Argentina: la cuarentena más larga

Hace cinco meses, el presidente del país, Alberto Fernández, decretaba la cuarentena con motivo del coronavirus. Hoy, este “aislamiento social, preventivo y obligatorio” se ha convertido en la cuarentena sin interrupciones más larga del mundo, por el momento. 

Aunque muchos se aventuran a reírse, exhaustos de la situación, lo cierto es que los efectos económicos, sociales y psicológicos que está teniendo este confinamiento infinito hacen cada vez más mella en el país.

La pandemia se está cebando especialmente con la capital, Buenos Aires, donde reside el 40% de la población argentina y en la que todavía no se permiten las reuniones sociales. Los habitantes pueden salir exclusivamente para hacer la compra y realizar las denominadas “actividades esenciales”.

En este sentido, el transporte público está destinado a las personas que salgan a la calle a realizar estas actividades o para quienes tienen un permiso especial. Por el contrario, si algún ciudadano es pillado por las autoridades con su coche particular, puede enfrentarse a la retirada de su carnet de conducir.

Esta situación se vuelve más dura para los más pequeños, que desde marzo solo pueden acompañar a sus padres a hacer la compra. En la capital gozan de algunos más privilegios, ya que pueden realizar salidas recreativas pero solo durante una hora al día y cerca de sus hogares.

 

HASTÍO EN EL AMBIENTE

Las autoridades señalan que este estricto plan de prevención ha ayudado a evitar numerosas muertes y resaltan que el 90% de los contagios se producen en la zona del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires).

Por el momento, se han registrado más de 370 mil casos y cerca de 7.800 fallecidos y, a pesar de que en la última jornada la cifra de muertos en 24 horas superó los 10.000 -récord desde el inicio de la pandemia-, Argentina tiene una tasa de letalidad mucho menor que la de países del mismo continente como Brasil, México, Perú, Chile, Colombia, Bolivia y Ecuador.

El sistema de salud, por su parte, no se ha colapsado, uno de los principales objetivos de esta larga cuarentena. Sin embargo, la paciencia de muchos ya traspasa los límites.

Muchos argentinos han dejado de cumplir las medidas de prevención y han salido a las calles, que se han llenado de gente, por lo que ya son una minoría los que acatan las normas.

Esto ha obligado a Fernández a afirmar que “la cuarentena no existe más”, justo antes de declarar la décima extensión de la misma, hasta el 30 de agosto.

 

PROHIBIDAS LAS REUNIONES 

Como consecuencia del hartazgo psicológico de la gente ante la situación de encierro y su posterior salida a las calles, la pandemia ha ido a peor.

Pese a conocer la situación de sus habitantes, Fernández ha redoblado las medidas y ha prohibido las reuniones familiares y con amigos en todo el país. Infringir esta norma supone un delito penal y la sanción contempla hasta los dos años de prisión.

Este refuerzo de las prohibiciones ha obligado a los argentinos a salir de las calles, pero, esta vez, para manifestarse y protestar. Muchos critican de “imprudencia” estas aglomeraciones de miles de personas, pero otros lo ven como una explosión de frustración de los argentinos que se están viendo tremendamente afectados por el confinamiento.

 

LA DEPRESIÓN, LA OTRA PANDEMIA 

Argentina está entrando en la peor crisis económica desde 2001 por la pandemia, aunque ya llevaba dos años años de recesión.

La pérdida de trabajo de muchos argentinos y el encierro ha provocado que afloren los problemas mentales en el país. Ocho de cada diez jóvenes ha presentado síntomas de depresión durante la cuarentena.

Según los expertos, la falta de un futuro claro y el no saber cuándo terminará la cuarentena hace que la situación empeore.

Muchas familias no saben cuándo volverán a mandar a sus hijos al colegio o cuándo van a volver a trabajar o viajar.

Por su parte, el ministro de Transporte aseguró que las aerolíneas no volverán a retomar los vuelos hasta el próximo 1 de septiembre, lo que convierte a Argentina en el único país que no ha retomado los vuelos comerciales.

 

SALUD 

A pesar de que las medidas están diseñadas para proteger a los argentinos de la COVID-19, el confinamiento está provocando otros problemas de salud denominados por los expertos como “daños colaterales”.

Un informe de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que más de la mitad de la población no realiza actividades saludables desde que comenzó la cuarentena.

Según varios estudios, el 45% de los argentinos ha aumentado su consumo de alcohol y también ha crecido el consumo de nicotina y drogas legales.

La comida, por supuesto, también ha sido un alivio para calmar el estrés de la cuarentena. Seis de cada diez habitantes subieron de peso en un país en el que, ya antes de la pandemia, el 60% de la población ya sufría de sobrepeso.