La verdadera Alicia (del país de las maravillas)

Cada 4 de julio se celebra el Día de Alicia en Oxford (Reino Unido), donde Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll, escribió su obra maestra: Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas.

Ese día, en 1862, fue testigo de las primera pinceladas de la obra de Carroll, pero ¿cuál es la historia detrás del libro?

En la década de 1850, Charles Lutwidge Dodgson era profesor de matemáticas de Christ Church, uno de los colegios que conforman la Universidad de Oxford.

A mediados de esa década, la familia Liddell se mudó a Oxford, pues el padre de familia había sido nombrado decano de Christ Church. Una de sus hijas, Alice, sería la que inspiraría la obra maestra del profesor de matemáticas años más tarde.

 

AMISTAD 

Durante esa época, Dodgson tenía como afición la fotografía y, desde muy pronto, le fascinó que las hermanas Liddell, incluida Alice, fueran tan fotogénicas y carismáticas, por lo que, entre foto y foto, empezaron a entablar amistad.

“Las tres niñas estaban en el jardín principal la mayor parte del tiempo, y nos hicimos excelentes amigos. Tratamos de agruparlas en el primer plano de la imagen, pero no eran personas que se quedaran sentadas pacientemente”

Dodgson en su diario el 25 de abril 1856.

 

En ese momento, Alice tenía 4 años y él, unos 24.

 

Sin embargo, existe una foto de Alice que genera algo de controversia. En ella, la niña aparece vestida como una mendiga y con el hombro y un pezón descubiertos.

Muchos, como la bisnieta de Carroll, han asegurado a BBC que “las personas a menudo critican muy rápido las cosas como si pasaran en esta época” y que “no siempre tiene que volver al período en el que ocurrieron estos eventos. No hay ninguna evidencia de que las cosas fueran inadecuadas o algo así”.

 

NACIMIENTO DE ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

El 4 de julio de 1862, subidas en un barco flotando por el río Támesis, le suplicaron a Dodgson que les contara un cuento. Fue en ese momento, cuando el profesor de matemáticas creó el primer esbozo de las aventuras de una niña y un conejo blanco debajo de la tierra.

Por petición de la pequeña Alice, tiempo más tarde, Dodgson escribió la historia y añadió ilustraciones para entregársela a la joven, bajo el nombre de Alice’s Adventures under Ground (Las aventuras de Alicia bajo tierra).

Un año más tarde, el profesor publicó el libro con un nombre diferente, Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, y bajo el seudónimo de Lewis Carroll.

 

FIN DE LA AMISTAD 

Después de años de relación casi diaria, en verano de 1863, cuando Alice tenía 11 años y Carroll, 31, la amistad terminó de forma abrupta.

A pesar de que el motivo sigue sin conocerse, ya que las páginas de esa etapa de su diario se arrancaron, la bisnieta de la protagonista mantiene la teoría de que “la madre de Alice fue la causa de la separación. La actitud de Carroll se volvió cariñosa con Alice. Y la madre quería reyes y condes para sus hijas. Ella quemo todas las cartas que Alice recibió de Carroll, según lo mencionó mi abuelo”.

Otras teorías apuntan a que en realidad el escritor estaba enamorado de la institutriz de las niñas. Lo cierto es que, aunque parezca un hecho escandaloso actualmente, en esa época, el hecho de que un adulto y una niña mantuvieran una relación personal no resultaba atípico.

 

MUERTES Y POBREZA 

La personalidad fuerte y marcada de Alice hizo que muchos hombres se fijaran en ella. Se dice que llegó a enamorar al príncipe Leopoldo, hijo menor de la reina Victoria, que estudió en Christ Church.

Sin embargo, en 1880, la joven contrajo matrimonio con Reginald Hargreaves y en Hampshire criaron a sus tres hijos, uno de ellos llamado Leopoldo.

Sin embargo, la tragedia que acechaba a la familia llegó en la Primera Guerra Mundial, cuando los dos hijos mayores del matrimonio Hargreaves murieron en la batalla. Por si fuera poco, el marido de Alice falleció tiempo después.

A partir de ahí, empezó el declive económico. En 1928, decidió vender algunas de sus pertenencias, entre ellas, el manuscrito que Caroll le había regalado.

El libro fue vendido en una subasta en Sotheby’s por 15.000 libras a un comprador estadounidense. En 1946, el manuscrito fue nuevamente vendido, regresó a suelo inglés y fue donado al Museo Británico en 1948.

La Alicia de verdad, cuya vida estaba lejos de ser una maravilla, viajó en 1932 a Nueva York para recibir un título honorífico de la Universidad de Columbia al cumplirse el centenario del nacimiento del que fuera su amigo de la infancia, Lewis Carroll.

“Creo que ahora mis aventuras en el extranjero serán casi tan interesantes como lo fueron mis aventuras subterráneas”

Alicia Liddell