Lesbos, la isla en la que la tragedia no tiene límites

La isla griega de Lesbos, comúnmente conocida como la isla de los refugiados, ha llegado al límite de sus capacidades.

Cerca de 13.000 refugiados pasan sus días en unas condiciones infrahumanas que, a causa de la pandemia, se han agravado para mayor desdicha de los afectados.

13.000 personas que no aguantan más, que no reciben el apoyo gubernamental necesario para poder volver a sus países o para vivir en unas mejores condiciones.

Personas que son los grandes olvidados de la pandemia, para las que el tiempo no juega en su contra.

La isla alberga uno de los mayores campos de refugiados, el campo de Moria, en el que la situación es tan crítica que ni las propias ONG’s pueden contener los incendios, la violencia y el tráfico de drogas, por enumerar algunos de las muchos protagonistas que aparecen en el desolador escenario de este lugar.

¿Qué está ocurriendo en Lesbos?

ABANDONO ABSOLUTO

Ante la situación de indefensión y abandono absoluto a la que hace frente la isla de Lesbos, muchos solicitantes de asilos han visto como ahora su futuro es todavía más incierto después del cierre de fronteras.

Esta situación ha provocado centenares de disturbios que, no solo están causando graves daños a los refugiados, sino que también se están llevando por delante al propio campo de refugiados.

De los incendios que se han producido en la isla, muchos han sido provocados por los propios habitantes de Lesbos y de estos campos. El hartazgo es total y demuestran su ira cargando contra el lugar que durante mucho tiempo les ha dado cobijo.

Por otro lado, muchos de los cooperantes y de los voluntarios de ONG’s que prestan sus servicios en puntos calientes como la isla de Lesbos alertan que el aumento de la violencia y malas prácticas dentro del campo de refugiados está siendo alarmante.

Astrid Castelein, representante en Lesbos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, reconoce en una entrevista para France24 que la situación es insostenible. “La tolerancia de la población ha disminuido porque se siente abandonada por el gobierno central y por Europa“, señala.

Además, Castelein apunta que la prostitución, las agresiones sexuales, la desaparición de menores, el tráfico de drogas y las peleas se han convertido en una tónica habitual en el campamento y que muchos de los refugiados han llegado a suicidarse.

AYUDA PARA LOS QUE AYUDAN

El coronavirus, sin embargo, ha complicado mucho más la situación en Lesbos.

Después de que estallase la crisis sanitaria, la policía y las ONG’s decidieron confinar el campo de Moria ante la creciente expansión del COVID-19 en Grecia.

Además, todas las solicitudes de asilo quedaron paralizadas. 

Por este motivo, y ante el miedo que se respira en Lesbos, las propias organizaciones que desde 2015 están prestando su ayuda en la isla griega son  las que lanzan la voz de alarma para que, desde Europa, les ayuden a solventar o a equilibrar lo que ocurre ahora mismo en este lugar.