COVID-19: el peor enemigo de Gaza

La frontera de Gaza atraviesa un momento que pensó que nunca le llegaría.

Después de que Israel y Hamás anunciasen el alto al fuego en la frontera tras un mes de violentos sucesos, la frontera no tuvo capacidad para recuperarse de un duro trance puesto que le aguardaba el peor de sus presagios: el coronavirus había llegado a Gaza. 

Bastaron 4 fallecidos para que las autoridades de la frontera de Gaza decidieran confinar a toda una población que se encuentra en el mayor grado de vulnerabilidad que puede existir.

Sumidos en la pobreza más absoluta, con unas condiciones de vida paupérrimas y con pocas previsiones de mejora, Gaza sabía que la llegada del coronavirus supondría el colapso absoluto de una tierra que nada en una crisis humanitaria insostenible.

El escenario actual de Gaza ya fue avisado hace unos años pero las autoridades decidieron hacer oídos sordos.

La ONU publicó un informe en el que aseguraba que “para el año 2020, Gaza será un lugar invivible por una economía quebrada, por sus aguas contaminadas, por un sistema de salud precario y por las desastrosas consecuencias de tres guerras con Israel”.

No se equivocada. La estampa es desoladora. 

AYUDA URGENTE INTERNACIONAL

Dos millones de habitantes llevan más de 13 años sufriendo las inclemencias de una guerra que ha cesado – en parte – por un enemigo mayor: la COVID-19.

Si bien es cierto que al principio de la pandemia fue el bloqueo orquestado por Israel el que permitió contener la entrada del virus en la frontera, ahora todo es completamente distinto.

Gaza está tan castigada que las organizaciones internacionales se han visto obligadas a solicitar, de forma urgente, ayuda internacional antes de que sea demasiado tarde.

En la frontera se ha cortado el suministro eléctrico y de agua, los recursos médicos con los que cuentan son casi inexistentes, los hospitales se encuentran en estado de emergencia y se calcula que el 80% de la ciudadanía de Gaza depende por completo de ayuda humanitaria para sobrevivir.

Además, según datos ofrecidos por UNICEF, el 97% del agua corriente de la Franja está contaminada y 1 de cada 10 hogares tiene acceso a un agua apta para consumo.

Por otro lado, los cortes de electricidad han provocado una gran incertidumbre en la frontera puesto que, según revela la Agencia UNRWA al diario digital El Salto, “los cortes de energía en los hospitales tienen evidentes repercusiones y los pacientes en cuidados intensivos, de emergencia y crónicos, son especialmente vulnerables”.

La realidad de los gazatíes es que solamente tienen acceso a la electricidad durante 3 horas al día.

Ante este escenario, entidades como la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio (UNRWA) reconocen que hacen todo lo posible para poder hacer frente a un virus de tal magnitud como el coronavirus, pero reiteran la necesidad de una intervención internacional antes de que sea demasiado tarde.