SPUTNIK V: Escepticismo ante la primera vacuna oficial contra la COVID-19

Sensación agridulce.

Esto es lo que se siente a nivel mundial después de que Rusia se convirtiese en el primer país que ha registrado oficialmente la primera vacuna contra la COVID-19.

Las primeras fechas que resonaban con fuerza se situaban a principios del 2021, mientras que otros países fijaban el final de este 2020 como el momento en el que podría hablarse de una vacuna en condiciones.

Sputnik V, ese es nombre de la vacuna rusa, haciendo un guiño al primer satélite artificial de la historia lanzado por la Unión Soviética en 1957, Sputnik I.

Un hecho tan histórico, el del satélite, como el de la creación del medicamento más buscado y esperado de la década que, de funcionar correctamente, volvería a tener el sello de Rusia, anotándose así el país un nuevo hito mundial.

La noticia ha supuesto un impacto tan grande que el Fondo Ruso de Inversión Directa (RFPI) ya ha recibido solicitudes de más de 20 países para adquirir 1.000 millones de dosis de la Sputnik V.

Sin embargo, la presentación de la vacuna creada por el centro de investigación Gamaleya y el RFPI ha suscitado todo tipo de dudas por la premura y rapidez con la que se ha dado con la vacuna. 

¿Por qué hay tanto escepticismo en torno a la vacuna contra el coronavirus? ¿Cuenta con el respaldo necesario para poder ser considerada la verdadera vacuna contra el COVID?

‘SALVACIÓN PARA LA HUMANIDAD’ CON MUCHAS DUDAS

Mientras que Vladimir Putin ha presentado la Sputnik V como una vacuna “segura y eficaz”, la comunidad científica ha recibido con muchas dudas e incógnitas el descubrimiento ruso.

Según informan los desarrolladores de esta vacuna, la inyección se aplicará en dos dosis y esto generará una inmunidad duradera que se alargara hasta dos años. 

De hecho, Putin ya ha confirmado que están trabajando en el programa de vacunación masiva en Rusia y que, en breve, comenzaran con la producción general de la inyección para que esté disponible en el mercado a partir del 1 de enero de 2021.

Sin embargo, pese a los buenos augurios que comparten desde Rusia en torno a la efectividad del compuesto, desde la Asociación de Organizaciones de Ensayos Clínicos, formada por las principales farmacéuticas de país, han pedido al Gobierno ruso que retrase la aprobación de la vacuna.

Esta petición surge porque, según la entidad médica, “si las pruebas finales no resultan exitosas, los efectos en las personas pueden ser peores”. Y añaden que “es durante esta fase cuando se recolecta la evidencia más importante sobre la eficacia de una vacuna, así como información sobre los efectos adversos que podrían surgir en cierto grupo de pacientes”.

Otro problema que hace saltar todas las alarmas sobre la eficacia de la Sputnik V es el miedo a que, si no es tan válida como la presentan, pueda generar una sensación de falsa inmunidad que, lejos de proteger a las personas, las exponga a un peligro aún mayor.

Por otro lado, fuentes científicas afirman a diversos medios internacionales que la validez de esta vacuna no es tan real como la pintan ya que, existen ciertas dudas sobre el cumplimiento de todas las fases que debe pasar un medicamento para ser ingerido por un ser humano.

¿QUÉ DICE LA OMS?

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha preferido optar por la cautela a la hora de evaluar y calificar el descubrimiento de Rusia.

Ha sido el portavoz la OMS, Tarik Jasarevick, el encargado de poner tierra de por medio asegurando que “acelerar los progresos no debe significar poner en compromiso la seguridad”, al tiempo que resaltaba que “se están realizando revisiones y evaluaciones rigurosas de todos los datos de seguridad y eficacia requeridos para conocer la eficacia de la vacuna”. 

Asimismo, para no causar un revuelo mayor, desde la OMS han confirmado que, pese a existir esta vacuna “”estamos en contacto estrecho con los rusos y las discusiones continúan. La precalificación de toda vacuna pasa por procedimientos muy exhaustivos“.