La primera fuga masiva de gas metano en el hemisferio sur empeora las previsiones del efecto invernadero

Se descubre la primera fuga masiva de gas metano en el hemisferio sur. El escape, descubierto cerca de las costas de Brasil, dificulta aún más las expectativas sobre el efecto invernadero y el cambio climático en el planeta.

Los científicos observan este hecho con preocupación, ya que empeora las previsiones a nivel mundial sobre el fenómeno del efecto invernadero. Así lo ha descrito la revista británica ‘Nature Communications’ que no considera la fuga como un hecho aislado. Lo entiendo como parte de un proceso a escala global. De hecho, en Julio de este mismo año se descubrió una pequeña filtración de gas metano en la Antártida.

 

“La fuga de metano es un proceso que puede conducir a una amplificación de los efectos del cambio climático y a cambios en la química de los océanos“  Marcelo Ketzer, profesor de la Universidad de Linnaeus.

 

¿QUÉ ES EL GAS METANO?

El hidrato de gas se encuentra en los sedimentos de las profundidades de los océanos y se compone de agua y metano. El metano es unas 25 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2). Por ello es uno de los gases que hacen posible el efecto invernadero.

Los científicos aún no conocen todo el metano que existe en los sedimentos. Pero estiman que conforma el depósito de carbono orgánico más grande del planeta. La aparición del metano también es una estimación, pero se cree que son depósitos de algas enterradas en los sedimentos en descomposición durante miles de años.

 

INVESTIGACIONES SOBRE LA FUGA

Los investigadores de la Universidad de Linnaeus (Suecia), junto a científicos brasileños y franceses, han descubierto que esta fuga podría provocar la liberación de más gas metano.

Este hecho puede conducir, tal y como asegura el profesor de la Universidad de Linnaeus Marcelo Ketzer, a una “amplificación significativa de los efectos del cambio climático y a cambios en la química de los océanos, como por ejemplo el aumento de la acidificación”.

Esto se produce cuando el metano llega al agua del océano, se disuelve y es consumido en gran medida por los microorganismos del fondo del mar. La consecuencia de ello es la formación de dióxido de carbono que, en grandes cantidades, puede cambiar la temperatura y la química de los océanos.