestos a las familias más desahogadas económicamente y estimular caceroladas con cubertería de plata.
  7. La gestión de las Residencias de mayores hizo que se transformaran en unos lugares de muerte, con evolución casi tenebrosa. Más propia de realizaciones de Narciso Ibáñez Serrador en “Historias para no dormir”, que de una gestión actual y de cuidado. Las circulares que limitaban o prohibían el traslado de personas mayores con Covid-19 a los hospitales y el contenido y redacción mismos de esas circulares, denunciado por uno de los Consejeros del (des)Gobierno de la comunidad de Madrid. Dan cuenta de la desfachatez con la que actuaron.
  8. La fantasía, llevada a la práctica, de construir un Hospital para pandemias, que reproduzca el espectáculo de Ifema durante la primera oleada, una construcción que ningún grupo de expertos nacionales e internacionales reconoce, es otro elemento de depauperación dirigido hacia la línea de flotación del sistema sanitario.
  9. La atención sanitaria para el retorno a la escolaridad presencial ha sido otro despropósito que liquida el fortalecimiento de la Atención Primaria, con lo que el trabajo de Salud Pública vuelve a hacer aguas.

Esto es en aplicación a la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, pero el sustrato real era más desolador. La Comunidad de Madrid siendo la Comunidad más rica del Estado, es la segunda que menos invierte por ciudadano y año en sanidad. El recorte en inversión pública sanitaria es la imagen especular del incremento de la inversión de financiación realizada a la sanidad privada desde el Gobierno de la Comunidad. La descapitalización de la sanidad pública madrileña ha sido la fuente real de la situación en la que nos encontramos en la actualidad.

Noam Chomsky ya lo avisó. Primero descapitalizar lo público, por ello la calidad de la prestación disminuye y se hace insuficiente, ya está justificada la privatización.

La consecuencia actual es tremenda: no se han repuesto profesionales médicos ni de enfermería en Atención Primaria. No existen rastreadores, las urgencias comunitarias permanecen cerradas y los Centros de Salud sobre todo de las zonas pobres de Madrid siguen sin abrir. Las citaciones para recibir asistencia en los centros de Atención Primaria son imposibles de conseguir (no se contesta al teléfono). O también que se demoran hasta dos semanas para causas de asistencia inmediata. Por lo que los usuarios acuden a los servicios de urgencia hospitalarios. Originando una sobrecarga asistencial en urgencia, incrementando los riesgos y encareciendo el acto clínico.

La intervención desde Salud Pública está desaparecida. Primero porque no tienen rastreadores en la cantidad pactada. Segundo porque, con las condiciones referidas, los Centros de Atención Primaria no pueden desarrollar acciones de salud pública comunitaria. Como el apoyo a los centros escolares o a los centros de mayores. Por ello hay que realizar otras supuestas actuaciones que tampoco se desarrollan, pero encarecen la opción.

Con este panorama la Comunidad de Madrid se constituye en el peor territorio mundial en aportar datos sobre contagios y mortalidad. Esta situación de Madrid es tan nefasta que “arrastra” al conjunto del Estado Español a ocupar el lugar que ocupa en contagios y mortalidad. Puesto que, si excluimos los datos de Madrid, España estaría en las posiciones de tipo medio-bajo en el conjunto internacional.

El actual equipo de ICOMEM ha denunciado todas estas situaciones, poniendo en evidencia todos estos datos. Esta acción de una gran altura ética y llena de coherencia, le ha granjeado ataques furibundos de los sectores más conservadores de la profesión médica. Estos han acusado de “progubernamental” y de “rojos” a sus integrantes. Sobre todo al candidato a la presidencia de ICOMEM, el Dr. Sánchez Chillón.

Pero este candidato solamente ha puesto en evidencia con sensatez, cordura y mesura los datos reales de la Comunidad de Madrid. IDA dice que el Gobierno Central, la izquierda y los sindicatos realizan ensañamiento con Madrid. Pero Ángel Gabilondo se la ha explicado con claridad meridiana: “el único ensañamiento que tiene Madrid se realiza con los datos, con sus datos”. 

El día 17 debemos ir a votar los profesionales de la Medicina con decisión. Debemos votar por nuestra dignidad profesional y por la dignidad del ejercicio sanitario hacia la población. Así rechazar las opciones que se alinean con las posiciones de la Comunidad de Madrid.