El peaje que han tenido que pagar los países que se han mantenido invictos frente al coronavirus

Palaos, Micronesia, Islas Marshall, Nauru, Kiribati, Islas Salomón, Tuvalu, Samoa, Tonga y Vanuatu. Estos países conocen el coronavirus, pero no porque haya entrado en sus fronteras, ni mucho menos, sino porque es la pesadilla que les ha devastado económicamente aun sin dejarse ver. 

 

ADIÓS AL TURISMO 

Hasta principios de los años 80, las Islas de Palaos, distribuidas en el Océano Pacífico, no tenían ningún hotel. Cuando se construyó el primer establecimiento destinado al alojamiento turístico, la gente no paró de visitar este destino paradisiáco de aguas azul celeste.

En 2019, Palaos llegó a recibir a más de 90.000 turistas, lo que supone cinco veces la población total. El Hotel Palau tenía una ocupación del 70 al 80 %, pero eso fue antes de que surgiera el coronavirus.

Para escapar de la pesadilla, cerraron las fronteras a finales de marzo y, con ello, también cerraron las puertas a su principal fuente de ingresos: el turismo.

El virus no ha entrado el país, pero protegerse de él también ha significado una cierta autodestrucción para Palaos: hoteles, restaurantes y tiendas cerradas.

El gerente y copropietario del Hotel Palau, Brian Lee, ha reconocido a BBC Mundo que ha intentado mantener a sus “20 empleados”, pero “con horario reducido”. “Trato de encontrarles trabajo haciendo otras tareas como mantenimiento, renovación, etc”, señala.

Aunque, también confiesa que solo puede “estar así otro medio año”, ya que, si se extiende mucho más la situación, “tenga que cerrar”.

Lee no culpa a las autoridades de esta realidad, que han ofrecido apoyo financiero a los residentes y, sobre todo, no han dejado que entre el coronavirus.

Sin embargo, la situación tiene que cambiar lo antes posible por la subsistencia económica de Palaos. El presidente ha anunciado que los viajes “aéreos” podrían reanudarse a primeros de septiembre.

 

CAÍDA DE LA EXPORTACIÓN EN LA INDUSTRIA PESQUERA

También en el pacífico, a unos 4.000 km al este, las Islas Marshall se han mantenido… casi al margen de la pandemia. Lo cierto es que, como en Palaos, el bicho no ha entrado, pero eso no le ha impedido golpear su economía.

Sus fronteras cerraron a principios de marzo y se espera que, a nivel nacional, el país pierda más de 700 puestos de trabajo, de ellos, más de 250 serán de los sectores de la restauración y la hostelería.

Si bien la economía de las Islas Marshall depende mucho menos del turismo que Palaos, sí lo hace en gran medida de la industria pesquera.

Los barcos que han estado en países con casos positivos de COVID-19 tienen terminantemente prohibido ingresar en los puertos de estas islas. Otros, deben pasar una cuarentena de 14 días en alta mar antes de hacerlo.

El efecto es la caída de las exportaciones del pez ángel llama, uno de los más populares, en un 50%, al igual que las del atún sashimi.

 

LLUVIA DE DESASTRES

A pesar de la situación de pobreza que está dejando el cierre de fronteras para no dejar pasar al coronavirus, algunas zonas prefieren seguir así.

Es el caso de Vanuatu, otro país situado en el vasto Oceáno Pacífico que tiene una población de 300.000 habitantes. La mayoría de ellos quiere que, pase lo que pase, no entre el coronavirus en sus fronteras.

A pesar de que la mayor parte de sus habitantes subsiste porque cultivan sus propios alimentos y dependen de la economía local, Vanuatu sufrirá un duro golpe en su economía.

El coronavirus no es el único causante de este retroceso, también lo es el ciclón tropical Harold, que, en abril, acabó con la vida de tres personas y afectó a más de la mitad de la población.

En julio, el Gobierno anunció que a partir de septiembre se podrían reabrir las fronteras a algunos países “seguros”, sin embargo, los rebrotes registrados en Australia y Nueva Zelanda han obligado a retrasar los planes.